RBG y la definición del debate electoral


María Pía Taracena Gout

@piataracenagout

 

El próximo 29 de septiembre iniciarán los debates en Estados Unidos. En el proceso electoral norteamericano, éstos han sido el momento significativo de la carrera por la Presidencia. En ellos, los candidatos se enfrentan uno a uno y, por lo tanto, los estadounidenses pueden ver cuales son sus alcances y sus límites para responder rápido ante el adversario y medir si tienen o no madera para capitanear a la nación. 

En los debates, la forma importa tanto como el fondo. Lo que quiere decir que los temas son fundamentales pero también  la forma en la que los candidatos los comunican, su imagen y su capacidad de oratoria. Recordemos que a Hillary Clinton, por ejemplo, no le fue muy bien con la imagen de señora mayor que presentó frente a un vigoroso Trump, que parecía siempre más agresivo y por lo tanto más triunfador.

En este año no habrá diferencia de género. Los dos candidatos son hombres, más o menos de la misma edad, blancos y poderosos. Biden, ha tratado de marcar una diferencia en el origen de ambos. Ha dicho que mientras que Trump ve al mundo desde un edificio en la avenida Park Avenue de Nueva York, él lo ve desde el lugar en el que creció, Scranton, Pennsylvania, digamos de otra manera, más sencilla.

Así pues, marcadas las diferencias, las capacidades intelectuales de ambos candidatos estarán a prueba en los debates. Los temas serán varios, al menos tenemos los del primero: el expediente de ambos candidatos, la Suprema Corte de Justicia, la economía, el Covid-19, el tema racial, la violencia en las ciudades y la viabilidad de la elección. Otros temas como la política exterior, serán para otra ocasión.

Parecía que el futuro de las elecciones estaba enmarcado en la pandemia y sus consecuencias en la economía y en la educación, pero la muerte de la jueza de la Suprema Corte de Justicia, Ruth Bader Grinsburg, la famosa RBD, integró a la competencia electoral, el tema de la conformación de la SCJ y  pone en juego el balance entre tener una Corte conservadora o una Corte más liberal. 

El entorno en el cual se dará este primer debate es complejo. El país tiene 200,000 muertos por el Covid-19 y la administración de Trump enfrenta demasiadas críticas por el manejo que ha tenido de la misma. De ahí las prisas para que Estados Unidos saque una vacuna antes del día de las elecciones, el 3 de noviembre. 

En Estados Unidos hay una polémica evidente entre Trump y Biden, pero también entre Trump, los científicos y las autoridades como el Centro para Control de las Enfermedades. En días pasados el presidente aseguró que la vacuna estaría lista para octubre mientras que el director del centro Robert Redfield aseguró que estará lista para repartirse hasta 2021. Una afirmación que el presidente no tardó en calificar como errónea.

Por supuesto que los demócratas, encabezados por Joe Biden y  Kamala Harris han estado manejando en estas semanas, lo peligroso que sería para la población, ponerse una vacuna, que por las prisas electorales, no cumpla con los requisitos necesarios para ser segura. A lo que Trump contestó que están construyendo una teoría de la conspiración y los acusó de crear un ambiente de desconfianza en las instituciones gubernamentales. 

Según una encuesta de Harvard CAPS-Harris, 56% de los encuestados estarían dispuestos a ponerse la vacuna aprobada por la FDA, aunque el 80% está preocupado por las presiones políticas.

En la última encuesta del  Pew Research Center, se le preguntó a la población, si se pondrían en este momento la vacuna. La misma pregunta la habían hecho en mayo y el cambio entre resultados fue impresionante: en mayo 72% de los entrevistados contestaron que sí se la pondrían, pero en septiembre, solamente 51% contestaron que sí frente a el 49% que dijo que no. Es claro que la desconfianza ha incrementado.

El presidente Trump no estaba ganando ese debate, pero la muerte de RBG le vino como anillo al dedo ya que puede dar un giro a la conversación electoral, centrándose en el tema de la Suprema Corte de Justicia.

Primero, porque ni siquiera esperó al funeral de la jueza Bader  para anunciar que para el Sábado 26 de septiembre hará la nominación de una candidata. Además enfatizó que sería una mujer, pero conservadora que es la forma menos elegante de elogiar la trayectoria de RBG. 

Segundo, porque al parecer los republicanos están presurosos para votar a favor de la candidata de Trump. Tienen los votos necesarios en el senado y la esperanza de que republicanos como Romney votaran en contra se esfumó, ya que este afirmó que votaría a favor de llenar la vacante en la SCJ. Al ser 9 jueces, un asiento vacío, empata los votos en los casos y se pueden paralizar las decisiones judiciales en la corte.

El tema es complicado porque en el pasado, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell se negó a abrir el proceso para la sustitución de la vacante del juez Scalia, ya que argumentó que estaban en un proceso electoral. De haberlo aceptado, Obama habría nombrado otro juez y la corte tendría 4 jueces liberales. Como esto no sucedió el presidente Trump nombró a un juez conservador en su lugar así que hoy por hoy la composición de la corte es de 5 jueces conservadores, nombrados por presidentes republicanos (George W Bush y Donald Trump) y 3 liberales, nombrados por demócratas (Bill Clinton y Barack Obama). 

Tercero porque como hemos dicho, de llegar al asiento de la jueza Bader una conservadora, los avances en los temas progresistas se podrían echar para atrás. 

El tema más candente es la amenaza sobre el caso Roe vs Wade, que ha permitido que desde 1973  las mujeres decidan sobre su propio cuerpo. Roe vs Wade permitió el desarrollo de leyes estatales en favor del aborto, de la pildora anticonceptiva y por lo tanto, de que una mujer decida si  quiere reproducirse o no. Ese fue uno de los temas que consolidó el liderazgo de Estados Unidos en el mundo en su momento y que fungió por lo tanto, como un ejemplo a seguir  para muchos países.

Hoy, parece que ese liderazgo se ha esfumado. El tema de Roe vs Wade se ha metido de lleno en el proceso electoral, en los debates y por lo tanto en el electorado, que no votará solo por la pandemia y sus consecuencias, sino también por la posibilidad que las mujeres puedan seguir decidiendo sobre sus propios cuerpos.

 


Sobre la autora:

María Pía Taracena es licenciada en Relaciones Internacionales, maestra en Historia y candidata a doctora en Historia por la Universidad Iberoamericana. Ha trabajado en los tres sectores, académico, privado y gubernamental. Desde 1991 es docente en su alma mater, donde ha dado clases para distintos espacios y programas académicos. En 2018, recibió la medalla Ernesto Meneses al mérito universitario. Adicionalmente, Pía ha participado con su opinión en distintos medios de comunicación. A favor de: igualdad, la cooperación, la felicidad, el conocimiento, la interpretación, la búsqueda de la verdad. En contra de: la desigualdad, la aburrición, el abuso, la injusticia, la falsedad, la post-verdad.

Mercedes Migoya60 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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