Lucha como niña


Maite Belausteguigoitia

Maite Belausteguigoitia

@maitebelausteguigoitia

 

“Eres una niña”.  Perdí la cuenta de las veces que he escuchado esa frase entre hombres. Tres palabras para denunciar debilidad, algo supuesto e intrínseco de las mujeres en potencia. La infancia y lo femenino convergen para dar lugar a una doble vulnerabilidad para las niñas, pero es justo en ese terreno de adversidades donde su fuerza resulta incuestionable. Somos testigos de una generación de niñas revolucionarias, ellas renunciaron a las muñecas para jugar a la política.

¿Quién diría que una niña protestando frente al gobierno sueco por la falta de acción frente al cambio climático, se convertiría cuatro años después en la líder de un movimiento global de millones de personas?   Esa es la historia de Greta Thunberg, una de las protagonistas de la Cumbre de Acción Climática en la ONU.  Ahora, a sus 16 años, ella mueve al mundo con sus discursos y su accionar, pero su influencia ha despertado las críticas más despiadadas. Desde estigmatizarla por tener síndrome de Asperger, hasta los rumores de ser manipulada por sus padres y por los intereses de las empresas de energía sin combustibles fósiles, la activista es atacada principalmente desde frentes conservadores.  

“Parece una niña muy feliz” fue la burla de Trump ante el emotivo discurso que lo convocaba a rendir cuentas. De todo lo dicho, muchos resaltaron la falta de sonrisa al hablar de una principales amenazas para el planeta. No es casual, la complacencia es un rasgo reforzado dentro de lo femenino. La resiliencia de Greta está en desafiar los mandatos para la feminidad, en ser una voz incómoda para los poderosos. Su intervención va más allá de lo ambiental, es una propuesta para un nuevo mundo que busca subvertir  las relaciones de poder y los modelos económicos. 

Malala Yousafzai es otra famosa activista a nivel mundial, pero a diferencia de Greta su lucha se orienta al tema de género y  educación. A pesar de que el régimen talibán había prohibido a las niñas la asistencia a la escuela, Malala asistía a una fundada por su padre Ziauddin. Cuando ella tenía 11 años empezó a escribir un blog para la BBC, donde relataba su vida bajo la invasión talibán y la prohibición de su derecho a la educación. A través de este blog, ella hablaba sobre el derecho a la educación para las mujeres y con su activismo ganó el Premio Internacional Juvenil para la Paz en Pakistán. La fuerza de Malala representaba una amenaza para la misión del régimen talibán, en octubre de 2012 fue víctima de un atentado por parte de un terrorista armado. Malala sobrevivió al ataque, permaneció unos días en Pakistán y después fue enviada al Hospital Queen Elizabeth de Birmingham, en Inglaterra, para una rehabilitación intensiva. Malala y su familia solicitaron refugio en este país, ella continúa desde el extranjero luchando por el derecho a la educación para las niñas y las adolescentes. 

Los derechos de las mujeres son restringidos en distintas partes del mundo por considerar que su propósito de vida no puede exceder al ámbito doméstico. Este es el caso de países como la India, donde el matrimonio forzado para las niñas es una práctica que prevalece. A los 11 años Payal Jangid estaba comprometida para casarse. Con el apoyo de activistas, ella levantó la voz para decirle a sus padres que se oponía al matrimonio y además de librarlo,empezó espacios de participación para que los niños, niñas y mujeres expresen sus opiniones frente a los abusos. Payal comenzó a cambiar la ideología de su pueblo con educación, diálogo y conciencia alrededor de la tradición del matrimonio forzado para las niñas.  Logró que en Hinsla, el pueblo donde vive, se prohibiera definitivamente esta práctica y este año ganó un premio de la Fundación Gates por su importante lucha. 

Las niñas están alzando sus voces en mitad del terror y la guerra para hablar por la justicia y por sus derechos. Otro caso de admirable valentía es el de Janna Jihad, una niña palestina que empezó a registrar a los siete años los abusos cometidos por los soldados israelíes. El asesinato de su tío y su primo la llevó a querer contarle al mundo lo que sucedía en Palestina, con el celular de su mamá comenzó a filmar las agresiones de los soldados israelíes y a subir el material a las redes sociales. A los nueve años protagonizó el documental Radiance of Resistance, donde se narra su vida y su lucha en Palestina. La familia de Janna tiene una historia importante de activismo, su prima Ahed Tamimi es una famosa activista de 16 años que fue arrestada durante 8 meses por darle una cachetada a un soldado israelí. En marzo del 2017 recibió el Premio Internacional de la Benevolencia en Turquía, Istanbul. Actualmente Janna tiene 13 años y sigue reportando los abusos a Palestina, y señala que no se sentirá satisfecha hasta que Palestina esté en paz. 

África es un continente que tampoco ha escapado de ser transformado por la fuerza de las niñas y las adolescentes. Sudáfrica fue la sede de una protesta inédita contra el Colegio Pretoria, liderada por una adolescente de 13 años llamada Zulaika Patel. Dicha escuela fue exclusiva para personas blancas hasta el final del Apartheid en 1994, ahí las alumnas afrodescendientes eran obligadas a alisarse el pelo por considerar el afro como un peinado “inadecuado”.  Zulaika percibió esta norma como discriminatoria y lideró una protesta contra las autoridades escolares, el movimiento cobró tanta importancia que otros estudiantes afrodescendientes comenzaron a hacer protestas por otros actos de discriminación. La protesta se hizo viral y recibió solidaridad en todo el mundo, las manifestaciones lograron que la escuela quitará esa regla.  En el 2016 Zulaika fue nombrada por la BBC como una de las mujeres más destacadas del año.

En distintos continentes y dentro de una misma época las niñas comienzan a levantar la voz para cambiar su realidad y su contexto. Esa es el fruto de mujeres de otras generaciones que han abierto la posibilidad de pensar un mundo distinto, uno donde podamos vivir con igualdad, paz y justicia. Pero para eso necesitamos seguir luchando, siempre como niñas.

 


Sobre la autora:

Maite Belausteguigoitia es psicóloga, maestra en derechos humanos y próximamente comenzará un doctorado en psicología en la Universidad de Buenos Aires. Tiene experiencia profesional en el Centro de Investigación del ITAM y en consultoría de empresas.
Desde el ámbito psicológico ha trabajado con poblaciones en condiciones de vulnerabilidad como niños, niñas, adolescentes, mujeres indígenas, personas con discapacidad, entre otros. Le interesan los temas de psicoanálisis, salud mental, derechos humanos, infancia y género. A favor de: el pensamiento crítico, el arte como un arma de transformación subjetiva y social, modelos de desarrollo con un enfoque derechos y construcción para la paz. En contra de: el dogmatismo, el racismo, el machismo, la violencia en todas sus formas y la hipocresía.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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