La incertidumbre latinoamericana


Raquel López-Portillo Maltos

@rak_lpm

 

 

Desde hace meses (y, en algunos casos, incluso años), Latinoamérica atraviesa un momento complejo frente a crisis económicas, sociales, institucionales y de gobernabilidad. Esta situación se recrudeció considerablemente con la pandemia del COVID-19. En las últimas semanas, hemos presenciado cómo el continente ha alcanzado e incluso superado las cifras de Asia y Europa. Son muchas las diferencias interestatales en la capacidad para atender la crisis, sus sistemas de salud y el porcentaje de muertes y contagios. Sin embargo, comparten la escasez de recursos, la falta de pruebas, el no haber podido aplanar la curva de contagio y la imposición de medidas que pueden vulnerar los derechos humanos de su población. 

 

En este aspecto, ya existe evidencia que ha preocupado a más de una organización; personas privadas de la libertad en condiciones deplorables, pruebas casi nulas, falta de insumos de protección para el personal sanitario y acciones muy tardías. La Organización Mundial de la Salud declaró en días recientes que América del Sur se ha convertido en el cuarto epicentro de la pandemia, con cerca de 700,000 casos confirmados. Y, según las estimaciones, esto apenas comienza, pues ni siquiera hemos alcanzado el pico de la pandemia.

 

Por ello, las acciones coordinadas que velen por las necesidades específicas de cada región y país resultan tan importantes. En este caso, la Organización de Estados Americanos (OEA), a través de su principal órgano, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), tendrá un papel central en la contención y reparación de posibles violaciones durante y después de este periodo. Especialmente a través del ejercicio de dos de sus atribuciones: el seguimiento de recomendaciones y la implementación de medidas cautelares. 

 

La primera es una de las actividades más recurrentes de la CIDH, y tiene la finalidad de promover y proteger la defensa de los derechos básicos de la población. En este sentido, y considerando sus cualidades de integralidad y transversalidad, será oportuno pensar en la creación de un Mecanismo Especial que dote de buenas prácticas y de un correcto seguimiento sobre el cumplimiento de los Estados Miembro en cuanto a sus obligaciones internacionales y el acatamiento de las recomendaciones en esta materia. Esto impactaría directamente en la labor cooperativa entre organismos y mecanismos regionales y subregionales; en la incidencia de medidas preventivas; y en la difusión de buenas prácticas de otros países, dadas las similitudes que muchos de ellos encuentran. Adicionalmente, la capacidad que tenga cada Estado para ubicar, sistematizar, implementar y evaluar las recomendaciones emitidas de manera general y particular, será fundamental. En este caso, destaca el ejemplo de México en donde ya se cuenta con un Sistema de Seguimiento de Recomendaciones Internacionales de Derechos Humanos (SERIDH), el cual busca visibilizar los avances y retrocesos en este aspecto. Todo ello suma a las acciones para cumplir con el mandato de la OEA de manera interdisciplinaria. 

 

Por su parte, no debe dejarse de lado la competencia de la CIDH para establecer medidas cautelares. Éstas también fungen como una herramienta poderosa para atender y proteger los derechos de las personas que se encuentran en una situación de suma vulnerabilidad y peligro. En estos momentos, entre sus objetivos se encuentra tener una constante revisión y evaluación de las solicitudes que se reciban, con especial atención a aquellas relativas al COVID-19. Así mismo, se buscará dar seguimiento a aquellas que se encuentran vigentes para supervisar su implementación.

 

Hasta el momento, grupos de la sociedad civil de dos Estados miembros ya han solicitado medidas cautelares. A principios de abril, un grupo de académicos de la Universidad Anáhuac de la Ciudad de México dio a conocer que varias de las acciones gubernamentales ejecutadas vulneran el derecho a la vida, a la integridad personal y a la salud. Por ello, solicitaron el cierre de fronteras, la prohibición en el ingreso de ciudadanos extranjeros por cualquier vía, la implementación de medidas económicas y destinar más recursos a la obtención de equipo médico. Por su parte, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, ante su preocupación por el manejo presupuestario del gobierno, solicitó medidas que protejan a médicos, personal sanitario, familiares de víctimas mortales, miembros de comunidades indígenas y a ciudadanos en general. Además, exigió que se transparenten los gastos destinados al sector de la salud. Ambos ejemplos muestran la preocupación colectiva de la ciudadanía y cómo ven en la Comisión una institución que puede contribuir eficazmente para prevenir y paliar los efectos de la crisis. 

 

El orden mundial derivado de la Segunda Guerra Mundial y los organismos que se crearon con la finalidad de mantener la paz y la estabilidad se encuentran ante un desafío sin igual. Por ende, la importancia de su actuación resulta vital, no solo en términos de la definición del liderazgo de las organizaciones internacionales, sino en cuanto a la incidencia que tienen en el devenir de la población de cada Estado miembro. Las decisiones que se tomen hoy invariablemente dibujarán el mundo de mañana.

 


Sobre la autora:

Raquel López-Portillo Maltos es licenciada en Derechos Humanos y Gestión de Paz por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Fue Coordinadora General de la campaña HeForShe de ONU Mujeres en su universidad y actualmente es Asociada del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI). Se ha desarrollado en los sectores público, privado y de la sociedad civil en temas de seguridad, igualdad de género y educación.  Apasionada del flamenco, la fotografía y la literatura. A favor de: el derecho a elegir, el debate, las opiniones sustentadas y la igualdad de oportunidades. En contra de: la violencia, la ignorancia, la mediocridad y las mentes cerradas.

Mercedes Migoya60 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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