De tal país, tal futbol


Gabriel Martínez

@gabomartinez_10

IG: gabo_martinez_

“Descríbeme el futbol de tu país y yo te describiré cómo es tu país”, decía Stefan Kovacs, uno de los precursores del Futbol Total, estilo de juego revolucionario y surgido en Holanda, del que ya hemos hablado en otras ocasiones.

 

Viajemos a Alemania, uno de los países con mejor calidad de vida en el mundo, con una esperanza de vida por encima de los 80 años, y un país ordenado, sistemático y con oportunidades para todos. La selección germana es igual. Productiva, asociativa, con proyectos definidos a largo plazo, y con un futbol exquisito en términos de conjunto, por supuesto acompañado de jugadores disciplinados y de primera calidad. Obviamente después de llegar a la cima, que para ellos fue el Mundial de Brasil en 2014, se asoma un declive natural, pero Alemania seguirá siendo un equipo a vencer por muchos años más.

El combinado argentino, por otra parte, ofrece una sensación de frustración eterna, en medio de una crisis económica que hunde al país. Casualmente el futbol argentino ha rozado las texturas más placenteras del éxito deportivo cuando se tomaban decisiones a largo plazo y había claridad en los objetivos. Argentina tiene en la actualidad, para mi gusto, una de las cinco mejores plantillas del mundo. Sin embargo no ha podido capitalizar su potencial. El paralelismo se encuentra, por poner un ejemplo, en la cantidad de alimento que produce el país (para 400 millones de personas), pero un tercio de su población sufre de pobreza.

En los últimos días México vivió uno de sus peores fracasos futbolísticos, pero no pasó del mal sabor momentáneo, porque se trataba de una selección de categorías inferiores y con pocos reflectores. Pero literalmente la selección sub 20 viajó al Mundial de Polonia para hacer un ridículo descomunal, al perder sus tres partidos de la fase de grupos, y ser uno de los ocho equipos en regresar a casa de manera precoz.

El futbol de este equipo es deficiente. Pero hay que añadir que tampoco hubo un apoyo digno por parte de los clubes para que esta competencia potenciara el nivel de la promesa en todos sus niveles. El Monterrey optó por no prestar a Jonathan González, para banquearlo en toda la liguilla, José Macías y Diego Lainez llegaron tarde a los preparativos y nunca respondieron durante el torneo y entre otras decisiones que sumaron para construir la actuación ofrecida,  México se concentró en la sede a siete días de arrancar la justa.

A la par, la selección mayor, que jugará la Copa Oro en Estados Unidos, vive también un trance que absorberá mucho trabajo para poder revertirse. Los jugadores ya no quieren ser convocados, algo nunca antes visto, pues si algo generaba el tricolor históricamente, es un sentido de pertenencia y orgullo. Jesús Corona se negó a asistir en la anterior convocatoria, razón por la cual no fue requerido para esta, Héctor Herrera decidió arreglar asuntos personales, lo mismo que Javier Hernández, y Carlos Vela tampoco quiso asistir por razones desconocidas. Vale la pena cuestionar a quienes han hecho que la Selección Mexicana sea una carga abrumadora, en vez de un producto deseado.

Ha salido a la luz en los últimos días que parte importante del desgaste emocional por vestir la camiseta verde se debe desacuerdos constantes con los directivos de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) por temas de primas económicas. Hugo Sánchez ha revelado en repetidas ocasiones que los federativos ofrecen “migajas” a los futbolistas, de los acuerdos multimillonarios pactados con los patrocinadores. La voracidad en México no tiene límites, y así ha sido siempre, mientras, el CEO de Google rechaza una remuneración millonaria porque considera que ya gana suficiente dinero.

Hace unos meses, con la llegada de Gerardo Martino al banquillo nacional, la proyección de crecimiento de la Selección Mexicana era cuando menos de llegar al famoso quinto partido. Hoy me parece que esa proyección se reduce, con lo visto hasta el momento con la Sub 20, con las pocas oportunidades para el jugador mexicano en la Liga MX, y con la falta de apetito de los futbolistas en representar a su país, producto de los roces con los mandatarios. Y ni hablemos de que en México se vale comprar la permanencia en primera divisón pagando 120 millones de pesos, a pesar de haber descendido de categoría por resultados deportivos.

Mientras tanto, el Banco de México anuncia que se reduce la proyección de crecimiento del país a un 0,8%, y los problemas en territorio Azteca cada vez son más graves, ya que comprometen la integridad de la sociedad en cuestiones de salud, de educación, aunado a la tajante reducción de inversión extranjera por las decisiones el nuevo gobierno.

La similitud entre los problemas del futbol y un país no son casualidad. La respuesta está en la forma de actuar de una comunidad y sus niveles de educación. Un equipo deportivo funciona de la misma manera que una sociedad o una empresa. Mientras los integrantes de un pequeño representativo de un país (directivos, jugadores, cuerpo técnico y aficionados), actúen con la misma filosofía que ha estancado a una nación entera, es iluso esperar resultados distintos, pues se trata de la impregnación cultural de formas paralizantes.


Sobre el autor:

Gabriel Martínez es un periodista especializado en deportes. Ha trabajado en el diario español La Vanguardia, actualmente es conductor del programa televisivo de Adrenalina en Grupo Imagen y escribe en el periódico Excélsior. Tiene un máster en periodismo y un diplomado en marketing y negocios deportivos. Es violonchelista de clóset y devoto de la actividad física. A favor de: la educación y la igualdad social. En contra de: la censura, el radicalismo, y el sedentarismo.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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