El destino de las personas migrantes y refugiadas ante el Covid-19


Monica Trigos

@moniquitri

 

Algunas de las medidas de protección básicas para evitar el contagio del Covid-19 son el distanciamiento social, mantenerse por lo menos a 1 metro de distancia de otras personas, no estar en contacto con personas contagiadas o con síntomas y lavarse las manos con frecuencia. Pero, ¿qué sucede cuando las personas se ven forzadas a migrar o a huir de sus países de origen en condiciones de hacinamiento?, ¿qué sucede cuando las personas migrantes se encuentran amontonadas en un centro de recepción o detención, en campos  de refugiados improvisados, en albergues en su máxima capacidad sin los servicios básicos necesarios?, ¿qué sucede cuando hay miles de personas migrantes varadas en las fronteras, que han podido o no solicitar asilo, y se encuentran en el limbo esperando una respuesta de los gobiernos sin poder tener acceso a servicios de salud?

Desde antes del Covid-19, las condiciones en los campos de refugiados, en los centros de detención o recepción en la mayoría de los países, ya eran precarias. Los migrantes ya se enfrentaban a condiciones de hacinamiento, falta de higiene, recursos y acceso a los servicios básicos, a la salud física y mental y medicamentos. Además, debido a su estatus migratorio, ya se veían expuestos a barreras legales, financieras, de acceso a servicios y de lenguaje. En este sentido, ante el Covid-19, los migrantes y refugiados son de las poblaciones más vulnerables ante esta emergencia. Bajo estas condiciones, tienden a correr el riesgo de que la transmisión sea más rápida y la respuesta para combatirla sea extremadamente lenta. Aunado a esto, también se propaga un sentimiento constante de miedo e incertidumbre que está totalmente fuera de sus manos. 

En Grecia, por ejemplo, hay alrededor de 40,000 personas en campos de refugiados. Se han detectado casos de Covid-19 en los campos en Ritsona y Malakassa, por lo que se han puesto en cuarentena, prohibiendo la entrada y la salida de personas. En estos campos hay entre 1000-2000 personas, a diferencia de los que se encuentran en las islas del mar Egeo donde hay más de 20,000. Éstos no cuentan con suficiente agua para todas las personas y en las islas no existen los servicios de salud necesarios para responder a un contagio masivo. Adicionalmente, el gobierno de Grecia detuvo las solicitudes de asilo en el país, medida tomada también por otros países como Canadá y Hungría.

Por otro lado, en Estados Unidos hay alrededor de 37,000 personas en los centros de detención de ICE y los albergues tampoco cumplen con las medidas necesarias. Ya se han registrado casos positivos, incluidos niños bajo custodia del gobierno.  En la frontera norte de México, se siguen retornando a mexicanos y centroamericanos y todavía hay miles que permanecen en albergues y campamentos, excediendo sus capacidades. Las cortes estadunidenses han reprogramado las citas y detenido el procesamiento de casos. Al sur de México, los migrantes en centros de detención y estaciones migratoria se han manifestado para exigir mejores condiciones, el 31 de marzo en Tenosique, México hubo un motín y un incendio en donde lamentablemente falleció una persona. 

Las denuncias de organizaciones internacionales y de organizaciones humanitarias van en aumento. Médicos Sin Fronteras ha advertido de múltiples maneras, cómo la forma en la que viven los migrantes representa un riesgo para su probabilidad de contagio. 

Por otro lado, según la Organización Internacional para las Migraciones, 173 países han implementado el cierre de fronteras o prohibido la entrada de extranjeros en sus territorios en respuesta al covid-19. No obstante, es sabido que las fronteras son porosas y el cierre no significa que se frene por completo el paso irregular, sobre todo cuando hay necesidad, persecución o separación familiar. También representan puntos de conglomeración en espera de la apertura o respuestas de los gobiernos.

Algunos países han tomado medidas en atención a estas poblaciones. El gobierno de Portugal, por ejemplo, decretó que los migrantes con aplicaciones pendientes (incluyendo solicitantes de asilo) serán tratados como residentes permanentes al 1º de julio, para asegurar que tengan acceso a los servicios públicos necesarios. La decisión del gobierno se dio junto con otras medidas sociales y económicas para enfrentar las consecuencias del COVID-19. Por otro lado, en algunos estados de EE. UU. como Luisiana y Colorado, ya se han liberado a algunos migrantes detenidos. En España, 5 de los 8 Centros de Internamiento para Extranjeros ya se encuentran vacíos. Sin embargo, falta mucho por hacer. Las respuestas de los países difícilmente han considerado a los migrantes y es imperativo que tomen las medidas necesarias para prevenir la propagación de la epidemia en esta población vulnerable. 

Por un lado, deben incluir a los migrantes y solicitantes de asilo en sus planes de respuesta ante el coronavirus. No todos los países pueden implementar las mismas respuestas, por lo que existen diferentes alternativas. 

La mayoría de los países todavía tiene a los migrantes en centros de detención o recepción, por lo que se debe de liberar a las personas de inmediato y brindarles un espacio seguro; así como frenar por completo las actividades de detención y deportación. En caso de que la liberación no sea una opción, deben existir los protocolos necesarios de atención a posibles crisis en espacios encerrados que cuenten con una respuesta inmediata en caso de contagio. Los migrantes deben de ser incluidos en los planes de acceso a la salud pública, a servicios básicos, apoyo financiero y humanitario.  Así como brindarles la información de medidas de prevención en diferentes idiomas. También, se deberían de generar los espacios adecuados que respeten las medidas de distancia social y salubridad. 

Por otro lado, es necesario el consenso internacional para impedir el retorno de las personas solicitantes de asilo a los sitios peligrosos de donde venían y que el cierre de fronteras no frene la atención a las solicitudes e incluso considerar acelerar los procesos. Asimismo, se deben crear estrategias de comunicación, narrativas y medidas en contra de la discriminación, criminalización o la estigmatización de los migrantes como portadores o culpables de la propagación. 

Por último, se ha hablado mucho de la unidad que debe existir en la sociedad. Es momento de dejar a un lado las nacionalidades (y los nacionalismos) y pensar en la protección de todas las personas, especialmente de las más vulnerables.

 


Sobre la autora:

Mónica Trigos es estudiante de la Maestría en Administración Pública en la Universidad de Columbia. Es Licenciada en Relaciones Internacionales por el ITAM. Tiene estudios en Relaciones Públicas y Comunicación Social por la misma institución, en Diplomacia Pública por USC y en poblaciones migrantes, desplazadas, refugiadas y solicitantes de asilo por el Colmex. Trabajó en el sector privado en el área de Asuntos Corporativos de Grupo Bimbo. En el sector público se desempeñó como Subdirectora de Área en la Jefatura de la Oficina de Presidencia de la República. También ha trabajado en proyectos de política pública y participación ciudadana de USAID y de educación con la iniciativa Méxicos Posibles. Es Cofundadora y Directora Adjunta del colectivo “Sin Palabras” que se dedica a la impartición de talleres artísticos y empoderamiento para comunidades vulnerables, especialmente para migrantes y refugiados. También se desempeña como Punto Focal de América del Norte en el Grupo de Migración del United Nations Major Group for Children and Youth, espacio oficial de la Asamblea General para la participación de niños, niñas y jóvenes en la ONU. Desde 2016 es Asociada del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI). A favor de: el respeto a los derechos humanos, la protección de las personas migrantes sin importar su estatus migratorio y del arte como expresión social y política. En contra de: la discriminación, el racismo y las violencias estructurales.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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