Opinión PJ Comexi | redes sociales | Inteligencia Artificial

El populismo y las redes sociales en tiempos de la inteligencia artificial

En los últimos meses las redes sociales y el populismo han ganado particular atención a partir del lanzamiento de aplicaciones de IA generativa.

Valga la redundancia, en la última década el concepto de populismo se ha hecho bastante popular. Si bien no estamos hablando de un nuevo fenómeno, en los últimos años, el mundo ha sido testigo del ascenso de una cantidad importante de movimientos políticos —de izquierda y derecha— que han adoptado la fórmula populista de “nosotros” vs “ellos”.

La consolidación de narrativas populistas ha sido, además del resultado de factores estructurales, producto de estrategias de comunicación sumamente efectivas. En ese sentido, las redes sociales han sido un elemento crucial para el éxito de proyectos como la campaña de Trump, la votación en favor del Brexit, e incluso la propagación de la narrativa que usó Rusia para justificar la invasión a Ucrania.

En el espacio digital la diseminación de información no se concentra en medios de comunicación masiva, sino que millones de agentes —algunos reales y otros no— tienen la capacidad de publicar y promover ideas. Asimismo, los algoritmos que habilitan plataformas como Facebook o Twitter, están programados para mostrar al usuario información afín a sus intereses. La combinación de ambos elementos resulta en un bombardeo de contenido sobre lo que el usuario quiere ver. Esto dificulta el contraste de ideas y genera una especie de sesgo de confirmación, reforzando narrativas populistas que dividen a las sociedades en grupos antagónicos.

Si bien ya era un tema sumamente interesante, en los últimos meses las redes sociales y el populismo han ganado particular atención a partir del lanzamiento de aplicaciones de IA generativa, como ChatGPT. Este tipo de inteligencia artificial tiene la capacidad de crear contenido en diferentes formatos como texto, imágenes, e incluso códigos de programación. A partir de una simple instrucción, los modelos generativos son capaces de crear teorías de conspiración, artículos de opinión, noticias —reales y falsas— o imágenes ficticias. Si bien no estamos hablando de algo nuevo, la facilidad y rapidez con la que este tipo de contenido puede ser generado no tiene precedente. Lo que antes requería un equipo de redacción hoy puede ser generado en unos minutos por una herramienta de IA.

Sin duda, estos desarrollos tienen implicaciones muy importantes en la arena política internacional. En el capítulo “Armas de disrupción masiva” —cuyo título, además de ser creativo, fue generado por IA— el reporte Top Risks 2023, advierte la relevancia de este hecho. Según Eurasia Group, al facilitar la creación de contenido, los modelos generativos provocarán un aumento exponencial en el volumen de publicaciones, lo que complicaría aún más la distinción entre realidad y ficción.

En un ecosistema donde la evidencia se pierde entre cantidades inmensas de información y opiniones, la posverdad y la desinformación se mueven de forma más ágil. Lo anterior resulta en terreno fértil para proyectos populistas que buscan la polarización de sociedades. Será relevante seguir con atención el impacto que dicho fenómeno tendrá en la arena política internacional y, en particular, en las estrategias de proyectos populistas en el marco de ejercicios electorales. Al mismo tiempo, será importante dar seguimiento a los avances en materia de gobernanza, regulación y uso ético de la IA generativa.

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