Verdades fundamentales


Ricardo M. Salas

 

“Creo que sí hay un buen marco de referencia para pensar. Es la física. ¿Sabes? Es un tipo de raciocinio basado en principios básicos. Creo que existe — y por ello me refiero a esto: desmenuzas las cosas hasta encontrar sus verdades fundamentales, y trabajas de ahí hacia arriba, contrario a razonar solo con analogías.”

 

Elon Musk

Ozlem Tureci y Ugar Sahin
Ozlem Tureci y Ugar Sahin. La pareja turca-alemana que está en la mira con su vacuna contra el Covid-19. Imagen: Bloomberg

Hace algunos meses dejé de publicar textos para dedicarme en cuerpo y alma a nuestra academia de programación. Emprender nunca es fácil pero la pandemia global que estamos viviendo puso todo de cabeza, industrias enteras han tenido que reinventarse y mi equipo y yo nos vimos forzados a cambiar nuestro modelo de negocio de la noche a la mañana. 

Al finales de 2019, iniciamos operaciones a través de una serie de bootcamps o cursos rápidos de programación para jóvenes profesionistas, en vista de la creciente demanda que hay en el mercado laboral por gente que sepa usar bases de datos, visualizarlos, crear aplicaciones y páginas web, entre muchas otras habilidades. Como he mencionado, para marzo de 2020 nos vimos obligados a montar todos nuestros cursos en línea y a reducir los costos de enseñanza significativamente. Al mismo tiempo, metimos el acelerador para lanzar otra marca para niños –la cual ya estábamos preparando– en primavera, contrario al plan que teníamos para verano. Esta academia para niños se había pensado desde el inicio para ser 100% online y para chicos y chicas de toda la región que estuvieran en primaria, secundaria y preparatoria. 

La idea era ofrecer cursos cortos de programación, robótica y otras habilidades digitales una vez a la semana, a modo de sembrar la semilla del pensamiento computacional en estos chicos. Curiosamente, nos dimos una sorpresa bastante inesperada: los cursos de niños se nos vendían con mayor facilidad, y los padres de familia entendían (mejor que nadie) la urgencia de enseñar este tipo de habilidades a sus hijos, a pesar de que ellos mismos no las tuvieran, ya que sabían que sus hijos entrarían a un mundo de trabajo totalmente digital en unos 10 o 12 años. 

Lo que estoy mencionando es un tanto obvio, y parte de nuestra experiencia en el mundo de la educación pre-universitaria. Sin embargo, conforme profundizo mi entendimiento del parteaguas social, tecnológico y económico que estamos viviendo, me doy cuenta de que en verdad estamos viviendo un momento de transformación sin precedentes. Por lo mismo, estoy convencido de que, hoy más que nunca, debemos de invertir en que adultos, jóvenes y niños aprendan a aprender, e impulsar a nuestras sociedades a pensar de manera crítica y de forma lógica. 

Cuando emprendí este negocio me lamentaba lo difícil que era para mí ponerme al día con todas las bases administrativas, contables y de liderazgo, particularmente teniendo una formación estrictamente basada en sociología, comunicación y humanidades. Nunca podré tener la visión empresarial que tiene mi padre de forma natural y esto era algo que me llenaba de angustia al principio de este camino. Sin embargo, últimamente me he dado cuenta de que he estado en un error: No sirve de nada lamentarse por no haber sido ingeniero, administrador, o arquitecto (o lo que aplique en tu caso) para hacerse el camino más fácil. Si no estamos desarrollando esa habilidades que necesitamos es por nuestra culpa, y de nadie más. 

Los días en donde la gente se formaba en una disciplina para perseguir una carrera lineal están más que muertos. Aunque esta tendencia ya se veía por el retrovisor antes del Covid-19, esta pandemia ha acelerado todo lo que creíamos saber sobre el conocimiento y las herramientas de trabajo. Como dice mi mentor y amigo Jorge Aguayo (y lo estoy parafraseando), hoy en día no puedes darte el lujo de dejar de aprender. Hay cientos de miles de recursos, muchos de ellos gratuitos, para aprender cualquier habilidad que te falte dominar para ser mejor persona y mejor profesionista. Vivimos una nueva lógica, en donde el aprendizaje será continuo e inagotable. Fuera de lamentarnos por las fallas que podamos tener, es hora de acostumbrarnos al hecho de que nunca debemos de dejar de aprender. No obstante, hay un problema. 

