¿Quieres trabajo? ¡Aprende a programar!


Ricardo M. Salas

@segunricardo

 

“Todos en este país deberían aprender a programar una computadora… porque te enseña a pensar.”

–Steve Jobs 

 

Tenía ciertas dudas sobre empezar este texto con una cita del cofundador y presidente ejecutivo de una de las grandes empresas tecnológicas de nuestros tiempos. La verdad es que Steve Jobs me cae mal—lo cual no le quita ningún mérito como emprendedor y visionario de los negocios, eso es seguro. Sin embargo, creo que su figura ha sido enaltecida demasiado a partir de su muerte, cuando hay una gran cantidad de relatos (y un par de películas biográficas) que muestran que el John Lennon de las computadoras tenía un lado bastante desagradable y que podía ser sumamente humillante con sus empleados, socios y familiares.

Pero si en algo tenía razón Jobs es en que el futuro es digital, nos guste o no. De hecho, es muy probable que si Jobs viviera hoy en día, se sentiría poco sorprendido con todos los servicios como Uber, AirBnb y Lime –entre miles de otros–que surgieron con el boom de la economía compartida. Seguramente tampoco estaría muy sorprendido con la cantidad de servicios por streaming como Netflix y Spotify que usamos casi todos los días. Con algo de suerte, incluso habría anticipado el gran negocio que serían las divisiones de computación en la nube como Amazon Web Services, Azure (de Microsoft) y Google Cloud.

Después de todo, Jobs era un visionario. El meollo del asunto es que las empresas de servicios digitales están dejando de ser, cada vez más, una industria per se y se están convirtiendo en extensiones clave de muchas empresas que antes no se caracterizaban por estar en el ramo tecnológico. ¿Alguien se acuerda de Blockbuster y Kodak? Exacto.

¿Qué tienen en común todas estas empresas? Todas están desarrollando tecnología, ya sea para comunicarnos, pagar en línea, chismear sobre la vida de tus conocidos, trabajar o entretenernos; todas ellas dependen de los mejores desarrolladores, analistas de datos y programadores en general para ofrecer una mejor experiencia al usuario. Con grandes empresas y startups entrando de lleno al mundo digital, no cabe duda que mucha gente se esté quedando atrás en la carrera por empleos bien pagados. 

Cambio de vida: Nnenna Ndukwe pasó de trapear pisos en un salón de bronceado en Texas, a ser desarrolladora de software en el hub financiero de Boston. Imagen: Medium

Mi primera experiencia con esta cruda realidad fue cuando yo mismo terminé una maestría en políticas públicas en una prestigiosa universidad en Alemania. Pensé que mi título me abriría muchas nuevas oportunidades de trabajo con relativa facilidad, cuando en realidad resultó mucho más complicado y frustrante de lo que pensé.

La verdad es que algunas industrias como los medios, la hotelería, las relaciones públicas, el marketing y la publicidad, la consultoría, el diseño gráfico y muchas otras del tipo muestran una gran competencia por puestos de trabajo tradicionales, y las mejores oportunidades suelen ser ganadas por aquellos que prueban ser los más disruptivos e innovadores (algo que ya relataba el periodista Andrés Oppenheimer en su libro “Crear o Morir”). No quiero decir que estas industrias vayan a desaparecer, pero los trabajos y los sueldos que ofrecen estarán cada vez más competidos en los próximos años conforme más tareas sean automatizadas y más egresados salgan de las universidades esperando un ingreso más alto de lo que su talento vale en el mercado.

Recuerdo claramente que durante mi estancia en Berlín, muchas bolsas de trabajo anunciaban plazas para analistas de datos, consultores digitales, programadores y diseñadores de aplicaciones y páginas web. Una amiga que trabaja en una startup para el cuidado de gente mayor a través de una aplicación me preguntaba en repetidas ocasiones si conocía a algún buen desarrollador web porque su compañía estaba buscando uno desesperadamente y la ciudad tenía un déficit tremendo de este tipo de talento con todas las empresas digitales que se están creando la ciudad.

