JOEOBAMA 2020


María Pía Taracena Gout

@piataracenagout

 

Este 2020 presenta muchos dilemas en la carrera presidencial de Estados Unidos. Al momento de escribir estas líneas uno de los más importantes es sí el calendario electoral se mantendrá como está. Por el  momento varios Estados han pospuesto sus primarias, de hecho la convención nacional del Partido Demócrata se ha movido para la semana del 17 de agosto, en lugar de ser en julio como estaba planeada, eso sí la pandemia del coronavirus mejora. 

 

Los demócratas deben evitar que el presidente Trump, al suponer que está en guerra contra el COVID-19 y al haber declarado el estado de emergencia, pueda tener la ocurrencia de posponer o incluso cancelar las elecciones el primer martes de noviembre, que es una fecha de estipulada por ley desde 1845.

 

A Trump no le conviene cancelar las elecciones porque su mandato termina el 20 de enero 2021 y si no hay elecciones, él y el vicepresidente Pence tendrían que irse.  El problema no es menor ya que semejante situación abriría un debate sobre la sustitución del presidente. 

 

En términos constitucionales, la vacante le tocaría a la tercera en la posición, Nancy Pelosi, quien es partícipe en la contienda electoral, ya que la cámara baja se elige cada dos años, así que tampoco podría ocupar el puesto y tendría que dejarle la vacante al presidente pro tempore del Senado, el republicano Chuck Grassley. 

 

Para el pre-candidato puntero de los demócratas, Joe Biden, cancelar la elección es un despropósito ya que desde su punto de vista, ha habido elecciones en otras guerras, como la civil y las dos guerras mundiales. Lo que pasa es que esta guerra es diferente, es contra un virus y no se sabe si para noviembre habrá terminado. La solución para las elecciones está dividida. Una opción es mantenerlas y que la gente vaya a votar  pero manejando la sana distancia. Otra, que ha sido propuesta por Joe Biden, es que las elecciones sean por correo, pero para el presidente Trump esa forma de elección se presta a fraudes.

 

Como todos sabemos, la renuncia de Bernie Sanders consolidó la candidatura de Biden, que ahora necesita todo el apoyo del Partido Demócrata o al menos de su establishment.  Por eso, el electorado demócrata espera con ansias para ver si el expresidente Obama se suma o no a la candidatura de su excolaborador. Los demócratas buscan un líder que sea capaz de unificar tanto al partido como a la nación, así que el espaldarazo de Obama puede ser muy positivo al menos dentro del partido y la salida de Sanders puede precipitar el asunto.

 

Los rumores en torno al papel que tendrá Obama son diversos, desde que pudiera ser el candidato de Biden para la vicepresidencia, (lo que sería muy raro para una persona que ya fue presidente), hasta que su actividad se centrará más en la recaudación de fondos.  

 

Los retos para Biden son diversos: no tiene la preferencia de los grupos pro-Sanders, del ala más progresista del partido, de los jóvenes ni de los latinos.Además, debe ganarse a los votantes indecisos en estados clave como Michigan y Wisconsin.

 

El día de la renuncia de Sanders, Joe Biden dijo que su contrincante era un gran político que había creado un movimiento. Pero, la pregunta ahora es de qué manera va a jugar Sanders en la campaña de Biden y de qué manera podrá avanzar su agenda progresista dentro de la agenda moderada que incluye temas como la sanidad pública universal, universidad gratis para todos o un new deal verde. De momento Biden tiene dos propuestas: que la edad para que alguien sea candidato a Medicare sea a partir de los 60 años y expandir el programa que condona la deuda a los estudiantes de bajos recursos a familias de clase media.

 

El secreto del éxito podría estar en la persona a quien Biden nomine como candidato/a a la vicepresidencia. Tendrá que ser una mujer, ya que fue el compromiso que hizo en algún momento de su campaña. Es allí donde la posibilidad que nombre a Michelle Obama se fortalece, dándole un interesante giro a la influencia de la familia más importante dentro del partido demócrata hoy por hoy, los Obama. 

 

Se verá si es suficiente para atraer el voto del ala progresista del partido o sí Elizabeth Warren es más viable para ese reto. El meollo del asunto es cuál de las dos mujeres puede ser más competitiva frente a Donald Trump, que es a quién finalmente se busca sacar de la Casa Blanca.

 


Sobre la autora:

María Pía Taracena es licenciada en Relaciones Internacionales, maestra en Historia y candidata a doctora en Historia por la Universidad Iberoamericana. Ha trabajado en los tres sectores, académico, privado y gubernamental. Desde 1991 es docente en su alma mater, donde ha dado clases para distintos espacios y programas académicos. En 2018, recibió la medalla Ernesto Meneses al mérito universitario. Adicionalmente, Pía ha participado con su opinión en distintos medios de comunicación. A favor de: igualdad, la cooperación, la felicidad, el conocimiento, la interpretación, la búsqueda de la verdad. En contra de: la desigualdad, la aburrición, el abuso, la injusticia, la falsedad, la post-verdad.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password