El tema que más me preocupa mientras entramos a esta nueva lógica educativa es que mucha gente no sabe cómo aprender, no sabe cómo buscar en internet lo que necesita, y no ha desarrollado un criterio para distinguir entre fuentes confiables y dudosas. Cuando comenzamos a digitalizar nuestros cursos, sufría al preguntarme: ¿Cómo vamos a ofrecer un valor agregado para vender nuestros cursos si hay tantos recursos gratuitos en internet? Fue ahí cuando descubrí un problema fundamental de nuestro sistema educativo: muchas personas, no saben cómo aprender y necesitan guías o esquemas que les ayuden a hacerlo. Personalmente, me siento privilegiado porque en mi universidad siempre se nos exhortó a pensar de forma crítica, y a cuestionarlo todo, al igual que en mi posgrado. A veces, sin embargo, olvido que ésta es una habilidad que hay que desarrollar con el tiempo, con mucha mentoría y mucho cuidado. En Codeyssey, todo el equipo venimos de formaciones distintas, pero estamos de acuerdo en que la programación, la ciencia y las ahora llamadas habilidades STEAM (por ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas) son fundamentales para inculcarle a los alumnos un pensamiento crítico, un pensamiento computacional, es por ello que estamos concentrando todos nuestros esfuerzos para poder ofrecer cursos de distintas áreas, con un énfasis en las ciencias de la computación, en 2021, para poner nuestro granito de arena en el campo educativo de México y América Latina. Los últimos cinco años serán recordados por un auge terrible del populismo, las noticias falsas (o fake news) y la manipulación masiva a través de la desinformación. Muchos recordaremos esta época como un momento en el tiempo en donde hasta los jefes de estado prefirieron dudar de la ciencia, de la razón y del pensamiento lógico, eligiendo en vez narrativas fantásticas, basadas en la mentira, el capricho, en chivos expiatorios y en la división social. 

La noticia de la pareja turca-alemana que está liderando la carrera por la vacuna contra el Covid-19 me pareció una bocanada de aire fresco. Se trata de un par de emprendedores, hijos de inmigrantes que le han dado un rayo de esperanza a la comunidad internacional, mientras cientos de organizaciones y empresas se apresuran para dar con una cura que nos traiga de vuelta a una “normalidad” (que ojo, no será lo mismo que antes). Ugar Sahin y Ozlem Tureci nos han dado a entender, casi sin quererlo, que la competencia y la colaboración ahora son verdaderamente globales. Que las economías y la tecnología estarán cada vez más interconectadas y que nuestros nuevos héroes deben ser, nuevamente, los hombres y mujeres de ciencia, de arte, de las artes y de aquellas disciplinas que llevan a la comunidad global hacia adelante. 

México no es un país de ciencia, es un país en donde se genera investigación a pesar de, y no gracias a los apoyos gubernamentales y del público. Hoy, más que nunca, debemos inculcarle a los chicos el valor de aprender habilidades prácticas y que fomenten su pensamiento lógico-matemático y humanista. Debemos de empezar a reconocer y admirar a los investigadores e investigadoras que hacen al mundo mejor a través de su cuestionamiento, su búsqueda incansable de la verdad, y su ímpetu por entender las verdades fundamentales de este mundo cambiante. Debemos enseñar a nuestros jóvenes a buscar la verdad, sea cómoda o no, y a pensar de manera crítica, hoy más que nunca, y dejar descansar un poco a los influencers que promueven retos y viajes simpáticos. Están bien que los haya, pero en años como 2020, ha quedado claro, nuevamente, que son los doctores y enfermeras, los químicos y biólogos (e incluso el personal de limpieza de múltiples instalaciones) quienes merecen nuestra máxima admiración y respeto. En un mundo que verá cada vez más los efectos del cambio climático, que tendrá un mercado laboral global y ultra-competitivo, y en donde tecnologías como la inteligencia artificial cuestionarán crecientemente nuestra percepción de la realidad, es absolutamente urgente que apoyemos a los chicos y chicas con talento para la ciencia y la investigación. No se diga apoyar a los que ya están en el campo de batalla, sea desde un microscopio o una sala de urgencias. 

Neil deGrasse Tyson lo ha tenido bien entendido, por lo que yo, me compraré esta playera en navidad: 


Sobre el autor:

Ricardo M. Salas es comunicador especializado en política pública. Conduce un programa sobre emprendimiento en México y América Latina, y escribe sobre diversos temas de interés colectivo: salud pública, desarrollo sostenible, ciencia y tecnología, política y cultura popular. Fungió como analista político desde Alemania y ha entrevistado a algunos de los actores más influyentes de la agenda internacional. Es audiófilo por accidente y melómano de tiempo completo. Está a favor de: el estado de derecho. En contra de: la prepotencia, el nacionalismo y los extremos de la política de identidad. Puedes saber más sobre él en www.segunricardo.com

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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