México “fosilizado”


Por: Dinorah Mendoza

@dinorahm_

En el espacio del Programa de Jóvenes COMEXI

 

El pasado 15 de febrero en diferentes estados del norte de México, ocurrió un apagón que afectó a cerca de 5 millones de personas en un principio, pero que durante el resto de la semana fueron 42 millones de mexicanos los afectados en 26 estados de la república.

El Presidente López Obrador señaló dos principales causas del problema, la histórica tormenta que golpea a Texas, estado que suministra gas para la generación de electricidad en México y, el encarecimiento de este combustible que incrementó en más de 5 mil por ciento.

Si bien, estas dos son causas reales del problema, no se debe perder de vista que la causa principal es la dependencia energética de México, en el caso del gas se importa cerca del 80 por ciento de Estados Unidos, para generar 60 por ciento de la energía de nuestro país.

La bonanza energética de México empezó su declive desde el inicio de la década de los 2000. Como menciona Lourdes Melgar, subsecretaria de Hidrocarburos en el sexenio de EPN, con la reforma energética del 2013 se planeaba que Pemex aumentará su producción de gas, sin embargo, desde el 2018 las licitaciones fueron canceladas, manteniendo a México con la misma dependencia energética.

El gobierno de López Obrador brinda como solución para este problema el uso de otros combustibles: combustóleo, diésel y carbón. En pleno 2021, nuestro gobierno recurre a combustibles fósiles como si la histórica tormenta que golpea a Texas, no fuera un claro indicio de las consecuencias del cambio climático.

Las temperaturas bajo cero han hecho que las centrales eléctricas de gas en Texas dejaran de funcionar, aunque estén diseñadas para soportar condiciones climáticas severas, a medida que el cambio climático avanza la infraestructura eléctrica se enfrentará a temperaturas extremas, provocando que existan este tipo de fallas con más frecuencia.

Para disminuir el impacto del exterior en temas energéticos, México no solo debe buscar su soberanía energética sino diversificarse y tomar en cuenta a las energías renovables dejando de lado a los combustibles fósiles principales causantes del calentamiento global.

Al firmar el Acuerdo de París, México se comprometió no solo a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero sino también a que el 35 por ciento de su energía generada para 2024 sería limpia. Sin embargo, la COFECE dijo a principios de este mes que México estaría incumpliendo con el Acuerdo de París por falta de certificados de energías limpias.  

Nuestro país podría ser pionero en energías renovables ya que los ecosistemas que existen en las diferentes regiones, vuelven a las renovables accesibles y suficientes para abastecer las necesidades de la población. También los costos de estas son más baratos para el gobierno, sobre todo la eólica y la solar.

El ‘desfosilizar’ a México con un buen impulso a las energías renovables debe verse como una oportunidad de volvernos un país con soberanía energética, diversificado, competitivo y referente a nivel mundial; en el que no solo haya grandes empresas privadas sino también empresas mexicanas que vayan de la mano con las comunidades en las que se puedan desarrollar proyectos e implementar la infraestructura. 

 


Dinorah Mendoza es internacionalista, miembro del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales. Actualmente trabaja en Estrategia Pública Consultores, donde se encarga de los temas de compliance corporativo. Está a favor de políticas públicas inclusivas. En contra de la violencia de género y de la negación del cambio climático.




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