¿Qué sería de México con la visión de Ruanda?


Pedro Casas Alatriste

Pedro Casas Alatriste

@PedroCasas

 

¿Qué puede México, la décimo quinta economía del mundo, aprenderle a Ruanda, una economía ligeramente mayor a la del estado de Zacatecas?

Ruanda suele ser conocida por su guerra civil y el genocidio tutsi de un millón de personas en 1994. Durante décadas Ruanda fue una colonia germana que, tras la Primera Guerra Mundial, pasó a ser de dominio belga. Durante este periodo, el país europeo impuso prácticas de segregación racial y trabajo forzado, las cuales impactarían en lo profundo del tejido social hasta muchos años después de su independencia, en 1962.

Si hoy analizamos a Ruanda y sus proyecciones a futuro, difícilmente podríamos creer que hace tan solo 26 años, el naciente país independiente estaba inmerso en una guerra civil de tales magnitudes. ¿Qué hicieron? Planear. Tener una visión a futuro y seguirla a toda costa.

¿Cuántas veces no hemos escuchado que lo que México necesita, es una visión de país? Es imposible para un mexicano poder contestar con certeza qué es a lo que su país le está apostando a futuro. ¿Seremos líderes en tecnología?, ¿una potencia exportadora?, ¿nos enfocaremos en la industria interna?, ¿tenemos fuertes inversiones en educación?, ¿vamos por energías limpias? Bueno, esta última por lo pronto estamos seguros de que no. Pero fuera del chascarrillo, México carece de brújula, y no particularmente bajo esta administración, pero desde hace décadas nuestro país no sabe para donde se mueve. 

A los pocos años del genocidio, en el año 2000, Ruanda decidió publicar su visión de país para los próximos 20 años. En su documento “Vision 2020”, redactaron los pilares sobre los cuales iban a construir un país de mediano ingreso para este año. Tenían las prioridades de construir una economía liderada por el sector privado, con buena gobernanza e instituciones, inversión en infraestructura y una integración económica regional. Como ejes transversales tenían la igualdad de género, la protección al medio ambiente y la inversión en ciencia y tecnología. El chiste se cuenta solo, viendo como México carece absolutamente de visión en estos últimos tres temas.

Hace unos días, Ruanda publicó los resultados alcanzados tras 20 años y presentó sus planes actualizados para 2050 con objetivos intermedios para 2035. Ruanda hoy, es clasificado como el país menos corrupto de África Oriental y cuarto a nivel continental. Tiene el segundo mejor lugar en África para hacer negocios. Quiere estar dentro de los primeros diez países a nivel mundial para hacer negocios en 2035 y estar en el top diez de economías más competitivas de alto ingreso para 2050.

No me malinterpreten, Ruanda aún tiene altos índices de pobreza, grandes carencias en infraestructura y servicios. Pero si Ruanda – con todo el respeto que se merece y sin menospreciarlo – puede tener desde hace 20 años una visión de país, que hoy se extiende 30 años más, ¿cómo es posible que México no sea capaz de hacer algo similar?

Nuestro Plan Nacional de Desarrollo para los siguientes 4 años no es más que un refrito de eslóganes populacheros, sin un solo sentido técnico, dirección o rumbo. En este sentido, mucho le podemos aprender a la hermana República de Ruanda.

 


Sobre el autor:

Pedro Casas Alatriste L. es economista de formación e internacionalista de profesión. Actualmente encontró un híbrido perfecto y estudia la maestría en Políticas de Desarrollo Internacional en la Universidad de Georgetown en Washington, D.C. Es fundador de En Esta Esquina A.C. y parte de la Mesa Directiva del Programa de Jóvenes del COMEXI.  Está a favor de: libre debate de las ideas, el liberalismo clásico y los Pumas. Está en contra de: los radicales en cualquiera de los extremos, la hipocresía y el América.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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