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Heterofatalismo: resignación patriarcal o apertura hacia nuevas afectividades

El heterofatalismo conlleva un matiz emocional: una resignación que normaliza la imposibilidad de experimentar relaciones heteronormadas equitativas.

El concepto de heterofatalismo surge dentro de los estudios de género para describir la visión pesimista que existe sobre las relaciones hetero-sexoafectivas contemporáneas. Se trata de la percepción, particularmente entre mujeres heterosexuales, de que los vínculos con hombres están destinados a ser desiguales, conflictivos y/o insatisfactorios. Más allá de la crítica estructural al patriarcado, el heterofatalismo conlleva un matiz emocional: una resignación que normaliza la imposibilidad de experimentar relaciones heteronormadas equitativas.

Este fenómeno puede interpretarse como síntoma de la persistencia del patriarcado en la forma de ejercer el deseo desde la dinámica de conquista. Eva Illouz explora cómo las dinámicas amorosas modernas reproducen jerarquías de género aun en contextos de igualdad formal. El heterofatalismo, entonces, no es un discurso anecdótico, sino una expresión colectiva de desencanto frente a los límites del deseo heterosexual bajo condiciones estructuralmente desiguales.

Las implicaciones de este fenómeno son múltiples. Por un lado, el heterofatalismo puede promover la normalización de la frustración afectiva, lo cual puede derivar en una perpetuación del status quo. Si las mujeres internalizan que las relaciones con hombres están inevitablemente atravesadas por el desbalance de poder, el horizonte de transformación se reduce a la resignación. Sin embargo, también puede funcionar como un mecanismo de resistencia cultural. Al visibilizar la contradicción entre el deseo heterosexual y las exigencias de equidad, abre espacios para repensar los procesos de vinculación y explorar formas de relacionalidad más allá de la heterosexualidad normativa.

Monique Wittig argumenta que la heterosexualidad no es únicamente una orientación sexual, sino un régimen político que organiza la sociedad en torno a la subordinación de las mujeres a los hombres. Por lo tanto, el heterofatalismo no es un simple desencanto emocional, sino una evidencia cotidiana de la heterosexualidad como institución coercitiva que limita la agencia y el deseo de las mujeres. En este sentido, el heterofatalismo también tiene un impacto directo en las personas sáficas y lesbianas. 

La experiencia lésbica, al no estar estructurada por el mandato masculino, se percibe como un terreno potencialmente más libre de los desequilibrios de poder que caracterizan a la heterosexualidad tradicional. Sin embargo, esto no significa que las relaciones sáficas estén exentas de dinámicas de opresión. El heterofatalismo puede generar tanto un efecto emancipador como paradójico. Si bien puede abrir la puerta a alternativas afectivas, también romantiza las relaciones entre personas feminizadas como espacios automáticamente igualitarios, invisibilizando la persistencia de otras formas de desigualdad y violencia.

Desde la sociología de las emociones, el heterofatalismo se vincula con un repertorio afectivo compartido que incluye el desencanto, la ironía y la desafección. Tal como señala Sara Ahmed, las emociones circulan colectivamente y configuran comunidades afectivas. En este marco, los discursos heterofatalistas que circulan en redes sociales desde el humor, sátira o denuncia, configuran una comunidad afectiva del desencanto que no se limita a mujeres heterosexuales, sino que también interpela a personas sáficas y lesbianas. En esta circulación, el fracaso del amor heterosexual se convierte en un recurso discursivo para validar alternativas afectivas y para imaginar otros modos de deseo.

El heterofatalismo es un fenómeno que revela la crisis de la heterosexualidad bajo condiciones patriarcales. Al mismo tiempo, ofrece un espacio de crítica y resignificación para otras formas de deseo y relacionalidad. Asimismo, nos demuestra cómo el desencanto afectivo se entrelaza en las estructuras de poder preestablecidas y señala cómo los afectos colectivos operan en la configuración de nuevas formas de vinculación. 

SOBRE LA AUTORA

Internacionalista egresada del Tecnológico de Monterrey y actual investigadora en Lentes Púrpura. Cuenta con una especialización en Estudios de Género y Sexualidad por parte de la Universidad de Ámsterdam. A lo largo de su carrera profesional, ha participado en la creación e implementación de diferentes proyectos para la promoción y protección de los derechos de las mujeres y la comunidad LGBTQIA+.