Los medios, la guerra y la paz


Raquel López-Portillo Maltos

@rak_lpm

 

Bombardeos en Siria. Tiroteos en Estados Unidos. La guerra en Yemen. Enfrentamientos entre autoridades y manifestantes en Hong Kong. El terror de Boko Haram en Nigeria. Crímenes xenófobos en Alemania. Feminicidios en México. El crimen organizado en Guatemala. La violencia de Al Shabaab en Somalia. Las muertes en la región ucraniana de Donbás. La limpieza étnica en Birmania. Guerra. Balas. Bombas. Homicidios. Violaciones. Hambre. Muros. Todos los días. A todas horas. Por todos los medios. 

 

Actualmente, los medios de comunicación masiva se han convertido en un factor indisociable de la vida misma. Minuto a minuto, estamos frente a una realidad editada por la mercadotecnia, la publicidad y los discursos de consumo dominantes. Tanto la guerra como la  paz se encuentran inmersas en esta dinámica, pues es precisamente a través de estos medios como se presentan ante la sociedad. Éstos han fungido como partícipes y catalizadores en la representación de los conflictos globales. Si bien, han servido como principal fuente de información, también han tenido una injerencia en el desarrollo de ideologías y percepciones de las personas respecto a su realidad local y el devenir internacional. En este sentido, la inminente preferencia que se le ha dado a la cobertura de la guerra por encima de los procesos de paz ha traído un vacío informativo y ha abonado a las problemáticas sociales. 

 

En su texto A Natural History Of Peace, la autora Leslie Sponsel plantea la existencia de, al menos, dos visiones bajo las cuales se concibe la paz. Por un lado, está la visión sistémica, que ha perpetuado un enfoque negativo de la naturaleza humana en el cual se resaltan la guerra y la violencia como patrones característicos de la especie. Además, se plantea a las personas como agresivas y a la paz como la ausencia de guerra. Por el contrario, en la visión positiva existen procesos dinámicos que llevan a condiciones relativas de ausencia de violencia, acompañadas de estados de libertad y armonía. Entre estas dos, la visión sistémica es la que se ha mantenido constante en los medios de comunicación, pues en la era moderna los conflictos, las guerras y la violencia se han destacado en gran magnitud frente a la poca atención que se les ha dado a los procesos de paz y reconciliación social.  

 

Este problema surge de la posición privilegiada que tienen los medios en la construcción de realidades. La complejidad aumenta si se considera que los mismos medios han sido permeados por las estructuras sistémicas y por todos los vicios que éstas conllevan. De esta forma, lejos de cumplir con su misión de informadores objetivos, se han encargado de difundir la información más rentable, estando a merced de intereses políticos, económicos y sociales. Estos motivos sustentan que el discurso mediático de la paz sea prácticamente nulo, cayendo en prácticas que desfavorecen un estudio imparcial y un conocimiento general al respecto. Esto también devela la preferencia por las noticias sobre guerra, que además son legitimadas por un alto grado de amarillismo y una mala evaluación de la verdadera realidad. 

 

Históricamente, hemos sido testigos de cómo los medios han participado en la propagación de conflictos: la incitación a masacrar a población Tutsi durante el genocidio de Ruanda; el encubrimiento de acciones violentas contra la población civil durante la guerrilla colombiana; la propaganda Nazi durante la Segunda Guerra Mundial, solo por mencionar algunos. Actualmente seguimos, aunque con modalidades distintas, con las mismas prácticas: las notas que hacen una apología a la violencia de género; la difusión de imágenes que atentan contra la dignidad humana; la glorificación del narcotráfico en series televisivas; la cobertura sesgada y partidista de conflictos sociales, entre tantos otros casos. Siendo así, ¿cómo podemos revertir esta tendencia a presentar ambos conceptos como dicotómicos y antagónicos? ¿Cómo podemos construir la paz si solo se ve a través de la guerra? 

 

Considero que se debe hacer frente a este escenario mediante la propagación de un discurso de la paz efectivo, que genere lazos sociales encaminados hacia una sociedad igualitaria y que pueda romper con la idea de que la paz “no vende” o no es lo suficientemente relevante para dialogarla y construirla desde la agenda pública. Partiendo de la idea de que tanto los medios como las redes sociales son figuras fundamentales dentro de los movimientos sociales y políticos, se debe exigir una interpretación y presentación de la realidad mucho más amplia y que abone a la construcción de procesos positivos. Los medios deben evolucionar hacia un lenguaje distinto, con el cual aborden realidades que se han dejado a un lado, personas cuyas voces no han sido escuchadas y acciones que están cambiando al mundo. 

 

Mientras que la guerra siga siendo hegemónica, seguirá teniendo ese papel protagónico en la realidad. Viéndolo desde una visión holística, construir la paz es tan natural como hacer la guerra. Al ser conceptos culturales, ambos pueden ser superados por el mismo conducto. Es hora de que los medios actúen acorde a estas premisas ya que, de lo contrario, únicamente están promoviendo un desastroso proceso de deshumanización.

 

 


Sobre la autora:

Raquel López-Portillo Maltos es licenciada en Derechos Humanos y Gestión de Paz por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Fue Coordinadora General de la campaña HeForShe de ONU Mujeres en su universidad y actualmente es Asociada del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI). Se ha desarrollado en los sectores público, privado y de la sociedad civil en temas de seguridad, igualdad de género y educación.  Apasionada del flamenco, la fotografía y la literatura. A favor de: el derecho a elegir, el debate, las opiniones sustentadas y la igualdad de oportunidades. En contra de: la violencia, la ignorancia, la mediocridad y las mentes cerradas.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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