¿Qué prefieres: tener razón o ser feliz?


Eduardo Navarrete

@elnavarrete

Para leer con: “Ghost Lights”, de Woodkid

 

El futuro será uno sin dolor ni ansiedades, sin preocupaciones ni tristezas. Así lo predice el filósofo inglés David Pearce.

A pesar de que esta idea enfrenta el contrapeso de emociones entendidas y experimentadas como negativas y que tienen la función natural de balancear el carácter, Pearce es categórico al anticipar que todas ellas serán erradicadas. No quedará una de pie.

Para que esto suceda es importante asumir el momento presente como una transición. Sufrimos porque nos relacionamos de una manera equivocada con el mundo. Y como no tenemos éxito con los intentos por cambiarlo, lo criticamos. En lo que se nos ocurre una mejor idea.

Por ejemplo, no conforme la camada de políticos mesiánicos que insiste en afirmar lo contrario a lo vemos, nos toca vivir con expertos en cualquier tema, certificados en opinión, especializados en la desacreditación.

Etiquetar, calificar, exagerar, señalar, absolutizar, fabricar, imputar, son sus credenciales y propuestas de valor.

Se trata del habitante de la razón pura, el mismo al que le han llovido tomatazos desde épocas kantianas, aquél que sabe cómo se debe caminar y hasta cómo tendrías que usar el tenedor.

Ni para qué discutir -y esa es el arma secreta-, el detentor de cualquier supremacía solo puede aspirar a ser príncipe de su soledad. No por la soberbia que almacena, sino por la energía que demanda su infinita vocación al pretender corregir a los demás.

Junta los traumas, insatisfacciones, debilidades y frustraciones no habladas con un profesional y tendrás municiones para tapizar el mundo con el hechizo de tu versión de éste. Tarde o temprano terminarás creyendo y habitando esa versión.

Lo mejor de creer que siempre tienes la razón es que ni aún viendo que te estás equivocando, aceptas el hecho. No importa que aniquile amistades y aleje familiares, esta ceguera no existe sin un módulo de necedad y otro de ego.

Pero en el futuro de David Pearce las cosas serán diferentes. Él está seguro de que nuestros descendientes habitarán una realidad libre de dolor, sin resentimientos ni ansiedades, sin dolor ni sufrimiento, sin la necesidad de tener razón ni gritarlo al mundo.

Esta idea de futuro se basa en la calidad de los pensamientos cotidianos y por ello, en el desarrollo y cultivo de la salud mental de quien experimenta la realidad que vive y que narra.

Pero como nos vamos a desesperar con la construcción de una ruta gradual hacia ese paraíso, habrá otra alternativa de acuerdo con Pearce: los avances tecnológicos traerán consigo el uso de farmacología, nanotecnología, neurocirugía y mejoras genéticas de autoestimulación cerebral que acabarán con el sufrimiento. Tal vez no lo hemos hecho consciente, pero ese camino pudo haber dado inicio ya con el uso, por ejemplo, de la anestesia.

La especie humana tiene un objetivo compartido y es acabar con el sufrimiento. A riesgo de que pueda parecer juicio fácil como los que David Pearce critica, vale preguntar si el ser tiene los recursos biológicos propios para llevar a cabo la empresa de acabar o por lo menos lidiar por sí mismo, con el dolor y el sufrimiento.

De contar con los medios, ¿por qué pudiera parecer que los estamos enterrando? Si no están a nuestro alcance, la teoría de Pearce levantará, por sí misma, críticas y señalamientos, pero cuenta con una dosis de realismo funcional.

De ser este el caso, se trata de una carrera que no estaba muy clara en el panorama: o asumimos la tarea de balancear la fuente de nuestra relación con el mundo, o nos la terminarán balanceando.

Por el momento y en lo que se aclara el futuro próximo, dejemos esto como una mera opinión. Y veamos el juicio y la imputación que por sí misma levanta.

 


Sobre el autor:

Eduardo Navarrete es un periodista, fotógrafo y administrador público que se apasiona por los contenidos. Condujo equipos en Grupo Reforma, Grupo Medios, Televisa y Cultura Colectiva. Participa en una iniciativa de acompañamiento a empresas para formar equipos de alto desempeño desde la atención plena y recién fundó una empresa de generación y curaduría de contenidos transmedia.

Mercedes Migoya60 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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