La bella y la bestia en la política exterior norteamericana


María Pía Taracena Gout

@piataracena

 

Así fue cómo el presidente Trump presentó a su hija Ivanka y al secretario Pompeo frente a las tropas estadunidenses en la base de Osan, en Corea del Sur. Parecería superficial comentar una de las notas más mediatizada de la semana: el que Ivanka Trump, hija del presidente de Estados Unidos, tenga tanto protagonismo en los asuntos políticos tanto internos como externos.

En el reciente viaje de la joven a Osaka, Japón, para la cumbre del G20, su agenda (más propia de una princesa que de la hija del  presidente de una de las democracias más importantes del mundo), fue tan intensa como la de su propio padre. Su presencia se justificaba por una charla de empoderamiento femenino, pero lo que más causó furor en las redes sociales norteamericanas e internacionales fue una foto en la que se le ve al centro, junto a Trump, rodeada de líderes como Shinzo Abe de Japón y el príncipe saudí Mohammed bin Salmán, o un video en el que se le ve intentando interactuar con Christine Lagarde, Theresa May, Emmanuel Macron y  Justin Trudeau. La cara de Lagarde lo dice todo, se le nota molesta, de hecho no habla pero sí observa a la primera hija y con cara de pocos amigos nos da a entender a los observadores que no está de acuerdo en estar discutiendo con ella los temas allí tratados.

El protagonismo de Ivanka es claro, le es otorgado por su padre y se especula que la quiere nombrar Embajadora de Estados Unidos para Naciones Unidas o incluso irla fogeando para la presidencia. 

En Estados Unidos no se le ve con muy buenos ojos ni por los propios funcionarios de la administración Trump ni por la oposición. Una de las críticas más fuertes a este protagonismo, es la de Alexandria Ocasio Cortés, quien dos días antes de un viaje a Clint, Texas, para ver los centros de detención de migrantes, hizo una  muy fuerte declaración en Twitter diciendo que “ser hija de alguien no te da credenciales para una carrera diplomática.” 

Ni que lo diga.  Ivanka habló con las tropas estadounidenses en la base Osan en Corea del Sur y estuvo con su padre en la línea fronteriza entre las dos Coreas. La segunda experiencia la llevó a expresar  en un tuit que su padre está comprometido en hacer del mundo uno más pacífico, que la diplomacia se forja con diálogo y que el cambio requiere de un pensamiento audaz. 

Vaya que fue audaz que Trump fuera el primer presidente de Estados Unidos en cruzar la frontera hacia Corea del Norte. ¿Es una manera de hacer las cosas diferente? Sí lo es. Una acción de esa magnitud no hubiera sido pensada en otros tiempos. ¿Tiene razón la primera hija cuando dice que la audacia es el pilar del cambio? En este caso, para avanzar en el diálogo con Corea del Norte, se verá. El resultado de la acción de Trump fueron los buenos deseos de ambos líderes. Eel norcoreano espera que haya un futuro mejor en las dos naciones y Trump, quien vio como un honor estar allí, quiere enfatizar la amistad que han logrado los dos.

En materia de política exterior quizá este fue el momento más importante de la gira, no su encuentro con Xi Jinping o con Putin, el momento en el que se saludaron calurosamente Donald Trump y Kim Jong-un, lideres de dos naciones que se supone que están en guerra. Y en un marco en el que el también tuvieron un diálogo productivo con Corea del Sur,  cuya relación bilateral cumple 70 años y con quién sí comparten los valores de la libertad, democracia, derechos humanos y el estado de derecho.

La desnuclearización de Corea del Norte ha sido uno de los principales objetivos de política exterior de la administración Trump. El encuentro reanuda los acuerdos estancados hechos por ambas naciones en Singapur, pero eso no impide que la política exterior de Trump se vea empañada, también, por el narcisismo en el que lo que importa es ser el primero en cruzar la línea, sin pensar en los resultados o las consecuencias. 

Trump ha trasladado ese protagonismo a Ivanka, la única en estar en la zona fronteriza, la primera en tener un nombramiento gubernamental a modo, la primera hija en tener acceso oficial a las pláticas de los líderes del mundo, la primera en hacer la entrada junto con el secretario de Estado, sin tener un puesto para ello y la primera en darle los buenos augurios a las tropas que están lejos de casa. Aún para un hombre tan flexible como Pompeo, esta acción fue un golpe brutal a su autoridad que podrá tener repercusiones en las próximas semanas.

 


Sobre la autora:

María Pía Taracena es licenciada en Relaciones Internacionales, maestra en Historia y candidata a doctora en Historia por la Universidad Iberoamericana. Ha trabajado en los tres sectores, académico, privado y gubernamental. Desde 1991 es docente en su alma mater, donde ha dado clases para distintos espacios y programas académicos. En 2018, recibió la medalla Ernesto Meneses al mérito universitario. Adicionalmente, Pía ha participado con su opinión en distintos medios de comunicación. A favor de: igualdad, la cooperación, la felicidad, el conocimiento, la interpretación, la búsqueda de la verdad. En contra de: la desigualdad, la aburrición, el abuso, la injusticia, la falsedad, la post-verdad.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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