Yo robot


Ricardo Salas

El aspecto más triste de la vida actual es que la ciencia consigue conocimiento más rápidamente que la sociedad consigue sabiduría. —Isaac Asimov

En esta primera ocasión quiero resaltar algo que ocurrió la semana pasada, cuando la tecnología dio otra demostración de poder al retar cara a cara a un humano durante un debate sobre política educativa durante la conferencia Think 2019 en San Francisco. Los contrincantes fueron Harish Natarajan—un joven economista con el récord del mayor número de victorias en campeonatos de debate—y el último desarrollo de la compañía tecnológica estadounidense IBM, una máquina de inteligencia artificial llamada “Project Debater”, la cual es capaz de analizar cientos de millones de artículos y periódicos relevantes en segundos, para entender un tema a fondo, su contexto y argumentar lógicamente a favor o en contra de cualquier tema que se le indique.

Los que aún no han visto el debate se sorprenderán por la elocuencia con la que Project Debater fue capaz de discutir contra un humano. Lo más sorprendente fue que tanto Natarajan como la máquina fueron avisados con tan solo 15 minutos de anticipación que el tema a de debatir sería si las escuelas de nivel preescolar deberían recibir apoyos del gobierno.

Los contrincantes debatieron bajo la famosa Chatham House Rule, lo cual permitió a cada uno desarrollar su postura y tener tiempo suficiente para un contraataque. Y aunque la voz de Project Debater sonaba un poco acartonada (algo un tanto espeluznante para los que recuerdan el clásico de ciencia ficción 2001: Odisea del Espacio, del genio loco Stanley Kubrick), los asistentes concluyeron que ésta había sido capaz de proveer la mayor cantidad de información y datos útiles al debate. No obstante, se declaró ganador a Natarajan por haber presentado argumentos más persuasivos y ciertamente más humanos durante toda la discusión.

Aún así, si algo quedó claro, es que la inteligencia artificial se encuentra ya en un punto en el que no solamente es capaz de identificar comandos de voz (algo que ya hacen dispositivos como Siri de Apple, Alexa de Amazon o Google Home, de… ejem, Google). Lo impresionante es que algoritmos detrás de Project Debater están siendo capaces de desarrollar narrativas, entender el contexto en el que se usan las palabras para identificar sarcasmo, ironía, etc., y razonar de forma muy similar a los humanos.

Y esto es sólo el principio, los desarrolladores de IBM aseguran que sistemas como Project Debater están hechos para complementar a los humanos y no para competir contra ellos, algo que podría ser maravilloso en el futuro para diagnosticar correctamente a un paciente o elegir la mejor manera de invertir tu dinero en la bolsa. Estamos en el inicio de la segunda revolución industrial, una que estará basada en datos, algoritmos inteligentes y poder de cómputo.

Aunque varias mentes reconocidas han advertido sobre los peligros de la inteligencia artificial desde hace décadas, parece que ahora sí estamos en el punto el que hay que empezar a pensar una serie de criterios éticos y de privacidad para las máquinas y algoritmos que estaremos usando en el futuro. Autores como el famoso Yuval Noah Harari (Sapiens, Homo Deus, 21 Lessons for the 21st Century) advierten que pronto estas máquinas nos dirán qué comer, por quién votar, y hasta a qué pareja elegir con base en estadísticas personales y datos recopilados a través de nuestros patrones de comportamiento (aunque también recalca que la inteligencia artificial no necesariamente debe ir acompañada de conciencia, dato importante).

Otras voces como el filósofo Sam Harris e incluso el magnate Elon Musk se han pronunciado fuertemente contra los peligros potenciales de desarrollar máquinas que sean capaces de aprender y pensar millones de veces más rápido que nosotros. Vale la pena ver sus posturas y al respecto, porque parece ser que aquél futuro del que hablan no se ve tan lejano como alguna vez pensamos.

Yo, sin embargo, creo que las mayores consideraciones que debemos tener sobre la inteligencia artificial deben girar alrededor de los efectos que estas tecnologías tendrán a nivel social. ¿Incrementarán la brecha entre ricos y pobres? ¿Qué habilidades tendrán que adquirir los que trabajen directamente con máquinas inteligentes o les den servicio? ¿Podrán todos los países educar a su gente antes de que miles de empleos de clase media sean reemplazados por la automatización?

Es indudable que la inteligencia artificial promete un futuro brillante; nos permitirá más tiempo para nuestros hobbies y otras actividades no-productivas sin duda, ¿pero podrán todos disfrutar de estos beneficios en las décadas por venir? No son preguntas fáciles, pero más vale irlas planteando, porque el futuro, ese de las películas de ciencia ficción, ha llegado.


Sobre el autor:

Ricardo M. Salas es comunicador especializado en política pública. Conduce un programa sobre emprendimiento en México y América Latina, y escribe sobre diversos temas de interés colectivo: salud pública, desarrollo sostenible, ciencia y tecnología, política y cultura popular. Fungió como analista político desde Alemania y ha entrevistado a algunos de los actores más influyentes de la agenda internacional. Es audiófilo por accidente y melómano de tiempo completo. Está a favor de: el estado de derecho. En contra de: la prepotencia, el nacionalismo y los extremos de la política de identidad. Puedes saber más sobre él en www.segunricardo.com

Mercedes Migoya1 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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