¿Qué tan honesto es tu país?


Ricardo M. Salas

@segunricardo

“¡Este país no tiene solución!”

–La ley de herodes, de Luis Estrada.

Hace poco me enteré durante una comida familiar (gracias Fer y Rubén) de un experimento muy curioso sobre los diferentes niveles de honestidad alrededor del mundo. El experimento “Civic Honesty Around the World” (Cohn, Maréchal, Tannenbaum & Zünd, 2019), publicado en la revista Science, revela que el comportamiento humano no es tan egoísta como suele pensarse.

Como parte del experimento, un grupo de científicos simuló haber extraviado unas 17,000 carteras, en 355 ciudades en 40 países alrededor del mundo. Las carteras tenían cantidades variables de dinero, varias tarjetas de presentación con la dirección de contacto del propietario, y algunas incluso, la llave del departamento u hogar de la persona. Lo que encontraron los científicos dejó a la mayoría de los expertos y no expertos encuestados absolutamente perplejos. No solo se devolvió una gran mayoría de las carteras extraviadas, sino que la probabilidad de que éstas fueran regresadas a sus propietarios aumentaba ¡conforme el dinero al interior de la cartera  aumentaba! ¿Cómo explicar este fenómeno? ¿Y cómo es posible que ni siquiera los economistas más experimentados pudieron predecir este resultado? Después de todo, la teoría tradicional de las ciencias sociales (y la premisa de que el ser humano es un ser racional) indicaría que el comportamiento honesto habría de disminuir conforme los incentivos materiales para las deshonestidad incrementan, sorprendentemente, el estudio sugiere que en la realidad sucede todo lo contrario.

 

Visit Mexico

La explicación principal parece ser que el ser humano percibe el no devolver una cartera con grandes cantidades de dinero como tan deshonesto como un robo, por lo que la gran mayoría de la gente prefirió devolver alguna de estas carteras encontradas con tal de mantener una buena imagen de sí mismos. Este estudio fue citado hace algunos meses en varios medios locales en México, debido a que este país latinoamericano resultó ser virtualmente la única excepción a la regla. Si bien el país se situó entre las naciones con menos carteras devueltas, llama la atención que México es el único en donde es más probable que una cartera se devuelva si ésta no tiene dinero. Dicho de otra forma, en México la probabilidad de devolución de una cartera disminuye conforme el incentivo monetario para la deshonestidad aumenta. Curiosamente, el único país que también presentó esta tendencia –pero en mucho menor medida– fue otro país de la región: el Perú.

¿Por qué México presenta esta tendencia contraria a tantos otros países? Quizás la respuesta se encuentre en la historia. En el libro Nocturno de la Democracia Mexicana, de Héctor Aguilar Camín, el periodista e historiador relata cómo gran parte de las costumbres políticas y sociales que han permeado al inconsciente colectivo mexicano tienen un orígen histórico claramente identificable. Si bien el libro es una colección de ensayos y textos que el escritor ha recopilado a lo largo de los últimos años, éste plasma con gran claridad cómo la corrupción ha formado parte de las normas normas sociales durante los últimos siglos y sobre por qué este lubricante social sigue siendo tan difícil de erradicar hasta nuestros días. Otro dato interesante es el que presentaron la investigadora María Amparo Casar y el IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad)  en su segunda edición de Anatomía de la Corrupción. En el reporte, se muestra que en México la palabra “corrupción” ha aparecido de forma incremental en los titulares de la prensa y que el gasto en programas anticorrupción también ha aumentado de forma constante durante este tiempo, lo sorprendente es que los índices de corrupción han bajado y que, lejos de ver resultados concretos, los mexicanos parecemos cada vez más acostumbrados a que se denuncie la corrupción, pero no estamos dispuestos a tomar acciones para erradicarla.

¿Y qué hay con las carteras? Quizás el lector se pueda preguntar si el no devolver una cartera deba clasificarse como corrupción, ¿lo es acaso o se trata de una conducta “normal” en un país en donde históricamente no se han dado incentivos para la honestidad? No hace falta mucha reflexión para determinar que no devolver una cartera es un acto deshonesto, pero es cierto que puede haber algunos factores como la dificultad para tramitar identificaciones o tarjetas de crédito que hagan más probable que una cartera sea devuelta sin dinero que con dinero en un país como México.

Quizás las razones también tengan que ver con la desigualdad histórica que se se ha vivido en el país, lo cual explicaría que alguien esté menos dispuesto a devolver un objeto perdido cuando éste tiene una cantidad considerable de dinero que cuando no lo haya. Una última explicación podría ser que en México se piense que es más tortuoso perder una llave o una serie de identificaciones, que recuperar algo de dinero perdido, algo que podría ponerse en duda si pensamos que economías relativamente similares como Turquía, la India y Marruecos (y en donde la tramitología y la corrupción son probablemente muy parecidas) mostraron una actitud totalmente contraria durante el experimento.

No hace falta mencionar el gran costo de la corrupción (bueno, de hecho sí, algunos cálculos de la OCDE estiman que esto podría estar generando pérdidas de hasta 10% del PIB) para recordar por qué éste es un problema tan grande para el desarrollo de una sociedad. Aunque este tipo de reportes cada vez rayan más en algo cómico que en algo preocupante (“¡Viva México! Era de esperarse”), vale la pena preguntarse si todos nosotros podríamos hacer algo, por más pequeño que sea, para revertir estos números. El combate a la corrupción es complejo, multifactorial, y sobre todo, un proyecto de largo plazo; sin embargo, es posible. ¿Qué estamos haciendo para cambiar? Un buen recordatorio para poner nuestro granito de arena.

 

Porcentaje de carteras (con y sin dinero) que fueron reportadas en cada país. (Izq.) porcentaje de carteras reportadas Sin dinero ($0.00 USD) y Con dinero ($13.45 USD) por país. La cantidad de dinero en cada cartera fue proporcional al poder adquisitivo de cada país.

Sobre el autor:

Ricardo M. Salas es comunicador especializado en política pública. Conduce un programa sobre emprendimiento en México y América Latina, y escribe sobre diversos temas de interés colectivo: salud pública, desarrollo sostenible, ciencia y tecnología, política y cultura popular. Fungió como analista político desde Alemania y ha entrevistado a algunos de los actores más influyentes de la agenda internacional. Es audiófilo por accidente y melómano de tiempo completo. Está a favor de: el estado de derecho. En contra de: la prepotencia, el nacionalismo y los extremos de la política de identidad. Puedes saber más sobre él en www.segunricardo.com

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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