Un hotel ultraseguro


Entre 2012 y 2017, Ecuador invirtió varios millones de dólares en una operación de espionaje para proteger a Julian Assange, el fundador de Wikileaks que está encerrado en su Embajada de Londres.

¿Ya no te acuerdas?

WikiLeaks es esa plataforma de internet que se la pasa revelando secretos incómodos de interés público (incluyendo los de algunos gobiernos). En 2012, su fundador le pidió asilo a Ecuador pues las autoridades británicas lo estaban persiguiendo para regresarlo a Suecia, su país de origen, que había emitido una orden de arresto en su contra. Ese año, Rafael Correa, el presidente ecuatoriano, decidió echarle la mano y desde entonces Assange está encerrado en la Embajada de Ecuador en Londres, pero apenas ayer salió a la luz lo que costó hasta 2017 su seguridad.

¿Y qué tanto fue?

Según una investigación exclusiva de The Guardian y Focus Ecuador, fueron alrededor de ¡5 millones de dólares! Durante esos años, el dinero se usó para instalar cámaras, contratar a una compañía internacional de seguridad y guardias que analizaban todo lo que hacía el hacker. Muy al estilo Big Brother. El equipo estaba al tanto de quién lo visitaba, qué hacían los empleados de la Embajada cuando estaban con él o qué páginas de internet visitaba en su tiempo libre.

¿Y entonces?

El año pasado Correa salió de la presidencia y con la llegada del nuevo mandatario, Lenín Moreno, las cosas empezaron a cambiar. En marzo de este año, Moreno cerró la agencia de inteligencia nacional después de darse cuenta que había gastado 284 millones dólares, entre 2012 y 2017 y que 80% de esos fueron para “gastos especiales”. ¿Por ejemplo? La seguridad de Assange.

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