¿Sabías que tu amor por la moda también está contribuyendo a la contaminación del planeta?


Patricia García

@pgarcialujan

El exceso de plástico. La sobreproducción de carne. Las emisiones de carbono. Estos son los temas principales que se discuten cuando hablamos del cambio climático. ¿Pero sabías que tu amor por la moda también esta contribuyendo a la contaminación del planeta? 

Solo en los últimos 15 años, la producción de ropa global se ha duplicado, tanto que hoy en día, se producen casi 100 mil millones de artículos de ropa al año—aunque solo hay 7.5 mil millones de humanos en el planeta. Este incremento desenfrenado empezó en el año 2000 con el ascenso del fast fashion y el boom de marcas de ropa como H&M y Zara que se volvieron expertos en sacar diseños nuevos y trendy en tiempos récord. 

¿Pero qué tiene de malo llevar lo último constantemente? Convenciéndonos de que cada vez necesitamos más y más ropa ahora, nosotros, los consumidores, estamos comprando mucho más de lo necesario y también usando la ropa cada vez menos. Piénsalo, ¿cuándo fue la ultima vez que te compraste algo nuevo para tu closet? ¿Esta semana? ¿La semana pasada? ¿Y cuantas veces te pusiste ese vestido nuevo? En promedio, las personas están usando una prenda de ropa sólo 7 a 10 veces antes de salir de ella. Tal vez esta sea la razón por la cual más de la mitad de la ropa fast fashion se bota a la basura en menos de un año. El ciclo del mercado de moda moderno está hecho para comprar, usar, y botar. Y repetir una y otra y otra vez. 

Pero estarás pensando: «¡Ya va! Yo dono la ropa que ya no uso.” Desafortunadamente, solo el 20% de la ropa donada es reusada o reciclada mientras alrededor del 80% de la ropa donada termina en rellenos sanitarios o siendo incinerada. Pero todavía, la mayoría de la ropa creada hoy en día ya no está hecha de fibras naturales como algodón y lino, sino de materiales sintéticos como el polyester y nylon que jamás se descomponen en el medio ambiente. 

Pero el problema no para ahí. Para satisfacer la insaciable demanda de los millennials fashionistas, muchas marcas de moda han trasladado su producción de ropa a países subdesarrollados, como Indonesia y Tailandia, donde la mayoría de las fábricas tienen pocas regulaciones ambientales y bajos estándares de trabajo. (¿Recuerdan el gran incendio en una fabrica textil en Bangladesh en el 2012 donde murieron más de 120 personas?) Hoy en día, la industria de la moda es responsable por casi el 10% de las emisiones de carbono alrededor del mundo. O sea que de nada sirve cambiarse a un carro híbrido o dejar de usar pitillos de plástico, si todavía tienes un closet lleno de ropa trendy pero igual de contaminante.

Afortunadamente, todavía hay muchas cosas que puedes hacer para combatir el problema. Para empezar, puedes comprar menos y mejor. Lo básico es pensar en calidad antes de cantidad. Deja de seguir a los influencers que jamas repiten un mismo look en Instagram. No te dejes convencer por ese correo de marketing que te dice que necesitas ese top nuevo que viste en las pasarelas hace un par de semanas. Trata de comprar solo lo que necesitas, o prendas timeless que puedas usar por muchos años. 

Empieza a buscar tu ropa en tiendas vintage, la cual es una manera sencilla de actualizar tu closet sin contribuir al ciclo vicioso del fast fashion. O mejor aún, reúne a un grupo de amigos y haz un “clothing swap” donde cada persona dona 10 artículos de ropa y entre todos se intercambian la ropa que ya no quieren. Lo bueno de esta actividad es que es totalmente gratis, y en serio, ¿a quién no le gusta una buena oferta? Y por último, si tienes que comprar, trata de invertir en marcas de moda que priorizan prácticas sostenibles y éticas como Veja, Patagonia, y Everlane. 

Es fácil sentirse impotente ante las predicciones negativas sobre nuestro futuro ambiental. Pero es importante recordar que la industria de la moda está mayormente guiada por el consumidor. Si de ahora en adelante exigimos mejor calidad, compramos menos, y nos enfocamos en usar más lo que ya tenemos, podemos tener un impacto positivo sobre uno de los grandes problemas de la contaminación global. ¿Y qué es más cool y trendy que eso?


Sobre la autora:

Patricia García es una escritora y editora freelance. Se graduó de política internacional y trabajó como periodista por muchos años en Nueva York, hasta que recientemente decidió cambiar el metro y los edificios por el calor y las palmeras de Miami. Es la creadora de Sobremesa, un divertido email semanal que incluye artículos interesantes, recomendaciones culturales, y de vez en cuando un buen chisme de farándula. Te puedes subscribir aquí. A favor de: la igualdad del género, el respeto a las diferencias de opinión y compartir el postre. En contra de: líderes populistas, el machismo y los Birkenstocks.




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