Fast and Furious (o la Globalización en el Siglo XXI)


Ricardo M. Salas

@segunricardo

“Si todo parece bajo control, no estás yendo suficientemente rápido”.

—Mario Andretti, expiloto y leyenda del automovilismo.

 

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de descubrir un gran documental llamado “One Strange Rock” en Netflix (“Nuestro Planeta” en español, ese tipo de nombres que siempre me hacen pensar sobre quién rayos se encarga de hacer estas traducciones… en fin). Aunque no he podido pasar de los primeros capítulos, la serie es, por demás, extraordinaria porque pone a la audiencia en los zapatos de un grupo de astronautas y científicos, quienes a través de su carrera han podido apreciar la gran complejidad de nuestro planeta, compartiendo mensajes sobre lo sorprendente —y lo frágil— que es nuestro pequeño hogar en el universo.

Lo más rescatable de esta primera temporada, es que demuestra lo interconectados que están todos los ecosistemas alrededor de la Tierra, así como lo especiales que son los distintos tipos de vida que la habitan y lo delicado que es el balance ecológico que dicta la vida de los ríos, los mares, los bosques, y ultimadamente, la de todos nosotros.

Lo que me resulta paradójico de todo el asunto, es que hayamos tenido que esperar hasta nuestros días para darnos cuenta de que el mundo siempre ha sido un planeta globalizado, interdependiente e interconectado; por lo menos cuando hablamos sobre la naturaleza y las fuerzas que rigen sus ciclos vitales. Al igual que la Tierra, hoy los humanos vivimos tiempos en donde no hay prácticamente ningún sistema o país que no esté integrado a la comunidad global, ya sea en términos de información, comercio, seguridad (piensen en la OTAN, por ejemplo) y transporte —por mencionar unos cuantos. En corto, hoy nuestra especie está casi tan interconectada entre sí como el planeta mismo, aunque la realidad es que la tierra siempre ha estado un paso adelante: hoy, siglos después de las primeras emisiones contaminantes de la revolución industrial, hay quienes siguen cuestionando los efectos humanos sobre la atmósfera, a pesar de la evidencia científica acumulada durante las últimas décadas. ¡Yikes!

Las protestas de millones de niños y jóvenes contra el cambio climático (muchos de ellos parte de la llamada “generación z”) nos hicieron ver que ésta es realmente la primera en su tipo en entender en un mundo tan interconectado, los problemas sociales y de gobierno actuales han pasado de ser temas de escala global.

Ciertamente los baby boomers, la “generación X” y los millennials fueron los primeros en nacer en un primer tipo de aldea global. Sin embargo, la gran diferencia de todos los menores de 35 con sus padres es la velocidad a la que la globalización a estado ocurriendo. Historiadores como Yuval Noah Harari sugieren que los humanos hemos evolucionado a la par de cada desarrollo tecnológico por miles de años, que siempre hemos tendido hacia el progreso y a estar más interconectados a pesar de ciertos retrocesos notables como la edad media y o la destrucción de la biblioteca de Alejandría.

Fuente: Juicebox Interactive

Los procesos de cambio que vivimos hoy no son muy diferentes a todos los del pasado, el tema no es el cambio mismo, sino la velocidad a la que el mundo está cambiando. Hoy las fronteras son cada vez más porosas y nuestros sistemas tecnológicos, económicos y políticos están mucho más interconectados de lo que habríamos podido imaginar hace 30 años. Basta con recordar o googlear la crisis financiera del 2007-2008 para ver cómo hoy en día ningún país está a salvo cuando el colapso de un sistema se contagia a todos los mercados del mundo. De la misma forma, hoy dependemos tanto de servicios como Google, Facebook, Oracle y Amazon (por decir algunos) que uno puede imaginar cualquier tipo de catástrofe global si alguno de éstos llegara a colapsar de la noche a la mañana, o incluso si una epidemia se saliera de control.

Por otra parte, nuestra tecnología seguirá acelerando y los algoritmos se volverán más potentes a través de la inteligencia artificial y el big data. Y aunque en teoría esto será en beneficio de miles de millones de personas (2019 es el año en el que la mitad de la población mundial ya cuenta con acceso a internet), la velocidad a la que nos seguimos conectando también empieza a mostrar algunos efectos negativos a nivel salud, sociedad y político. Nuestros cuerpos y cerebros humanos no serán capaces de evolucionar a la par de los cambios que vienen y tendremos que idear formas para ser más resilientes, acostumbrarnos a que la migración llegó para quedarse, y entender que más que aprender habilidades concretas en las escuelas, habrá que aprender a aprender para sobrevivir en un mercado laboral cada vez más competitivo (e incluso para evitar ser desplazado por una máquina).

En las mismas palabras de Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial: “En este mundo la globalización no va a desaparecer; se va a hacer más profunda. En el pasado, la integración global aumentó conforme caían las barreras del comercio, ahora, dependerá de la conectividad de los sistemas digitales nacionales y virtuales, así como el flujo de ideas y servicios. Éste es el principio de la globalización 4.0”.


Sobre el autor:

Ricardo M. Salas es comunicador especializado en política pública. Conduce un programa sobre emprendimiento en México y América Latina, y escribe sobre diversos temas de interés colectivo: salud pública, desarrollo sostenible, ciencia y tecnología, política y cultura popular. Fungió como analista político desde Alemania y ha entrevistado a algunos de los actores más influyentes de la agenda internacional. Es audiófilo por accidente y melómano de tiempo completo. Está a favor de: el estado de derecho. En contra de: la prepotencia, el nacionalismo y los extremos de la política de identidad. Puedes saber más sobre él en www.segunricardo.com

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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