Lo que pasó en Twitter, ¿se quedará en Twitter?


Mercedes Migoya

@_meridianos

 

Ayer Donald Trump hizo una declaración de lo más polémica. Desde su cuenta de Twitter, dijo que después de 52 años, es hora de que Estados Unidos reconozca la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, un territorio “de crítica importancia estratégica y de seguridad para el Estado de Israel y la estabilidad en la región”. Inmediatamente después las alarmas se dispararon a nivel global, pues efectivamente, los Altos del Golán son todo un tema y tomar postura en un caso tan sensible no es cualquier cosa.

Para entender la complejidad de la zona tenemos que remontarnos años atrás, a 1967. En ese entonces, casi veinte años después de que se creara el Estado de Israel, algunos países árabes se levantaron en su contra para tratar de recuperar el territorio y dárselo a los palestinos. Las cosas no les salieron como esperaban, perdieron la Guerra de los Seis Días, Israel creció y se quedaron sin territorios estratégicos. Entre ellos, Siria perdió los Altos del Golán, una planicie que está entre el mar de Galilea, el río Jordán y el río Yarmuk.

Los Altos son muy cotizados principalmente por tres razones. La primera, y para muchos la más importante, es que están a mil metros sobre nivel del mar y tienen una vista privilegiada. La segunda es que se ubican entre Siria, Israel, Líbano y Jordania y la tercera es que es una zona donde abunda el agua, algo atractivo en esta región tan árida.

En 1973, Egipto y Siria volvieron a atacar en la Guerra de Yom Kippur, pero una vez más perdieron. Doce años después Israel firmó una ley para anexar los Altos del Golán a su territorio de forma oficial, pero el movimiento fue rechazado por la comunidad internacional y hasta por el Consejo de Seguridad de la ONU (cosa que llama la atención, pues Estados Unidos tiene veto). Desde entonces y hasta 2011 hubo varias negociaciones para aclarar quién era dueño de la meseta pero no se llegó a nada en concreto y con la caída del gobierno de Bashar Al Assad en Siria, el conflicto por los Altos pasó a un segundo plano.

Hoy se estima que en la zona viven alrededor de 50,000 personas, la mitad son israelíes que se han asentado ahí por el derecho que les dio su país. El resto pertenece principalmente la etnia drusa, de Siria y se ha opuesto a recibir la nacionalidad israelí a pesar de que desde hace años la opción está sobre la mesa.

El tema de Israel y sus vecinos árabes es altamente complicado. Históricamente, ha tenido choques con Jordania, Egipto, Líbano y Siria y siguiendo la línea de no intervención, muchos países de otras partes del mundo han optado por mantenerse al margen de los conflictos regionales. Estados Unidos, es uno de ellos y a pesar de que tiene la costumbre de intervenir donde no le llaman, había seguido siempre la misma línea respecto a los Altos del Golán: desde 1981 hasta esta semana, todos sus presidentes abogaban por buscar una solución diplomática.

¿Qué cambió? El inquilino de la Casa Blanca. Desde que Trump llegó a Washington ha dado varios pasos para reafirmar quien es su verdadero aliado en Medio Oriente. En diciembre de 2017 reconoció a Jerusalén, otro territorio disputado, como la capital del Israel; y en mayo de 2018, abandonó el acuerdo nuclear de Estados Unidos con Irán. Benjamín Netanyahu, el primer ministro israelí, aprovechó su cercana relación con Trump y el año pasado le empezó a pedir que reconozca que los Altos del Golán le pertenecen.

Desde entonces el presidente estadounidense no había tomado postura sobre el tema, pero ayer, después de que su secretario de Estado, Mike Pompeo, visitara Israel decidió pronunciarse. Hoy, y con un presidente tan impredecible como Trump, es difícil saber qué va a pasar con los Altos del Golán. Es probable que el tuit sea solo eso, un mensaje en redes sociales, pero para muchos podría ser el preludio de algo más serio, que tendría efectos políticos irreversibles. Si Estados Unidos reconoce formalmente los Altos del Golán como territorio israelí puede traer cambios importantes, no solo en su relación con Israel, sino en la que tiene con la ONU y varios de sus Estados miembros.


Sobre la autora:

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento, aunque igual que el resto del equipo hace de todo. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la libertad de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.

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Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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