¿Paridad en todo?


Raquel López-Portillo Maltos

@rak_lpm

 

Desde que conocí de su existencia, Hermila Galindo se convirtió en mi heroína predilecta. Pese a que la historia mexicana no le ha hecho justicia, fue una de las primeras mujeres en luchar por los derechos políticos con los que contamos hoy en día. En plena efervescencia del movimiento constitucionalista, Hermila no dudó en compartir su postura sobre el rol de las mujeres en la vida pública con el propio Venustiano Carranza: “Es de estricta justicia que la mujer tenga el voto en las elecciones de las autoridades, porque si ella tiene obligaciones con el grupo social, razonable es que no carezca de derechos. Para las obligaciones, la ley la considera igual que al hombre, solamente al tratarse de prerrogativas la desconoce y no le concede ninguna de las que goza el varón”. En 1918, a contracorriente de las leyes electorales de la época, se postuló como candidata al Congreso de la Unión de la capital. Pese a que ganó la mayoría de votos, el resultado fue rechazado por las autoridades electorales y no fue hasta 1952, cuando se convirtió en la primera congresista federal de nuestro país. 

Su inteligencia, agudeza y determinación la llevaron a tener un papel preponderante en un esfera protagonizada por hombres. Sin embargo, 68 años después, aún enfrentamos una serie de retos que nos impiden competir en condiciones de igualdad. El pasado viernes, muchas vitorearon la decisión sin precedentes del Instituto Nacional Electoral (INE) que hace obligatoria la paridad de género en las candidaturas a gubernaturas. Es decir que, de forma vinculante, los partidos políticos habrían de contar con el registro de por lo menos 7 mujeres en las 15 candidaturas que tendrán lugar en el 2021. La dicha fue fugaz ya que, como era de esperarse, personajes del Senado mexicano como Dante Delgado y Ricardo Monreal salieron a defender a capa y espada la improcedencia de dicha medida. 

En efecto, existen algunas minucias legales que no solo vuelven esta medida impugnable, sino también difícil de ejecutar. La mayoría hace referencia a que el INE se está extralimitando en sus facultades al intervenir en cómo los partidos políticos postulan sus candidaturas; al legislar sobre una materia que es exclusiva del Senado; y al involucrarse en la soberanía de los estados. La realidad, es que en distintas ocasiones, el propio Senado no ha tenido problema en aprobar medidas que hacen precisamente esto. Así mismo, en estricto sentido, el INE está estableciendo lineamientos de competencia, no legislando en materia electoral. Mientras tanto, entre “inconstitucionalidades” e “invasión de competencias”, se está dejando a un lado un principio por demás necesario en la vida democrática del país y cuyo proyecto muy probablemente será desechado. 

Más allá de ello, me parece fundamental continuar destacando la importancia de este tipo de medidas afirmativas, tanto en el ámbito público como en el privado. A simple vista, puede parecer que en este punto nos encontramos en igualdad de condiciones, pero basta hurgar un poco para ver que no es así. En el ámbito político sobran ejemplos. En 2008, un grupo considerable de legisladoras (posteriormente denominadas “las Juanitas”), misteriosamente renunció a su cargo y fue sucedido por sus suplentes, hombres integrantes de su partido. Diez años después, esta dinámica se repitió con “las Manuelitas”, legisladoras chiapanecas que fueron obligadas a renunciar para, nuevamente, ceder su posición a otros candidatos.

Más recientemente y posterior a la reforma de “paridad en todo”, investigaciones como la realizada por ONU Mujeres sobre las principales barreras que enfrentaron precandidatas y candidatas a presidencias municipales en las pasadas elecciones, permiten entrever el enorme trayecto que falta para materializar una verdadera igualdad sustantiva . En este caso, se obedecieron los lineamientos paritarios establecidos. Sin embargo, se encontró que los candidatos masculinos tuvieron alrededor de un 50% mayor de éxito; la mayoría de las candidatas sufrió algún tipo de violencia política durante el proceso; y, probablemente deliberadamente, las candidatas que lograron entrar en alguna boleta fueron postuladas por su partido en municipios considerados ‘perdedores’ o de menor relevancia, ya sea por su tamaño o importancia política. 

La participación política de las mujeres en igualdad de condiciones no es un mero capricho, es uno de los pilares democráticos y un derecho humano fundamental. De ahí que los argumentos en contra de las acciones afirmativas basadas en la defensa de una supuesta meritocracia, no tengan lugar. No pedimos mayores beneficios, sino un piso parejo de oportunidades que históricamente se nos ha negado. No pedimos paridad sin méritos, pedimos que mujeres capaces y preparadas puedan acceder a espacios de toma de decisiones tanto como sus contrapartes. Finalmente, no es una lucha entre sexos, sino la determinación por vivir en un país en donde nuestro género, y las voluntades políticas, no determinen nuestras posibilidades o proyectos de vida. 

 

Nota: Como todo ciclo llega a su fin, con esta columna me despido de este espacio. Siempre estaré agradecida con Telokwento y con ustedes, lectores y lectoras, por inspirarme y darme un lugar en donde reflexionar sobre el quehacer de nuestro país y el mundo. Nos seguiremos leyendo en otros espacios. ¡Hasta pronto!

 


Sobre la autora:

Raquel López-Portillo Maltos es licenciada en Derechos Humanos y Gestión de Paz por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Fue Coordinadora General de la campaña HeForShe de ONU Mujeres en su universidad y actualmente es Asociada del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI). Se ha desarrollado en los sectores público, privado y de la sociedad civil en temas de seguridad, igualdad de género y educación.  Apasionada del flamenco, la fotografía y la literatura. A favor de: el derecho a elegir, el debate, las opiniones sustentadas y la igualdad de oportunidades. En contra de: la violencia, la ignorancia, la mediocridad y las mentes cerradas.

 

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password