Liderazgo latinoamericano en juego


Raquel López-Portillo Maltos

@rak_lpm

 

El territorio latinoamericano vuelve a ser un tablero de ajedrez en disputa. El próximo domingo 20 de marzo, la institución regional más antigua del continente, la Organización de Estados Americanos (OEA), llevará a cabo elecciones para designar a quienes ocuparán la Secretaría General y la Secretaría General Adjunta por los próximos cinco años. 

 

En cuanto a aspectos técnicos, cabe mencionar que la OEA se encuentra integrada por 34 países miembros. De acuerdo con el artículo 108 de su carta constitutiva, el secretario general es electo por la Asamblea General por un periodo de 5 años, no podrá ser reelegido más de una vez, ni sucedido por una persona de la misma nacionalidad. Teniendo esto en cuenta, hasta el momento (pues se pueden postular hasta el mismo día de la contienda), se registraron tres candidaturas: el uruguayo Luis Almagro, actual secretario general, quien buscará reelegirse para un segundo periodo; el embajador de Perú en Estados Unidos, Hugo Zela; y la excanciller ecuatoriana, María Fernanda Espinosa. Esta fue la primera vez que dos candidatos, Almagro y Espinosa, no son postulados por sus países de origen, mientras que se abrió la posibilidad de contar con una mujer como dirigente por primera vez en la historia del organismo. 

 

La importancia de este suceso resulta vital no solo en términos de la definición del liderazgo de la organización, sino en cuanto a la relevancia histórica que este cargo tiene en la consecución de las decisiones políticas, sociales y económicas en relación al devenir de cada Estado miembro. Por ello, hay al menos tres aspectos que resulta importante considerar para evaluar el desenlace del domingo: cómo juegan las relaciones de poder interestatales dentro de las elecciones; la crisis venezolana como factor decisivo; y el papel que tendrán las crisis económicas y de gobernabilidad dentro de la región. 

 

Como en toda organización internacional, los tintes políticos, estrategias e intereses no pueden faltar y, sin duda, tendrán un rol decisivo en el resultado final. Por un lado, Almagro es una de las principales interrogantes. Pese a haber tenido un buen inicio, su gestión ha quedado altamente manchada por acusaciones de parcialidad, principalmente en el manejo de la crisis venezolana, las elecciones bolivianas y su inclinación hacia posturas de derecha. Sin embargo, no hay que dejar de lado que Estados Unidos, que continúa teniendo una posición determinante como tomador de decisiones de la organización, le ha mostrado su apoyo. Esto lo deja en una posición complicada, puesto que aunque cuenta con Estados Unidos y algunos países del Grupo de Lima, le será complicado conseguir los 18 votos necesarios para su triunfo. Muestra de ello es el caso de los países del Caribe, quienes usualmente votan en bloque, pero en esta ocasión no se cuenta con un consenso respecto la reelección de Almagro. Mientras tanto, países como México y Colombia han apoyado la nominación de María Fernanda Espinosa, quien se espera sea la principal contrincante del actual secretario. Sin embargo, Espinosa tampoco se muestra muy lejos de las posturas de Almagro, puesto que sus posicionamientos respecto a las principales crisis regionales distan de ser contundentes. 

 

Por su parte, la crisis venezolana es otro aspecto fundamental que no ha logrado encontrar una agenda en común entre los Estados miembros. La crisis ya duró mucho más de lo que se tenía pensado, y el manejo tanto de la OEA como de otros países ha dejado mucho que desear. Fue precisamente la trama venezolana la que puso en jaque la labor de Almagro, puesto que después de que Maduro rechazó a la misión de la OEA para supervisar las elecciones de 2015, éste se posicionó tajantemente en contra su gobierno y brindó todo su apoyo a Juan Guaidó. Por su parte, Zela aboga por posicionar a la organización como un “interlocutor creíble” que propicie un diálogo constructivo entre los simpatizantes de cada bando. Finalmente, a Espinosa se le ha identificado mucho más con una postura a favor de Maduro y únicamente se ha pronunciado a favor de “un cumplimiento estricto de la carta democrática interamericana”. Si bien este es el caso más emblemático y polémico, también queda por verse las posturas que se tomarán respecto a la situación en Bolivia, Nicaragua, Chile, Honduras, Haití, entre otros.

 

Por último, el escenario en el cual se juegan estas elecciones es completamente distinto al de hace cinco años. Latinoamérica atraviesa un momento complejo, frente a crisis económicas, institucionales y de gobernabilidad. Así mismo, las elecciones presidenciales de un gran número de países han revertido por completo las tendencias políticas de la región. Las protestas que esto ha desatado no se deben dar por sentado. Las exigencias que las sociedades latinoamericanas están demandando de sus gobiernos también se extenderán a quien encabece la OEA, quien a su vez deberá de tener una estrategia determinante sobre las acciones a tomar. 

 

La elección de la Secretaría General importa porque nos atañe. Más allá de las pautas políticas, y con todos sus vicios y áreas de oportunidad, la OEA es de los pocos organismos con los que contamos para la consecución de la democracia y el desarrollo. Más importante aún, es el organismo que, a través de su Comisión y de su Corte, vela por los derechos de la población más vulnerable en la región, brindándonos la oportunidad de contar con investigaciones, monitoreo, recomendaciones, análisis y medidas constantes. Quien gane las elecciones estará a cargo de guiar el actuar de la organización en estos aspectos, por ende, siendo responsable de garantizar nuestros derechos bajo los más altos estándares que marca el Sistema Interamericano. La moneda está en el aire y los resultados dependerán en gran medida de la capacidad de cabildeo de Estados Unidos y de otros bloques aliados, quienes se inclinarán por el o la candidata que mejor respalde sus intereses. Sin embargo, queda la esperanza de que la independencia, la imparcialidad y el compromiso con los derechos humanos primen por encima de éstos, para avanzar hacia la paz y la seguridad que el continente históricamente ha buscado.

 


Sobre la autora:

Raquel López-Portillo Maltos es licenciada en Derechos Humanos y Gestión de Paz por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Fue Coordinadora General de la campaña HeForShe de ONU Mujeres en su universidad y actualmente es Asociada del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI). Se ha desarrollado en los sectores público, privado y de la sociedad civil en temas de seguridad, igualdad de género y educación.  Apasionada del flamenco, la fotografía y la literatura. A favor de: el derecho a elegir, el debate, las opiniones sustentadas y la igualdad de oportunidades. En contra de: la violencia, la ignorancia, la mediocridad y las mentes cerradas.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password