La Guillotina MX


Gabriel Martínez

@gabomartinez_10

IG: gabo_martinez_

 

Hace algunos días me pidieron hacer un ejercicio periodístico para transmitirlo en el programa de televisión de la empresa en la que trabajo, que nos arrojó resultados sumamente interesantes respecto a la realidad escondida del futbol mexicano. Sumamos el total de puntos obtenidos por todos los equipos en ciclos anuales de las últimas cinco temporadas completadas, es decir, uniendo los torneos de apertura y clausura, y elaboramos las tablas para ver las hipotéticas posiciones de todos, si en México aún existieran los torneos largos. Después, resaltamos a los clubes que en ese periodo anual lograron una efectividad mínima del 50%, ya que en nuestro ‘sueño guajiro’ únicamente ellos tendrían el derecho de pasar a la liguilla.

Los resultados son inquietantes. Por mencionar los más destacados, de los cuatro equipos llamados “grandes” (y sí lo son, pero sus resultados recientes no lo reflejan), que son América, Chivas, Cruz Azul y Pumas, únicamente el América logró estar siempre en los primeros lugares y con una efectividad mayor al 50%. Los otros tres equipos sólo lograron avanzar a la ‘fiesta grande’ en una ocasión. Otra conclusión que me gustaría subrayar es que solo una vez pudieron pasar ocho equipos a liguilla, ya que en el resto de las temporadas analizadas, siempre había cuando menos un equipo de los ocho primeros que no había llegado al 50% de efectividad. Y finalmente, que Tigres y Monterrey habían logrado pasar a la liguilla en cuatro de los cinco ciclos analizados, lo que refleja que en los últimos años su nivel ha estado apabullantemente por encima de los ‘grandes’, con excepción del América.

¿Cuándo hemos visto que el Real Madrid o el Barcelona se ubiquen en el puesto 10 o 15 de la tabla? Nunca, y nunca lo veremos. Actualmente, atravesando una de las peores crisis de su historia, el Madrid está en el tercer lugar y esa es su peor realidad. En contraste, en México es relativamente normal ver Chivas en el lugar 15, a Cruz Azul en el octavo y a Pumas con problemas de descenso. Además, cualquier afición se puede dar por bien servida con que su equipo entre a la liguilla, aunque sea de ‘panzazo’ y se llame como se llame.

A eso le sumamos que no importa si pierdes seis partidos seguidos, porque si te embalas en las últimas cuatro o cinco semanas, tendrás el privilegio de pelear el título con prácticamente las mismas posibilidades que el equipo que hizo bien su trabajo durante seis meses, y pasó como primer lugar. Seguido nos ha pasado que el campeón es el octavo de la tabla. Ese es el “espectáculo” que han creado los hombres de pantalón largo de la pelota en México, pues su formato es maravillosamente efectivo para generar billetes, pero de lo más mediocre para generar deportistas de calidad.

A los entrenadores también les pasa factura este sistema, y el torneo en curso lo confirma. Ya son nueve cabezas las que ha cortado la guillotina, disfrazada de Torneo de Clausura 2019: Pako Ayestarán, Enrique Meza, David Patiño, Rafa Puente, Roberto Hernández, Hernán Cristante, Guillermo Hoyos, Pepe Cardozo y Chava Reyes. Menciono a cada uno de ellos porque vaya que lo merecen. Es más fácil sobrevivir a la casa de ‘Big Brother’ que a un torneo en el que si ganas dos partidos seguidos eres el mejor técnico, pero si pierdes los siguientes dos, ya hay cinco candidatos para tomar tu lugar. Estoy casi seguro de que si revisamos todas las ligas del mundo, incluyendo las tercermundistas, no podremos encontrar alguna que haya igualado la marca de este certamen en México, respecto a los despidos de estrategas.

Esto no es culpa absoluta de los equipos, sino principalmente de la Federación Mexicana de Futbol(FMF). Claro que los clubes deberían entender lo complicado que es lograr plasmar un estilo de juego en una oncena. Pero la brevedad del torneo exige resultados en el mismo periodo de tiempo, y temo señalar que todo lo que he mencionado se refleja en la calidad de equipos que tenemos, del espectáculo que se ofrece, de los futbolistas que exportamos y, por supuesto, del nivel de nuestra competencia a nivel nacional e internacional. Así que, en vez de que en el próximo Mundial destrocemos a insultos a algún jugador, mejor exijamos a la FMF que se dedique a elevar el nivel de un país que increíblemente, teniendo 130 millones de habitantes, no es capaz de generar once que puedan avanzar a un quinto partido en una Copa del Mundo. (Uruguay tiene 3 millones y medio de habitantes, ha sido campeón del mundo en dos ocasiones y ha logrado el cuarto lugar en tres más, la última en 2010).

Periodistas y aficionados, nos la pasamos criticando a los equipos y jugadores. Que si “todo es culpa de Layún”, que “la cruzazulearon”, o que perdieron “a lo Atlas”. Y está muy bien, es nuestro trabajo analizar el día a día del producto que tenemos, y todo eso le da un sabor a nuestra liga, porque sí lo tiene, y tiene muchas cosas buenas. Pero no, la culpa no es de Layún, ni del Cruz Azul, ni del Atlas. La culpa es de la liga, de la federación y de los directivos, que no están haciendo lo suficiente para que México no se rezague deportivamente. Y al paso que vamos, que no nos extrañe que los equipos mexicanos dejen de ganar la Concachampions, porque cruzando el río, hay una liga que está haciendo (casi todas) las cosas bien y que cada vez consigue más aficionados, la de los Estados Unidos, pero ese otro tema, del que pronto escribiré.

 


Sobre el autor:

Gabriel Martínez es un periodista especializado en deportes. Ha trabajado en el diario español La Vanguardia, actualmente es conductor del programa televisivo de Adrenalina en Grupo Imagen y escribe en el periódico Excélsior. Tiene un máster en periodismo y un diplomado en marketing y negocios deportivos. Es violonchelista de clóset y devoto de la actividad física. A favor de: la educación y la igualdad social. En contra de: la censura, el radicalismo, y el sedentarismo.




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