¿Ingreso o riqueza?


Ricardo M. Salas

@segunricardo

“Creo que la profesión de los economistas se equivoca cuando nos referimos a las motivaciones de los seres humanos y los factores que derivan en que las grandes diferencias económicas entre grupos raciales o étnicos se preserven”.

—Sandy Darity, economista afroamericano.

 

Mi amigo Gabriel es uno de los analistas políticos más agudos que conozco, me gusta hablar con él (y mandarle mis textos) porque siempre me da una opinión interesante o alguna crítica constructiva  que me sirve para mejorar mi entendimiento de lo que pasa en el mundo. Una de las razones por las que más valoro su juicio es porque no siempre está de acuerdo con mis conclusiones y porque siempre me contesta con muy buenos argumentos que, como buen ajedrecista que es, me hacen replantear mis jugadas, aunque sea en sentido figurado.

La semana pasada discutimos un artículo de opinión que publicó el Wall Street Journal, criticando la obsesión de los demócratas y sus simpatizantes por enfocarse en la desigualdad económica en lugar del crecimiento de la economía nacional en los Estados Unidos. El texto (The Real Cure for Inequality) plantea que –contrario a lo que piensa una buena parte de la opinión pública– en la presidencia de Trump ha incrementado más el ingreso promedio de los ciudadanos más pobres que durante la administración de Obama.

Si bien el artículo admite que el número de gente cubierta por los programas de salud pública se ha reducido, propone que el ingreso de los trabajadores ha aumentado un 3.4% y los niveles de pobreza en la unión americana se han reducido en 0.5%, ubicándose en 11.8% de los habitantes del país, su nivel más bajo desde 2001. El texto también menciona que los mayores beneficios laborales están cayendo sobre las minorías, particularmente en madres solteras afroamericanas e hispanas, cuyas cifras de desempleo han llegado a récords históricos, según la junta editorial del periódico.

El artículo me pareció provocador e interesante porque se le puede analizar desde varios ángulos. El primer punto de choque es el debate sobre si el crecimiento económico es más importante que la reducción de la desigualdad entre grupos sociales. El otro, es si estos beneficios económicos realmente son suficientemente como para mejorar la calidad de vida y aumentar el poder adquisitivo de las clases menos privilegiadas, como son los hispanos y los afroamericanos. Curiosamente, en esa misma edición el WSJ publicó un especial sobre “los legados de la esclavitud” que profundiza sobre la carga económica y social que persiste hasta nuestros días entre las comunidades negras de los Estados Unidos y buena parte del mundo.

“¿Podemos superar el legado del racismo?”  Sandy Darity es uno de los principales pensadores que plantean un subsidio patrimonial con base en el perfil racial de los ciudadanos. New Economic Thinking.

A todo esto, mi amigo me mandó un episodio del podcast de Ezra Klein (Vox Media), en donde el aclamado periodista entrevista a Sandy Derity, economista de la universidad de Duke  y director del Samuel Dubois Cook Center on Social Equity. En el programa, Darity (quien es uno de los principales estudiosos de la desigualdad étnica en el país) comenta que las comunidades afroamericanas han sido probablemente las más segregadas a lo largo de la historia, y que los efectos de la discriminación persisten en formas muy medibles. De acuerdo con Darity, las ideas de “trabajar duro” y “jugar bajo las reglas del juego” no son suficientes para garantizar la prosperidad económica en el país de los libres.  Su estudio Umbrellas Don’t Make it Rain, demuestra que después de la última crisis financiera, una familia negra tenía un patrimonio de alrededor de $7,113 dólares, mientras que una familia blanca promedio tenía el equivalente a $111,740 dólares.

El estudio de Darity sugiere también que una mejor educación tampoco es suficiente para garantizar la movilidad social en algunas comunidades. Los hogares en donde algún padre blanco tiene un título universitario poseen un patrimonio de  $180,500 dólares mientras que el equivalente entre graduados afroamericanos tiene un patrimonio familiar de $23,400, una brecha de casi $160,000 dólares. Lo que es aún más sorprendente es la diferencia que hay incluso con blancos sin estudios: familias negras en donde la cabeza tenga un título universitario tienen un patrimonio de tan solo dos terceras partes que las familias blancas que no terminaron la carrera (los famosos “college dropouts”). Paradójicamente, según los cálculos de Darity, los padres de familia afroamericanos emplean una mayor parte de su patrimonio para la educación de sus hijos que sus contrapartes blancos, lo cual implica que los frutos del esfuerzo no se reparten de forma equitativa en Estados Unidos.

Legacies of slavery  The Wall Street Journal

 

Problemas complejos

En el podcast, el profesor Darity comenta que uno de los mayores factores para explicar esta gran disparidad es el patrimonio inicial con el que los blancos y los negros (entre otros grupos étnicos) empiezan sus carreras profesionales. Estadísticamente es mucho más probable que un ciudadano blanco cuente con alguna especie de herencia, algún préstamo –muchas veces sin intereses– por parte de sus padres o un mejor acceso a una carrera universitaria. La propuesta del economista para resolver este racismo estructural es otorgar una especie de subsidio patrimonial de acuerdo con el perfil racial de las personas, a modo de que éstas tengan una base justa para empezar su vida profesional y un patrimonio que les dé las mismas oportunidades de movilidad social a todos los grupos étnicos que componen a la sociedad norteamericana.

 

 

Darity y algunos de sus colegas proponen este tipo de medidas como resultado de los estudios de una corriente económica que empieza a conocerse como Stratification economics, la cual se centra en analizar los múltiples problemas estructurales que promueven la desigualdad social, pero que no están relacionadas a la capacidad de grupos de individuos en específico o a la capacidad biológica/intelectual de diferentes etnias.

No sabría yo si propuestas como el subsidio patrimonial de Darity serían efectivas para aminorar la desigualdad social en países como Estados Unidos, o si este tipo de medidas sea la forma más eficiente de repartir un presupuesto gubernamental. Quizás sí  y quizás no; habrían de aplicarse para ver si los efectos poblacionales que éstos tienen en la vida real son tan prometedores como nos gustaría creer. Lo que me sorprendió es cuán débil resulta el efecto de la educación como herramienta para la igualdad de oportunidades. Hay algo mal a nivel estructural, y este tipo de estudios son solo la punta del iceberg. 


Sobre el autor:

Ricardo M. Salas es comunicador especializado en política pública. Conduce un programa sobre emprendimiento en México y América Latina, y escribe sobre diversos temas de interés colectivo: salud pública, desarrollo sostenible, ciencia y tecnología, política y cultura popular. Fungió como analista político desde Alemania y ha entrevistado a algunos de los actores más influyentes de la agenda internacional. Es audiófilo por accidente y melómano de tiempo completo. Está a favor de: el estado de derecho. En contra de: la prepotencia, el nacionalismo y los extremos de la política de identidad. Puedes saber más sobre él en www.segunricardo.com

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password