Zidane, el hombre del poder


Gabriel Martínez

@gabomartinez_10

IG: gabo_martinez_

 

Él les dijo: –¿Por qué temen?– Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y volvió la calma. Para muchos únicamente hay una persona capaz de hacer lo anterior. Para mí, hay dos. La segunda se llama Zinedine Zidane.

El cinco de marzo pasado, ocurrió uno de los hechos más sísmicos en la historia reciente del Real Madrid: su eliminación en los octavos de final de un torneo en el cual son especialistas, y a manos de un rival, que en el papel, lucía bastante rutinario. El Madrid había llegado a ese partido con ventaja y únicamente el más chiflado de los chiflados se hubiera atrevido a apostar que el club merengue sería eliminado en su casa, en el duelo de vuelta.

No hace falta explicar demasiado para entender lo que esto causó en el entorno madridista, acostumbrado a levantar Copas de Europa como si fueran de vino barato. Evidentemente, fue el final de Santiago Solari, quien abandonó el banquillo días después, a la par del anuncio del regreso de ‘Zizou’.

Explicado el contexto, para aquellos que no estaban familiarizados con los hechos, sigamos con lo que significa la vuelta del hombre del tricampeonato de Europa, que la primera vez llegó como bombero, y ahora, como un hombre de poder.

Florentino Pérez, presidente del club, tenía las manos atadas y sabía que no había nadie que pudiera calmar la tormenta con tanta efectividad como el galo. Y así fue. Regresó Zidane y la gente volvió al estadio de manera inmediata, el madridismo dejó de protestar y empezó a hablar de la renovación del equipo para la próxima temporada.

Nadie conoce con certeza la razón de su salida, menos de un año antes, y puedo decir que para el madridista fue quizá tan dolorosa en su momento, como el adiós de Cristiano Ronaldo. Pero Zidane ve cosas que los demás no somos capaces de ver. Es un hombre inteligente tanto en aspecto como en esencia, y es una persona libre, que abre puertas y las cierra cuando quiere. Es por esto que no logro entender con claridad su decisión de volver a un banquillo incendiado, a un laberinto que hasta el día de hoy, no parece tener una salida sin espinas y que muy probablemente será limpiado por Zidane, un personaje que transpira confiabilidad en todos los sentidos.

“Al Florentino no le puedo decir que no”, dijo en la conferencia de prensa de su presentación en esta segunda etapa. Hasta para hablar es brillante. Por supuesto que le puede decir que no, porque como dije, él abre y cierra puertas como le plazca. Esa frase es un paso más rumbo a la potestad que busca obtener, y que quizá el hecho de no tenerla antes, haya sido la razón por la cual dejó la casa blanca nueve meses atrás.

No voy a decir que Zinedine descubrió el hilo negro, ni que tiene una varita mágica (aunque parezca), ni tampoco me puedo aventurar a decir que llevará al Madrid a donde ya lo llevó una vez, porque simplemente es demasiado difícil superar tres Champions consecutivas, lo que nunca antes había ocurrido en toda la historia. Pero sí puedo decir que es un hombre muy distinto a los demás. Es reservado, silencioso, no le gusta estar en el foco, ni le interesa. Pero aún así, lo tiene sin buscarlo. Viajemos hacia atrás, a la final del Mundial de Alemania 2006. Zidane se fue expulsado en el minuto 110’, a diez minutos del final y con el marcador empatado. Era la tarde de gloria para ‘Zizou’. Y la cambió por valores, fidelidad y lealtad. No permitió que el italiano Materazzi se refiriera a su familia con obscenidad y respondió con un cabezazo fulminante en el pecho. Eso es lo que más destaco de Zidane. Que estando en un mundo que a veces obliga a restar importancia a los valores terrenales, él no los pierde, y responde de la misma manera estando en la final de un Mundial, que en una cancha de futbol llanero.

Vamos a otro ejemplo. Cuando los técnicos no logran obtener buenos resultados, muchas veces los escuchamos dar explicaciones enredadas que llevan a una conclusión de “vamos por el camino correcto”. O como Santiago Solari, que en vez de asumir absoluta responsabilidad alguna vez recuerdo que dijo que “la culpa era de todos, incluyendo a los jugadores” (y lo era, pero hasta para decir eso hay que ser diplomáticos). Pero a diferencia de Solari, Zidane reconoce sus errores y eso lo convierte en un hombre poderoso, porque ni siquiera le teme ello. Con todo y que es un entrenador al cual muchas veces se le negó el mérito en su primera etapa en el Madrid. Si ganaba el equipo era gracias a los jugadores, o a que su rival jugó muy mal. Nunca gracias a ‘Zizou’. Pero finalmente se le reconoció, porque no quedaba de otra, y era más que evidente que su gestión de vestidor había sido fundamental en la resurrección del club. (Aún cuando ganó el premio al mejor entrenador del año, hubo mucha gente que dijo que eso era gracias a los jugadores)

Zidane ha demostrado que las cosas caen por su propio peso y se acomodan en el lugar adecuado. Él no se agobió cuando no reconocieron sus capacidades, ni le dio miedo irse del Madrid tras ganar su tercera Champions y con contrato vigente. Ni tampoco se precipitó a tomar una de las tantas ofertas irrechazables que seguramente recibió en este tiempo sabático. Con su familia totalmente adaptada a Madrid, y sus hijos jugando para el club de la capital española, esperó el momento oportuno para volver a la entidad que todos quieren dirigir, ahora con otro con papel. El del armador, el de la autoridad, y el de las decisiones. El del poder.


Sobre el autor:

Gabriel Martínez es un periodista especializado en deportes. Ha trabajado en el diario español La Vanguardia, actualmente es conductor del programa televisivo de Adrenalina en Grupo Imagen y escribe en el periódico Excélsior. Tiene un máster en periodismo y un diplomado en marketing y negocios deportivos. Es violonchelista de clóset y devoto de la actividad física. A favor de: la educación y la igualdad social. En contra de: la censura, el radicalismo, y el sedentarismo.

Mercedes Migoya61 Posts

Mercedes Migoya es la directora de Contenido de Telokwento. Es internacionalista y ha desarrollado su carrera en medios de comunicación. Le interesa especialmente todo lo que tiene que ver con Medio Oriente y Seguridad Internacional. A favor de: varias libertades, especialmente la de expresión. En contra de: la corrupción, el abuso de poder y la burocracia.



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