Los techos de cristal están para romperse


Raquel López-Portillo Maltos 

@rak_lpm

 

En las últimas semanas, se han anunciado diversos triunfos de mujeres en distintos ámbitos y latitudes. Las astronautas estadounidenses Jessica Meir y Christina Koch pasaron a la historia al realizar la primera caminata espacial meramente femenina. La mexicana Valeria Souza fue nombrada miembro honorario de la Academia de Artes y Ciencias, a la que pertenecieron científicos de la talla de Charles Darwin y Albert Einstein. La corredora Allyson Felix rompió la marca de Usain Bolt como la atleta más galardonada de la historia de los mundiales de atletismo, apenas 10 meses después de haber dado a luz. La francesa Esther Duflo se convirtió en la segunda mujer en recibir el Premio Nobel de Economía, y la ganadora más joven en la historia de la presea, por sus investigaciones para disminuir la pobreza global.

Lo que hace apenas unas décadas parecía imposible, hoy se está materializando. Ya sea en la ciencia, en el deporte, en el arte o en la política, cada vez más mujeres demuestran que se puede cambiar el statu quo que determina quiénes somos y qué queremos, y que por años ha delimitado rigurosamente nuestras aspiraciones. Todas ellas han roto sus propios techos de cristal, es decir, aquellas barreras invisibles que han obstaculizado su desarrollo profesional y personal. Sin duda alguna, sus logros son un triunfo para la sociedad en su conjunto pero, ¿por qué resulta tan importante que haya representatividad en materia de género en distintos espacios?

En primer lugar, el simple hecho hace que la atención pública se dirija hacia las mujeres como agentes de cambio, hacia los lugares en donde se les había negado la entrada y hacia nuevas construcciones sociales. Cada avance genera una ruptura en las barreras culturales y sociales que lo impedían y se alejan, aunque sea un poco, de los estereotipos y prejuicios con los que se nos ha etiquetado. Esta percepción es de suma importancia ya que no solamente construye una nueva identidad, sino que promueve la idea de que sí es posible alcanzar estas metas, sirviendo de inspiración a otras mujeres.

Por otro lado, cada paso hacia adelante es una ventana para la mejora de oportunidades mediante la reflexión sobre dónde estamos paradas y hacia dónde vamos. Esto se debe a que el triunfo de una no necesariamente implica que sea posible para todas. Hay una combinación de factores socioeconómicos y socioculturales, además del azar, los privilegios y la oportunidad que juegan un papel importante. Es necesario tomar medidas para que cada éxito no sea un evento aislado, sino que se convierta en una posibilidad alcanzable para todas. Dado que lo que no se mide no se puede atender de manera integral, es necesario analizar las condiciones y estándares en las que se encuentra cada ámbito de incidencia. De esta forma, es posible evaluar con datos certeros todas las barreras sociales, culturales, institucionales y normativas que existen para que, por medio de acciones concretas, se fomente el ejercicio de las libertades que habían sido restringidas.

Finalmente, la representatividad femenina en nuevas esferas fomenta la diversidad. Y con ello, la posibilidad de nuevas perspectivas,  posibilidades y soluciones a problemas añejos. Si dos cabezas piensan mejor que una, dos cabezas lo suficientemente distintas aportan aún más. Pese a que el tema que compete a este artículo es la igualdad de género, esto se extiende a cualquier categoría social. La representatividad de actores sociales que han sido históricamente excluidos es esencial en términos de inclusión, igualdad y desarrollo.

El camino que queda por recorrer aún es largo, pero emociona saber todo lo que estas mujeres fuertes y empoderadas están logrando y recordar todo lo que han hecho las anteriores para llegar al punto en el que estamos hoy. Aún existen varios desafíos, tanto cuantitativos como cualitativos, para lograr la igualdad formal y la equidad social por la que tanto se ha luchado. Ojalá que en un futuro cercano la igualdad llegue a ser la norma y no la excepción. Ojalá que en unos años, ya no queden mas techos de cristal que romper.

 


Sobre la autora:

Raquel López-Portillo Maltos es licenciada en Derechos Humanos y Gestión de Paz por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Fue Coordinadora General de la campaña HeForShe de ONU Mujeres en su universidad y actualmente es Asociada del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI). Se ha desarrollado en los sectores público, privado y de la sociedad civil en temas de seguridad, igualdad de género y educación.  Apasionada del flamenco, la fotografía y la literatura. A favor de: el derecho a elegir, el debate, las opiniones sustentadas y la igualdad de oportunidades. En contra de: la violencia, la ignorancia, la mediocridad y las mentes cerradas.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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