Un volado entre la vida y la muerte


Raquel López-Portillo Maltos

@rak_lpm

 

A principios del siglo XIX, en un intento de dotar de contenido al lugar que ocupa el deber en la ética, el inglés Jeremy Bentham escribió sus observaciones sobre la filosofía moral en esta rama. En su obra póstuma Deontología o ciencia de la moral, establece lo que para él deberían ser los deberes de la vida cotidiana, es decir, qué es lo correcto, qué no lo es y qué es lo que debería ser en cada situación determinada. Éstos fueron los pilares de lo que posteriormente se conocería como utilitarismo, corriente que establece que la acción más óptima es aquella que produce el mayor bienestar para el mayor número de individuos. Con el paso de los años, estos postulados cobraron tanta importancia que varias profesiones han desarrollado su propio código deontológico, en donde desarrollan cuál es el deber del individuo en determinada profesión. 

 

El campo médico permanece como uno de los más importantes en estos términos por su intrínseca relación con las vidas humanas. Hoy, esta moralidad se encuentra en jaque ante una crisis que ha rebasado los recursos humanos y materiales necesarios para mitigarla. En este sentido, ¿quién decide quién vive y quién muere? ¿Dicha decisión se apega al sentido más amplio de la ética médica?

 

El fin de semana pasado, el Consejo de Salubridad General de México dio a conocer la Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica, en la cual se establecen los lineamientos científicos y éticos a seguir en la atención a la pandemia de COVID-19, tanto en hospitales públicos como privados. Uno de los puntos que más polémica ha causado es el establecimiento de parámetros sobre cómo se decidirá la asignación de recursos cuando el sistema de salud sea rebasado. La guía establece que se recurrirá al “principio vida-completa”, bajo el cual se favorecerá a pacientes jóvenes por encima de los de edad avanzada para recibir cuidados intensivos. Así mismo, si llega a haber un “empate” de características entre los pacientes, la decisión sobre quién recibirá el acceso a los recursos deberá recaer en el azar. Textualmente, se sugiere como ejemplo el lanzar una moneda.  

 

A toda costa, estos criterios son discriminatorios, puesto que atentan contra un grupo poblacional sin proporcionalidad alguna. Las medidas no están tomando en cuenta los riesgos que tienen las personas de la tercera edad que viven solas, en asilos (lo que implica un mayor riesgo de contagio), que requieren atención médica por enfermedades crónicas o que no cuentan con seguridad social. Así mismo, hay personas dentro de ese rango de edad cuya salud está en perfectas condiciones y tendrían altas posibilidades de recuperarse. Por su parte, desde el inicio de la pandemia se han reforzado en distintos países actitudes que estereotipan y perjudican a estas personas, poniéndolas como una carga económica para la sociedad o como personas prescindibles que ya han vivido lo suficiente y tienen el “deber” de dar su vida a cambio de que alguien más joven sobreviva. 

 

El derecho a la vida y a la salud no pueden recaer en el azar y la edad no debe ser un factor determinante en su ejercicio. En su Observación General Nº6, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU delimita las obligaciones derivadas en relación a las personas mayores. Destaca que se debe disponer de todos los medios necesarios para que vivan de manera digna su última etapa del ciclo de vida, incluyendo a los enfermos terminales. Por su parte, la Convención Interamericana prohíbe la discriminación por edad y establece que en situaciones de riesgo y emergencias humanitarias se deben garantizar la integridad y los derechos de la personas mayores en situación de riesgo. La propia normativa mexicana cuenta con un gran andamiaje respecto a su protección. 

 

Si bien los sistemas de salud a nivel mundial se encuentran abarrotados, deben encontrarse criterios de discernimiento que no recaigan únicamente en la edad, sino que se determinen mediante una evaluación caso por caso, con parámetros médicos, objetivos y equitativos, como suele hacerse en situaciones regulares. Así mismo, no debe dejarse de lado la dimensión multifactorial, en donde la expectativa de vida varía según el sexo y grupo étnico, en donde las afecciones y enfermedades previas ponen en mayor riesgo a una gran cantidad de personas, en donde la posibilidad de supervivencia varía y en donde muchas características de la enfermedad aún permanecen desconocidas. Tampoco debe olvidarse que estas decisiones no recaen exclusivamente en el personal médico, sino que encuentran sustento en políticas estatales, como el caso de la guía en cuestión. Las acciones u omisiones del Estado determinarán la prioridad que le dan al derecho a la vida de miles de personas. 

 

Regresando a la filosofía moral, ¿se puede conseguir el bien común a costa de unos cuantos? ¿Las medidas utilitaristas sustentan una justicia distributiva de recursos? ¿Unas vidas valen más que otras? No existe una salida fácil a la crisis a la que nos enfrentamos. Sin embargo, las decisiones que se tomen en esta delicada situación hablarán mucho del costo ético que se está dispuesto a asumir para su solución. 

 


Sobre la autora:

Raquel López-Portillo Maltos es licenciada en Derechos Humanos y Gestión de Paz por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Fue Coordinadora General de la campaña HeForShe de ONU Mujeres en su universidad y actualmente es Asociada del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI). Se ha desarrollado en los sectores público, privado y de la sociedad civil en temas de seguridad, igualdad de género y educación.  Apasionada del flamenco, la fotografía y la literatura. A favor de: el derecho a elegir, el debate, las opiniones sustentadas y la igualdad de oportunidades. En contra de: la violencia, la ignorancia, la mediocridad y las mentes cerradas.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password