Y cuando despertaste, aún seguías aquí


Eduardo Navarrete

@elnavarrete

Para leerse con: “Nothing Happens”, de Paulo Post Future

 

Nos vamos a morir, no hay duda de eso. Pero lo angustiante es no saber cuándo ni cómo. Esas dos variables son las responsables de una complicidad entre aferramientos y proyecciones a lo que sea y a quien se deje. Incluso, si no se ve.

El coronavirus es un gran ejemplo: aparece en el momento menos pensado, para evidenciar lo frágiles que somos como organismos y como sociedad, en un país en el que sobradamente sabemos que sucede de todo, pero aún así, no pasa nada.

Ya no es otro nivel de videojuego, sino otra consola. ¿En qué momento pensaste que ibas a vivir algo así? El mundo se está deteniendo en el momento en el que más de prisa iba. ¿Será esto un freno de mano para tomar conciencia acerca de esto?

Definitivamente se trata de otra realidad a la que estábamos acostumbrados y mientras para unos es pésima noticia, puede para otros, emerger como una plataforma de crecimiento profesional y personal. Como sea, este es nuestro presente y las consecuencias de cualquiera se sus causas, están dadas. Si no lo usamos como una arena de reflexión para voltear a ver cómo nos agarra esta crisis, el papel que jugamos como parte de esta sociedad, para cuestionar puntos de vista que usualmente no se cuestionan y saber si queremos estar como estamos y donde estamos, entonces el contagio no habrá sido sólo de coronavirus.

En poco tiempo nos va a alcanzar una realidad que grita. Un matemático de la UNAM calculó con un modelo de ecuaciones diferenciales que el brote en México tendrá lugar entre el 20 y el 30 de marzo. De ser así, y haciendo aritmética regresiva, son 14 días asintomáticos y 5 de incubación en un caso de contagio, lo que hace que sea este momento, uno de potencial riesgo importante. Sin esperar lo que decida el gobierno, y de manera responsable, se pueden tomar medidas preventivas.

Todos somos socialmente responsables en medir impactos, valorar acciones y calcular escenarios. Como país, se está afrontando esta pandemia de una manera diferente a la de otros países: aquí no pasa nada y el Vive Latino, el Hell & Heaven, hasta el momento en que escribo esto, van, mientras en Estados Unidos se han cancelado eventos de toda índole, como el SouthxSouthwest, Coachella, y eventos deportivos y culturales al por mayor.

Los pasajeros que llegan de destinos internacionales salen sorprendidos por la puerta del aeropuerto, dado que nadie les pregunta algo, vaya, ni siquiera les revisan los signos vitales básicos. ¿Será que como estamos acostumbrados a que aquí no pase nada, el coronavirus sea inofensivo en estas latitudes? Ojalá sea eso y no otra cosa.

Tal vez la necesidad menos escuchada es la del criterio y el sentido común. En un planeta con 7,500 millones de personas, y en el que se han infectado arriba de 140 mil, no cabe juicio de valor, salvo una responsabilidad basada en la madurez que ni minimice ni exagere el evento. El pánico en cualquiera de sus formas responde a la más primitiva forma en la que el miedo exhibe su falta de información. Lo mismo sucede con la inacción originada en la incapacidad para medir los alcances de algo que en otras fronteras se avecina como un tsunami que parece estar creciendo a cada momento.

La lógica dice que en pocos días, una gran parte de la población podría estar infectada por este virus. Se ve como algo inminente: es un virus de baja mortandad, pero con características de muy alto contagio. Por eso el deseo colectivo es que no nos enfermemos tantos al unísono, para evitar poner a prueba los límites de la estructura sanitaria del país.

Acaso, estos tiempos nos recuerdan lo estúpido que es vivir de licencia.


Sobre el autor:

Eduardo Navarrete es un periodista, fotógrafo y administrador público que se apasiona por los contenidos. Condujo equipos en Grupo Reforma, Grupo Medios, Televisa y Cultura Colectiva. Participa en una iniciativa de acompañamiento a empresas para formar equipos de alto desempeño desde la atención plena y recién fundó una empresa de generación y curaduría de contenidos transmedia.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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