Volverá a rodar la pelota


Gabriel Martínez

@gabomartinez_10

IG: gabo_martinez_

 

Ha pasado poco más de una semana desde mi última cobertura, el Clásico Joven entre América y Cruz Azul en el Estadio Azteca. Nueve días, que más bien parecen un mes de aquella experiencia única, con algunos puntos de belleza, pero otros de neblina y de preocupación. 

 

Fue realmente interesante y al mismo tiempo extraño cubrir un partido tan atrayente como el de estos dos equipos que vibran cada que se enfrentan. Y esos 90 minutos no fueron la excepción, a pesar de que la décima jornada de la Liga MX se caracterizó por ser gris, sosa, y ya con las mentes más puestas en el coronavirus que en otra cosa.

 

Pero antes de entrar en otros temas, cabe resaltar en negritas esa victoria de Cruz Azul. Sin duda en términos deportivos uno de los grandes afectados de esta crisis, un equipo que parecía no bajar la guardia rumbo al campeonato. Ya veremos cómo vuelve tras este parón indefinido… hasta para eso tiene mala suerte el club cementero. 

 

Aquél último duelo sin público fue agradable futbolísticamente, pero sin poderse disfrutar como se debería. Voltear a las gradas vacías y tener que imaginar a la gente vuelta loca en cada jugada, como suele ocurrir en los clásicos, irremediablemente nos hace girar la mirada hacia una realidad mundial que es demasiado grave y que debe hacer a un lado las pasiones deportivas en este momento en el que son menos relevantes, o por lo menos como diría Jorge Valdano, “… lo más importante, entre las cosas menos importantes”.

 

Algunos comenzamos la cuarentena antes que otros, e incluso hay quienes siguen en las calles por las exigencias de sus necesidades. No todos los trabajos se pueden realizar desde casa, pero poco a poco las venas de las ciudades más reventadas del mundo,como la Ciudad de México, se irán vaciando, como ahora lo vemos en París, Madrid o Roma.

 

Irreparablemente, el deporte será uno de los grandes afectados por este virus. Y con esto no quiero decir que sea un tema prioritario, porque hoy hay que pensar primero en la salud de todas aquellas personas que están luchando por sus vidas, algunos quizá en un colchón improvisado del pasillo de un hospital aturdido. No obstante, como periodista deportivo me toca ofrecer una mirada desde este rincón del cual dependen millones y millones de familias a nivel mundial de manera directa o indirecta. Por eso hay que resaltar cosas que a veces no son tan superficiales como creemos.

 

No sabemos cuándo volverá a rodar la pelota, no sabemos cuándo serán los próximos Juegos Olímpicos. No sabemos qué pasará con las ligas de futbol europeas y la mexicana, ni sabemos aún cuántas carreras habrá en la temporada de la Fórmula 1 que estaba por arrancar. Por lo pronto ya se bajaron del barco tres sedes icónicas de esta competencia. El COVID-19 ha venido a fastidiar muchas cosas, pero sobre todo la felicidad de miles de personas que han perdido a un familiar, a un amigo, o a un conocido.

 

No nos queda de otra más que seguir las reglas al pie de la letra, ya que de eso depende el poder volver a la vida normal lo más pronto posible, si por “normal” entendemos volver a salir, ir a nuestros trabajos, aunque creo que nunca más las cosas volverán a ser como antes. Dicho esto, se ha tardado mucho el Comité Olímpico Internacional en anunciar el inminente retraso de los Juegos Olímpicos de Tokio, claramente por intereses monetarios. Porque seamos sinceros, ¿qué atleta va a querer cumplir el sueño de su vida sin estar al cien por ciento físicamente? Yo creo que muy pocos. Obviamente todos queremos Juegos Olímpicos y la espera para la justa más importante del deporte siempre es larga, pero disputarlos este verano hubiera significado tener que lidiar con una competencia desanimada, y aún con algunos o muchos países del mundo intentando frenar el COVID-19.

 

Celebremos Tokio como lo merece. Con festejos, con actuaciones deportivamente memorables, con abrazos y unión. Seguramente será hasta 2021, pero serán incluso más gloriosos que la mayoría, porque dictarán que la humanidad está nuevamente de pie.

 

Por lo pronto, tomemos el presente como una transformación, y sobre todo como una oportunidad para ser mejores. Porque, ¿a quién engañamos?, el mundo no estaba funcionando y reflexionar es lo que tanto nos hace falta. Hoy tenemos que hacerlo porque las circunstancias nos obligan y ojalá no volvamos a cometer los mismos errores. Es momento de alimentarnos de todas esas cosas buenas que la aceleración del mundo globalizado no nos permite. Ya volverá el futbol, ya volveremos a los estadios, a los festejos, y ya saboreamos ese lujoso platillo llamado Tokio que sabrá mucho más exquisito de lo habitual cuando esté en su punto perfecto de cocción.

 


Sobre el autor:

Gabriel Martínez es un periodista especializado en deportes. Ha trabajado en el diario español La Vanguardia, actualmente es conductor del programa televisivo de Adrenalina en Grupo Imagen y escribe en el periódico Excélsior. Tiene un máster en periodismo y un diplomado en marketing y negocios deportivos. Es violonchelista de clóset y devoto de la actividad física. A favor de: la educación y la igualdad social. En contra de: la censura, el radicalismo, y el sedentarismo.

Mercedes Migoya58 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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