No podemos decir que no sabíamos: la política antiinmigración de Trump


Raquel López-Portillo Maltos 

@rak_lpm

 

Tras varias amenazas desde el mes pasado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo efectiva su promesa de iniciar redadas para detener a personas indocumentadas que tienen órdenes de deportación. El objetivo del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) es detener a 2,000 indocumentados en algunas ciudades de Estados Unidos. Por el momento, ha habido menos detenciones de las esperadas dado que algunos de los lugares en los que se está realizando el operativo son ciudades santuario. A pesar de ello, las detenciones que se sí se lograron hacer muestran el lado más cruel y denigrante de la cuestión migratoria. Hasta el momento, según información de la Secretaría de Relaciones Exteriores, ningún mexicano ha sido afectado. Sin embargo, el plan continúa en marcha.

El miedo se palpa en las calles. Inmigrantes han estado abasteciéndose de bienes de primera necesidad. Algunos han optado por permanecer en su casa, escondidos, con las luces apagadas, mientras otros prefieren estar fuera por miedo a que lleguen por ellos. No usan el transporte, ni otros servicios. Otros han optado por dejar sus trabajos por temor a ser interceptados ahí. Con desconocimiento sobre las opciones con las que cuentan, buscan soluciones llamando a líneas de ayuda. 

A todo esto, ¿qué son las ciudades santuario? Nacieron en Estados Unidos a partir de un movimiento de protección de migrantes por parte de las iglesias en la década de los 80, en donde los sacerdotes y reverendos acordaron protegerlos por encima de las leyes. Este modelo fue adoptado posteriormente por ciudades y municipios hasta alcanzar un total de 340 en Estados Unidos, y muchas más en otros países. En estos lugares se ha modificado la ley de tal manera que se prohíbe a los policías locales participar en acciones federales migratorias, llevar a cabo órdenes de detención por parte de la Oficina de Control y Aduanas, preguntar por el estatus migratorio de las personas, entre otras acciones. Esto ha tenido grandes resultados ya que, no sólo se evitan deportaciones, sino que le permite a los migrantes vivir una vida más tranquila y mejorar sus condiciones mediante el acceso a servicios sociales. 

Sobra decir que Trump no es devoto de las ciudades santuario. Prueba de ello es la recién entrada en vigor Ley SB 168, la cual prohíbe las facultades de estas ciudades, haciendo que los servicios de inmigración sigan cumpliendo su mandato de detención y deportación. Lo más grave de esta ley es que ahora las cárceles locales van a tener que retener a inmigrantes indocumentados 48 horas extra y se contactará al ICE. Resulta igual de alarmante la más reciente medida anunciada este lunes con la que se prohibirá solicitar asilo en Estados Unidos a aquellos inmigrantes que han pasado por un tercer país en su camino. Pese a que es muy probable que sea sometida a juicio, su aplicación denegará a personas provenientes de Centroamérica, Sudamérica o de otros continentes su derecho a solicitar asilo. Como respuesta, miles de latinos y estadounidenses han salido a manifestarse en diversas ciudades en contra de estas políticas.

Hay varios factores a considerar en el análisis de esta situación. En primer lugar, las medidas mencionadas tienen un impacto directo en México. Pese a que aún no hay reportes de nacionales detenidos en estas redadas, al día de hoy hay 1,807 mexicanos en todos los centros de detención del ICE, y es altamente probable que sean deportados en los próximos días. Esto tiene implicaciones presupuestarias y organizacionales para el gobierno mexicano, ya que tendrán que recibir, atender y recolocar a los retornados. Así mismo, para ellos implica una ruptura en su plan de vida, el cual quedó truncado con este regreso. Por su parte, es muy factible que se genere un aumento considerable en las ya de por sí sobresaturadas solicitudes de asilo en México. 

En segundo lugar, influye mucho el panorama electoral estadounidense. Si bien la postura de Trump siempre fue claramente antiinmigrante, ahora es un momento clave para consolidar su posición al no ablandar su discurso y acciones. Como puede verse con la última medida, sus posturas van a estar más llenas de odio que nunca, aprovechando cada golpe mediático a su favor.

Esto nos deja con el tercer punto clave: la importancia del activismo, las ciudades santuario y las acciones desde los gobiernos de los países de origen. Son miles los que han manifestado su descontento contra las medidas antiinmigración. Incluso se han comparado los centros de detención con campos de concentración modernos. Defensores de derechos humanos, periodistas, centros de ayuda y algunos funcionarios se han sumado para ayudar a la gente afectada. Por su parte, algunos especialistas sugieren la protección a connacionales por parte de los consulados como una medida para contrarrestar los daños. Se debe actuar desde todas las trincheras mediante la protesta y las acciones colectivas. 

Las medidas que estamos presenciando atentan contra los estándares de derechos humanos establecidos internacionalmente. Un Estado no debe ordenar redadas y expulsiones colectivas ya que cada caso debe atenderse de manera individual y conforme a la ley al tratarse de personas sujetas a derechos, independientemente del territorio en el que se encuentren. Ante esta situación, es fundamental redoblar esfuerzos y que todos los actores sociales se mantengan firmes. Uno de los carteles de la protesta en Chicago que más llamó mi atención es uno que decía “We cannot say we did not know” (“No podemos decir que no sabíamos”). Es completamente cierto. No podemos mantenernos ciegos y con los brazos cruzados ante actos que atentan contra la dignidad humana, ni en este ni en otros casos.

Nuccio DiNuzzo/Getty Images/AFP

 


Sobre la autora:

Raquel López-Portillo Maltos es licenciada en Derechos Humanos y Gestión de Paz por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Fue Coordinadora General de la campaña HeForShe de ONU Mujeres en su universidad, así como articulista en la revista digital Observatorio DH. Se desarrolló como Analista de Inteligencia en la consultora internacional Pinkerton y actualmente labora como Coordinadora de Proyectos Especiales en Fundación Por México. Apasionada del flamenco, la fotografía y la literatura. A favor de: el derecho a elegir, el debate, las opiniones sustentadas y la igualdad de oportunidades. En contra de: la violencia, la ignorancia, la mediocridad y las mentes cerradas.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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