No hay tiempo ni para leer esto


Eduardo Navarrete

@elnavarrete

Para ser leído con:  “Was a Time”, de Whigfield

A muchos se les ha olvidado y a los que no, probablemente ni se han enterado, pero el activo más rentable, atractivo e importante que hay en juego no es el dinero.

Nadie lo dice, pero todos lo piensan: el tiempo es tan cercano y aparenta tener dueño, sólo que a menudo y conforme uno va creciendo, parece mostrarse más como un enemigo silencioso que como algo a lo cual se otorga un título de propiedad.

Pero aunque al final de estas líneas lo vaya a presentar de la manera más fría ( también realista), la gran pregunta sigue siendo: ¿en que ocupas tu tiempo y para qué?

Es una desgracia, pero no sorprende que la gente esté aprendiendo a perder tiempo. Un tiempo que ni siquiera se tiene, pero que, al ni siquiera ocuparse de ello, se despilfarra como artículo que sobra y que se tiene por dado.

Ese es el problema. ¿En qué momento pensamos que el dios del tiempo se hizo un espacio en la agenda para recibir una fila como de aeropuerto para entregar tiempo a sus agremiados?

Ganar, perder, comprar. Parece que el modelo al que nos hemos aprendido a acostumbrar es el de reponer. Si algo se pierde o se rompe, vendrá acompañado de un consolador “No te preocupes, te compro otro. O dos.”. Todo es deshechable.

Y lo interesante con el tiempo es que lo rompemos y torcemos cada vez que se puede. Ni siquiera emerge la pregunta “¿será realmente significativo esto, en lo que voy a utilizarlo?”. Vaya, probablemente ni siquiera tengamos claro qué puede ser significativo de lo que no.

La causa primaria del dolor es identificarnos con lo que no somos y pretender obtener lo que no nos pertenece. Y desde luego, ahí va uno a identificarse con lo que se deje y pretende apropiarse de lo que se pueda.

Y nos preocupan tanto la vejez y la juventud, pero ninguna de ellas son garantía de nada. Si tan sólo ampliáramos la perspectiva para ver y hacer las paces con el hecho de que todo objeto -incluyéndonos- es transitorio, la relación que tenemos con dichos objetos y hasta con nosotros mismos cambiaría radicalmente.

Perder el tiempo no es sólo otra firvolidad occidental. De hecho, ¿cómo se puede perder algo que no se posee? Encontrar sentido a lo que se ve y se experimenta en este instante, resulta la tarea diaria más relevante y significativa que el tiempo mismo abre como reto silencioso y que hasta una vida nos da para completar.

¿O cambiaría algo el hecho de saber que en cualquier momento tu tiempo puede acabar?

 


Sobre el autor:

Eduardo Navarrete es un periodista, fotógrafo y administrador público que se apasiona por los contenidos. Condujo equipos en Grupo Reforma, Grupo Medios, Televisa y Cultura Colectiva. Participa en una iniciativa de acompañamiento a empresas para formar equipos de alto desempeño desde la atención plena y recién fundó una empresa de generación y curaduría de contenidos transmedia.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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