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Vinos y quesos: claves para un buen maridaje

¿Amante del vino y los quesos? Checa estos tips para que consientas a los tuyos con una rica tabla de quesos y un buen vino.

Hay pocos placeres más grandes en la vida como sentarte en una mesa con amigos y familia para echar el coto, platicar del chismecito del momento o contar por vigésimo cuarta ocasión esa anécdota que mata a todos de risa. Pero si a esas experiencias le sumas un viaje gastronómico de altura, pareciera el plan perfecto.

Por eso acá te damos algunos consejos para que armes una súper experiencia de maridaje con quesos y vinos que no tendrá falla y te ayudará a sacar el máximo de tus comidas o cenas especiales. Pero antes un pro tip; si lo que quieres es la mejor calidad, busca que tus quesos tengan el sello de "Real California Milk".Para más detalles entra aquí.

Lo primero que hay que decir es que, como en la vida, la gastronomía se trata de encontrar el balance perfecto. A la hora de maridar un alimento con un buen vino lo importante es tener en cuanta las características de cada elemento para poder crear un complemento que maximice los sabores sin opacar las notas de ninguno. Sí, a veces esto puede ser muy complicado y requiere de un montón de conocimientos y experiencias. Para evitarte problemas, acá te dejamos algunas combinaciones de diez con las que nunca te equivocarás.

Quesos simples con vinos ligeros

La regla de oro para maridar quesos y vinos es no matar a ninguno de los dos productos. Así que, si optas por ofrecer un queso joven y suave, evita acompañarlo de un vino complejo que añada muchas notas maduras. Tal vez los grandes vinos del viejo mundo que han pasado muchos meses en madera no sean tu mejor opción.

Opta por vinos más ligeros, de sabor fresco y suavemente afrutados. El Sauvignon Blanc, el Riesling o el Rosado afrutado son grandes opciones para maridar con quesos crema, mascarpones, panela o burratas.

Quesos añejos con vinos suaves y añejados

El sabor de algunos quesos y vinos se vuelve mas suave a medida que pasa el tiempo, lo que les permite "encontrar companerismo, ya que ninguno de los dos esta interesado en ganarle la atencion al otro".

Si estás pensando en ofrecer quesos añejos con mucho más presencia, una gran opción es maridarlos con vinos suaves que hayan pasado por un proceso de añejamiento. Por ejemplo, las notas a grosella y frutos rojos de un Syrah van perfecto con un buen gouda añejado. Si lo tuyo es un buen Cheddar, podrías pensar en un Cabernet Sauvignon de nuevo mundo para equilibrar sabores y ofrecer una buena acidez que haga un balance a la grasa del queso amarillo.

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¿Vino fuerte con queso fuerte?

No necesariamente. Recuerda que la idea es maximizar las notas de ambos productos y evitar que compitan entre ellas, así que podrías intentar quesos fuertes y de sabor penetrante con vinos suaves.

Piensa que estás buscando un outfit de infarto para tu cena de navidad con tus amigos. Bien podrías elegir un pantalón café con una playera o blusa en color blanco. Pero tal vez te sientas con ganas de brillar y elijas por una falda naranja con una blusa azul, o incluso,, una combinación color block.

Algo así también puede ocurrir en el mundo del maridaje. Los quesos de sabor fuerte pueden tener una textura suave y mantecosa, o bien, grumosa e intensa. Así que sería una buena idea que acompañes a estos con un vino dulce o contrastante, como un Porto o un Riesling de cosecha tardia.

¿Los vinos blancos se llevan mejor con los quesos?

Seguro has escuchado que la carne roja va con vino tinto y los pescados con vinos blancos. Aunque esto no es una regla inamovible, sí puede ayudar a perfilar tus comidas. Y lo mismo ocurre cuando hablamos de quesos y vinos.

Generalmente, los vinos blancos tienen un sabor acido y afrutado, por lo que maridan bien con la salinidad que poseen la mayoria de los quesos. El queso influye en el sabor del vino mucho mas que a la inversa, e incluso, el queso puede crear o resaltar sabores amargos en el vino.

Los vinos blancos se llevan mejor con los quesos porque su elaboracion no se realiza con mucho roble, si es que esta madera siquiera se utiliza (con la excepcion de algunos Chardonnays). Los vinos tintos siempre se elaboran con roble, y ademas poseen una alta cantidad de taninos lo que hace que el maridaje entre quesos y vinos sea mas complicado.

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¿Y para el postre?

Ni creas que el vino solo va con el plato fuerte. Hay vinos de postre que son deliciosos para acompañar ese último bocado dulce y también sirven muchísimo pues contrastan con la salinidad del queso.

La rica dulzura de los vinos de postre los vuelve muy compatibles con quesos cremosos y de sabor fuerte, asi como con quesos extra duros y de sabor terroso. Los maridajes contrastantes deben realizarse en un esquema de "igual y opuesto", es decir, maridar un queso medianamente salado con un vino de dulzor moderado o un queso muy salado con un vino muy dulce.

Con estas recomendaciones seguro quedarás como todo un bon vivant en tu próxima reunión social.

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