La paz, asunto de guerras


Maite Belausteguigoitia

Maite Belausteguigoitia

@maitebelausteguigoitia

 

La desmilitarización del país es una de las tantas promesas rotas de la cuarta transformación. López Obrador combatirá la inseguridad con la polémica Guardia Nacional, un organismo mixto donde en teoría se combinan elementos de carácter civil y militar. La Guardia Nacional viola los estándares internacionales en derechos humanos, modifica el orden constitucional y es característica gobiernos dictatoriales. Según los expertos, este modelo es obsoleto desde hace más de dos décadas y actualmente solo se parece a la guardia militarizada en Venezuela. La organización “Seguridad sin Guerra” critica la falta de claridad, el alcance de la toma de decisiones de los militares y la ausencia de protocolos para vigilar el cumplimiento de las funciones de las fuerzas armadas. Actualmente el cuerpo militar está constituido por 70,000 agentes y se propone alcanzar los 150,000 al final de su mandato en 2023, estos operarán en las 150 regiones más peligrosas del país.

Si la militarización es una respuesta efectiva a la inseguridad ¿por qué se plantea duplicar el número de agentes de la Guardia Nacional al final del sexenio?, ¿será que el gobierno anticipa más violencia por la militarización?, ¿será que intuye su fracaso? Después de dos sexenios derrotados en el combate a la violencia, 250,000 asesinatos y  40,000 desapariciones desde el año 2006, el gobierno insiste en conquistar la paz con la guerra. La militarización surge como una medida de contención ante la inseguridad esta  representa una fracaso como solución en el corto y largo plazo. Además de ser un evidente disparador de la violencia, desvía la atención y los recursos para plantear un proceso de fortalecimiento institucional para el estado.

El cuerpo militar está alejado de la lógica interinstitucional de las instituciones del Estado responsables de garantizar los derechos. Es una estrategia que excluye la cooperación con distintos actores y el abordaje del problema desde la complejidad de sus causas. De acuerdo con Jan Jarab, el representante de la ONU en México, experiencias nacionales e internacionales demuestran que las fuerzas armadas no son adecuadas para la seguridad pública. Estas no están diseñadas para la prevención y la investigación de los delitos. Asimismo, Jan Jarab señala que el propósito de la Guardia Nacional es desarticular a la Policía Federal, lo cual se contrapone a los criterios internacionales que privilegian el uso de fuerza civil y no militar. Él propone fortalecer a las fiscalías y cuestiona los intereses de fortalecer el uso de la fuerzas armadas. 

Según Jacobo Dayán, el Plan Nacional de Desarrollo no contempla la agenda integral de víctimas. La Comisión Nacional de la Verdad no es considerada como un elemento de cohesión social, tampoco se toma en cuenta que los órganos ordinarios de justicia federales y estatales carecen de las capacidades necesarias para atender la crisis. Plantea los mecanismos extraordinarios con presencia internacional como la solución para acabar con la impunidad, define cualquier otra propuesta como una simulación. La militarización se centra en el combate, se encuentra desarticulada con la impartición de  justicia y con garantizar los derechos de las víctimas. 

A pesar de todas las oposiciones, la Guardia Nacional se plantea como la principal estrategia de seguridad en todo el país. La Ciudad de México había permanecido relativamente ajena a la militarización, sin embargo, el drástico incremento de la violencia en los primeros meses del sexenio convocó al gobierno a implementar esta medida. Esta semana comenzó la operación de 450 elementos en la alcaldía de Iztapalapa y se brindará un terreno de la Cuarta Sección del Bosque de Chapultepec para instalar los cuarteles. Según Claudia Sheinbaum, la entrada de la Guardia Nacional será paulatina y dentro de las próximas semanas entrarán 2,700 elementos.

Entre 2007 y 2017, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió 148 recomendaciones por las violaciones a derechos humanos cometidas por las fuerzas armadas. En este período, las instituciones con más denuncias por violaciones a derechos humanos fueron el Ejército y la Marina, entre ellas hubo tortura, desapariciones y ejecuciones.  La Comisión Mexicana de la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) realizó un estudio a partir de estos datos y concluyó que el 50 % de las víctimas de desaparición son responsabilidad las fuerzas armadas.  Desde la militarización del país la tasa de asesinatos se elevó, en 2006 era de 8 casos por cada 100 mil habitantes mientras que en 2018 era de 25 por cada 100 mil. 

Para López Obrador los derechos humanos no son una prioridad. Su postura se observa desde las distintas políticas de austeridad dentro de las cuales recorta presupuesto para la búsqueda de personas desaparecidas, hasta ser el primer presidente en no recibir el informe de la CNDH. Dentro del contexto de crisis de derechos humanos del país, resulta alarmante el debilitamiento, la desarticulación y el desprestigio de las instituciones, frente a la concentración del poder y el fortalecimiento de la militarización.

La construcción de la paz debe de entenderse desde lo transversal, un concepto que atraviese los lazos sociales, las instituciones y el plan de desarrollo del país. Plantear un panorama donde distintos actores sean partícipes de los procesos de pacificación y rendición de cuentas, donde la reparación a las víctimas y la prevención de las violaciones a derechos humanos sea central. Construir colectivamente una paz que nos transforme, una que se parezca más a la justicia y menos a la guerra.

 


Sobre la autora:

Maite Belausteguigoitia es psicóloga, maestra en derechos humanos y próximamente comenzará un doctorado en psicología en la Universidad de Buenos Aires. Tiene experiencia profesional en el Centro de Investigación del ITAM y en consultoría de empresas.
Desde el ámbito psicológico ha trabajado con poblaciones en condiciones de vulnerabilidad como niños, niñas, adolescentes, mujeres indígenas, personas con discapacidad, entre otros. Le interesan los temas de psicoanálisis, salud mental, derechos humanos, infancia y género. A favor de: el pensamiento crítico, el arte como un arma de transformación subjetiva y social, modelos de desarrollo con un enfoque derechos y construcción para la paz. En contra de: el dogmatismo, el racismo, el machismo, la violencia en todas sus formas y la hipocresía.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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