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¿Por qué la ONU nunca hace nada?

Los organismos internacionales funcionan bien cuando los intereses coinciden pero funcionan muy mal cuando los intereses geopolíticos chocan.

¿De qué sirven los Organismos Internacionales si nunca hacen nada? 

Mucho se habla de la ONU, la OEA y múltiples organismos internacionales que se presentan como los guardianes de la paz global. Sin embargo, ante las invasiones, los ataques, las constantes violaciones a derechos humanos y otras crisis políticas, parecen ser inexistentes e inútiles. 

Estos organismos reflejan el mundo real, enfatizando sus desigualdades. No fallan por sí solos, sino que reflejan el equilibrio del poder global, pues funcionan bien cuando los intereses coinciden pero funcionan muy mal cuando los intereses geopolíticos chocan. 

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) es un ejemplo claro de lo anterior. El cuello de botella es el Consejo de Seguridad, el único órgano que puede autorizar el uso de la fuerza, imponer sanciones y aprobar misiones militares.

Pero el problema principal es que los cinco miembros permanentes tienen derecho de veto. El derecho de veto significa que si un sólo miembro permanente no está de acuerdo con una decisión, la ONU no puede actuar aunque el resto de países estén de acuerdo. Los cinco miembros permanentes que tienen este derecho son Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido. Y esto se ha convertido en un callejón sin salida, ya que muchos conflictos actuales involucran directa o indirectamente a alguno de estos países o a sus aliados, por lo que toman decisiones en su favor y no pensando en el verdadero beneficio común. 

Otro ejemplo de las limitaciones de los organismos internacionales y sus sesgos es el caso de la OEA. La Organización de los Estados Americanos (OEA), ha hecho gran labor en favor de los derechos humanos con la integración de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Sin embargo, hay ocasiones en las que su alcance es limitado por Estados Unidos, pues al ser el país de principal financiamiento de este organismo, en la práctica lo tiene coartado a sus intereses nacionales y no colectivos.

Considero valioso reflexionar sobre el halo de omnipotencia que se la ha dotado a este tipo de organismos, provocando que pocas veces quepa el cuestionamiento sobre los intereses y motivos que pueden sesgar sus actuaciones. La política internacional no se mueve por buenos deseos, sino por intereses, poder y veto. No es que “no hagan nada”, es que no pueden hacer lo que la gente espera que haga.Estos organismos no deciden el orden mundial; lo administran.

SOBRE LA AUTORA

Abogada por la Universidad de las Américas Puebla. Co-creadora del podcast Mundo En Corto. Me he desempeñado en derecho corporativo internacional, propiedad intelectual, y derecho digital. Mi línea de investigación y acción son los derechos humanos con perspectiva de género interseccional. Me motiva aprender, cuestionar, desaprender y entender todo lo que me rodea de manera interdisciplinaria.