Locura


Ricardo M. Salas

@segunricardo

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”.

—Atribuida a Albert Einstein 

 

Hay textos que cuesta escribir más que otros, y por lo mismo esta columna será más corta que lo de costumbre. No soy un experto en seguridad (para eso siempre sugiero seguir a periodistas y referentes como Alejandro Hope, Héctor de Mauleón, David Luhnow, o Gabriela Warkentin), sin embargo, la tragedia que le ocurrió a la familia de Julián LeBarón entre los límites de Sonora y Chihuahua a principios de esta semana no tiene nombre.

El pasado lunes tres camionetas en las que viajaban integrantes de la comunidad mormona-americana de La Mora fueron atacadas y emboscadas por grupos del crimen organizado que operan en la zona. Varios días después de la tragedia que dejó sin vida a tres mujeres y seis niños comienzan a surgir distintas versiones (como lo resaltan algunas notas de medios locales) sobre si el ataque fue producto de una confusión entre narcotraficantes rivales o si éstos deliberadamente le dispararon y quemaron los vehículos del convoy en donde viajaba la familia LeBarón.

El fiasco del culiacanazo, en donde autoridades federales intentaron capturar al hijo del famoso narcotraficante Joaquín Guzmán en Sinaloa, y este último evento marcan un punto de inflexión para el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (quien, por cierto, ha estado más preocupado por hostigar a la prensa, criticar a sus detractores y divertirse con parafernalia beisbolera). De aquí en adelante el gobierno mexicano tendrá que optar por intensificar sus operaciones contra el crimen organizado, mejorar la colaboración con las autoridades estadounidenses y su capacidad de inteligencia, o seguirse haciendo de la vista gorda, lo cual, lastimosamente, parece el resultado más probable.

¿Cómo llegamos aquí? Algo claramente está muy mal. A 13 años desde el inicio de la guerra contra el narcotráfico, misma que el entonces presidente Felipe Calderón, emprendió con tanta soberbia y sobreestimando la capacidad operativa del crimen organizado, es más que atinado decir que esta estrategia de seguridad no ha funcionado para pacificar al país. De hecho, ha hecho todo lo contrario, la guerra contra las drogas en México ha intensificado la violencia al interior de México de una forma exponencial en los últimos años, haciendo al 2019 el año más violento en su historia. Las causas son, claro, multifactoriales. La falta de oportunidades laborales, educación, acceso a servicios, la descomposición del tejido social, la falta de estado de derecho, la corrupción y la precariedad laboral, aunadas a la creciente demanda por estupefacientes en el mundo desarrollado y la despenalización de drogas como la marihuana en EEUU, han generado el coctél perfecto para escenarios de terror como los que reporta la prensa todos los días en nuestro país. Ante tal violencia cotidiana, no es de asombrarse que el ciudadano promedio se desensibilice ante noticias como la masacre ocurrida a la familia LeBarón.

La violencia en México es el pan de cada día. Un día le ocurre algo al amigo del amigo, al día siguiente al amigo, y tarde o temprano a uno mismo. En 2012, un grupo de amigos y yo fuimos asaltados por un pequeño grupo de narcotraficantes con armas de asalto durante un fin de semana cualquiera. Si bien pudieron haber sido aquellas las horas más aterradoras de mi vida hasta el momento, basta con decir que nunca había presenciado un nivel de violencia y un resentimiento social de tal magnitud.

¿Cuál es la solución? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos de a pie para exigir un país en paz? Francamente, no lo sé. En momentos como estos uno no puede evitar sentirse impotente, temeroso y frustrado. ¿Qué se puede hacer cuando Estados Unidos comercializa diario (frecuentemente sin chequeos) rifles y pistolas de alto calibre? ¿Qué se puede hacer con las más de 213,000 armas de alto poder que cruzan a nuestro país todos los años? ¿Qué se puede hacer si México y los países de la región aún no muestran la voluntad política para despenalizar algunas de las drogas más lucrativas para el crimen organizado?

Ante la apatía colectiva y la falta de voluntad política al norte y sur de la frontera, no tengo respuestas. Mi sentido común me dice que la mejor respuesta es apoyar una despenalización total de drogas y estupefacientes, conjugada con mejores salarios policiales y el reforzamiento del estado de derecho. Sin embargo, no veo que esto suceda en algún momento próximo.

El mundo occidental vive una gran hipocresía: no se puede tapar el sol con un dedo, todo tipo de drogas seguirán siendo consumidas conforme más países entran al mundo desarrollado. Lo que es peor, es que la mayoría de las familias tiene algún botiquín en casa con lo que se podrían conseguir coctéles igualmente potentes y adictivos que la mayoría de las sustancias ilícitas que están siendo decomisadas a lo largo y ancho del país. ¿Sabías que el jarabe para la tos tiene codeína, un derivado del opio que es sumamente adictivo, y que por eso se recomienda tomar solo “una tapita”? Exacto (por favor no hagan tonterías).

Si bien no queda muy claro que Einstein fuera el autor intelectual de la cita al principio de este texto. Él (o quien fuera) tenía razón al decir que la locura era hacer lo mismo repetidamente esperando resultados diferentes. En ese sentido, el gobierno mexicano se ha vuelto loco. La guerra contra las drogas ha sido uno de los mayores fracasos en política pública de la historia. Es hora de cambiar de estrategia, pero esto se ve muy improbable. Mientras tanto, tendremos que acostumbrarnos a este tipo de portadas en la prensa internacional.

Fuente: The Guardian

Sobre el autor:

Ricardo M. Salas es comunicador especializado en política pública. Conduce un programa sobre emprendimiento en México y América Latina, y escribe sobre diversos temas de interés colectivo: salud pública, desarrollo sostenible, ciencia y tecnología, política y cultura popular. Fungió como analista político desde Alemania y ha entrevistado a algunos de los actores más influyentes de la agenda internacional. Es audiófilo por accidente y melómano de tiempo completo. Está a favor de: el estado de derecho. En contra de: la prepotencia, el nacionalismo y los extremos de la política de identidad. Puedes saber más sobre él en www.segunricardo.com

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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