Zalando es quizás unos de los ejemplos más notorios: esta compañía con apenas once años de haberse fundado hoy compite contra gigantes como Amazon e eBay en el segmento de la moda, y emplea a cientos de programadores, analistas e ingenieros en software para mantener su ambiciosa operación en el continente europeo. Otro gran ejemplo es el caso de mi amigo Andrés Portillo, un joven venezolano que llegó unos cuantos meses antes que yo a Alemania en 2016, y que para 2018 ya había utilizado sus habilidades –combinadas con una gran disciplina para estudiar– para catapultarse entre varias compañías tecnológicas, y colocarse finalmente como desarrollador estrella de productos iOS en Soundcloud.

¿Por qué hay tanta demanda por gente con este tipo de talento? ¿Por qué, incluso, uno de mis roomies había dejado la escuela para aprender a desarrollar páginas web y aplicaciones móviles? ¿Estaba frente a un patrón único a la ciudad desde donde estaba buscando un trabajo o era esto un vistazo de lo que va a pasarle al mercado laboral en todo el mundo?

Desde el 2017 reportes como el Learning and Earning de The Economist describían cómo muchos millennials (y algunos trabajadores de la “Generación-X”) estaban pagando miles de dólares por bootcamps y cursos exprés que garantizaran un mejor sueldo al aprender a escribir código en alguno de los lenguajes más populares del momento (HTML, CSS, Javascript y Python), que son algunos de los más valiosos para los que saben utilizarlos. Cada vez es más común leer historias como la de Nnenna Ndukwe, una joven que transformó su carrera al pasar de limpiar pisos en un salón de bronceado en Texas, a ser una de las mejores desarrolladoras en el sector financiero de Boston. Otros como el expastor cristiano Kyle Shelvin relatan historias como la suya y la de muchos otros, quienes le dieron un giro de 360 grados a sus carreras al volverse ingenieros en software, varios por cuenta propia.

No es ninguna sorpresa que algunas carreras o maestrías como ciencia de datos, desarrollo web, estadística, finanzas  y matemáticas aplicas, estén comenzando a tener tanto auge. Los trabajos del futuro dependerán cada vez más de una gran capacidad lógico-matemática, y de tener familiaridad con algún tipo de programación.

Programar empodera a las mujeres: La modelo Karlie Kloss beca a cientos de chicos de entre 13 y 18 años para aprender a desarrollar aplicaciones y páginas web, talentos clave para el futuro. Imagen: Kode with Klossy via Ford Media Center

Este fenómeno ya está siendo analizado por organizaciones como el Banco Mundial  y el portal de empleos LinkedIn, los cuales predicen que los trabajos más demandados en los siguientes años tendrán que ver con Big Data, Cloud Computing, y desarrollo web. Tal parece que este auge tecnológico (y los empleos que la industria necesitan) llegaron mucho antes de lo esperado, porque todo indica que a pesar de la gran demanda por el talento digital, seguirá habiendo un déficit considerable en el mercado laboral a lo largo de la década siguiente.

Ya son muchas las escuelas que están dándose cuenta del poder que tiene el enseñar a los chicos a programar desde una temprana edad. Con celebridades como Mark Zuckerberg, el músic y productor will.i.am y la supermodelo Karlie Kloss, quienes resaltan la importancia de aprender a programar por el poder que tiene esta habilidad en desarrollar el pensamiento crítico y la capacidad de resolver problemas a futuro. Para mí en lo personal, aprender a programar en lenguajes tan amigables como Scratch y Python será tan esencial para las siguientes generaciones como lo es el inglés para la nuestra—los millennials como yo.

El futuro laboral parece empezar a calificar a la gente más por lo que sabe hacer que por los títulos que tenga. Portales como GitHub, Fiverr (página que ha servido como vía de ingreso para cientos de miles de freelancers alrededor del mundo), y hasta tu blog o canal de YouTube (el de TechLead es imperdible) serán los nuevos escaparates para demostrar quién es quién en la era digital.

¿Quieres un trabajo asegurado? ¡Aprende a programar!

 


Sobre el autor:

Ricardo M. Salas es comunicador especializado en política pública. Conduce un programa sobre emprendimiento en México y América Latina, y escribe sobre diversos temas de interés colectivo: salud pública, desarrollo sostenible, ciencia y tecnología, política y cultura popular. Fungió como analista político desde Alemania y ha entrevistado a algunos de los actores más influyentes de la agenda internacional. Es audiófilo por accidente y melómano de tiempo completo. Está a favor de: el estado de derecho. En contra de: la prepotencia, el nacionalismo y los extremos de la política de identidad. Puedes saber más sobre él en www.segunricardo.com

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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