México en el centro de la pre-campaña electoral en Estados Unidos


María Pía Taracena Gout

@piataracena

 

Esta semana ha sido una en la que la tensión en la relación bilateral México-Estados Unidos ha incrementado de manera importante. Nos recuerda a aquella vieja teoría del Remolino, acuñada por Robert Pastor en la década de los 90, en la que los dilemas de Latinoamérica eran atraídos hacia el centro del remolino y de una manera errática, Estados Unidos trataba de resolverlos. En este caso el presidente Donald Trump atrae al centro de su pre-campaña electoral a México y de manera errática busca solucionar los problemas bilaterales con expresiones negativas, agresivas, contradictorias y en muchas ocasiones, falsas.

Los temas de la agenda bilateral en este momento son: comercio y migración, principalmente, enmarcados en el macro-tema que es seguridad bilateral. Ver los temas tradicionales de la relación bilateral bajo la lupa de la seguridad no es nuevo.

La migración se volvió un tema de seguridad a partir del 11 de septiembre del 2001. Pero en la era Trump, se ha fortalecido esta estrategia. El comercio se utiliza como herramienta de negociación por parte de Estados Unidos sobre México para obtener ganancias en los otros temas y se condicionan las negociaciones al tema de seguridad.

La encrucijada de atraer al centro del remolino, los temas bilaterales como migración y comercio, con la óptica de seguridad y en un contexto de pre-campaña, lleva a que en días recientes, el presidente Trump amenazara a México con cerrar la frontera, con un lenguaje agresivo y avasallador, por no hacer lo “necesario” o lo “suficiente” para “detener” la migración centroamericana y el tráfico de drogas.

La amenaza escandalizó a más de uno y sobretodo en Estados Unidos en donde el presidente tiene que enfrentar los contrapesos a su poder, que no se hicieron esperar.

El presidente Trump, presionado por la American Chamber y el grupo industrial, Business Roundtable, tuvo que desistir de su idea de cerrar la frontera. Empezaron a salir los números de lo que significaba en términos del costo dicha acción, que se calculaba en mil millones de dólares diarios. Trump los aceptó pero amenazó: si en el plazo de un año México no mostraba resultados, le impondría aranceles a la industria automotriz.

El presidente Trump espetó su mal pensamiento sin darse cuenta de que afecta principalmente a las armadoras norteamericanas en México y al consumidor norteamericano.

Sus venganzas voltearon entonces a otra parte y en un despliegue de poder, le pidió la renuncia a la secretaria de Seguridad Interna, Kristjen Nielsen, con quien tenía serias diferencias en el tratamiento y resolución de la migración centroamericana y la situación en la frontera. En realidad lo que hizo fue quitarse a una funcionaria cercana a su, otrora jefe de oficina (chief of staff) Kelly. Así, el mensaje del presidente Donald Trump se vuelve interno, al buscar tener a su alrededor, personas que acaten las decisiones que él toma a pie juntillas.

Las decisiones de los últimos días tomadas dentro de su gabinete, (también cesó al director del Servicio Secreto), son un golpe duro para el sistema de contrapesos norteamericano. Y le dan “permiso” de ser más agresivo y centrar en sus persona, las decisiones y declaraciones sobre los temas de la agenda bilateral mencionados, pero en particular la migración.

Si bien la misión de Nielsen como secretaria de la Seguridad Interna, se registrará en la historia como de triste memoria, (ella fue la encargada de separar a los niños de sus padres en la frontera), conocida como “política de tolerancia cero”, el quitársela de encima y tener por el momento un encargado de oficina, le abre el campo al presidente para declarar que impulsará medidas más fuertes sobre los migrantes. ¿Qué propone? Obligar a las familias a decidir si aceptan que separen a los padres de los hijos o que se les encarcele juntos por un tiempo ilimitado. Otras medidas serían acelerar las deportaciones y dificultar el proceso de asilo, por ejemplo.

El lema de pre-campaña más reciente del presidente Donald Trump es que el “país está lleno”, expresión electorera que sugiere que Estados Unidos, una de las economías más importantes del planeta, ya no tiene lugar para “acomodar” a los inmigrantes, es falso.

De acuerdo con demógrafos y economistas, esto no es así. Existen muchas zonas en las que los nacimientos han bajado y la población ha envejecido, lugares como Vermont o Detroit.

Según the Congressional Budget Office, la fuerza laboral en Estados Unidos crecerá solamente 0.5% al año. El crecimiento de la población en Estados Unidos está en su nivel más bajo desde 1937. Pero también el envejecimiento de la población cuenta, en Estados como Vermont, Maine, Connecticut, Rhode Island y New Hampshire.

Un grupo de economistas llamados, Economic Innovation Group, propone en un estudio reciente llamado, From Managing Decline to Building the Future. Could Heartland Visas Help Struggling Regions?, que haya visas para trabajadores especializados dispuestos a vivir en los condados en declive. El estudio demuestra que existe una necesidad laboral en Estados Unidos.

Queda claro que el tema laboral debería de estar en el centro de la discusión en tiempos electorales y frente a la migración. Hoy, más que nunca, la necesidad de buscar un lenguaje diferente y desecuritizar el tema migratorio es apremiante.

México debe ser propositivo y recuperar la idea de un mercado laboral, que permita a la migración no indocumentada sino regularizada, ir de manera más segura a Estados Unidos. Quizá y solamente mientras la otra parte del plan que es: mejorar las condiciones de desarrollo de los países exportadores de migrantes, se logra, la necesidad de una migración ordenada y segura es hoy por hoy el tema más relevante en la relación bilateral, ¡política a parte!


Sobre la autora:

María Pía Taracena es licenciada en Relaciones Internacionales, maestra en Historia y candidata a doctora en Historia por la Universidad Iberoamericana. Ha trabajado en los tres sectores, académico, privado y gubernamental. Desde 1991 es docente en su alma mater, donde ha dado clases para distintos espacios y programas académicos. En 2018, recibió la medalla Ernesto Meneses al mérito universitario. Adicionalmente, Pía ha participado con su opinión en distintos medios de comunicación. A favor de: igualdad, la cooperación, la felicidad, el conocimiento, la interpretación, la búsqueda de la verdad. En contra de: la desigualdad, la aburrición, el abuso, la injusticia, la falsedad, la post-verdad.




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