Caso inédito en Chile: la Corte Suprema protege el bienestar de un gato en medio de un conflicto de pareja

Tras más de un año de pleito entre una expareja por su custodia, el máximo tribunal decidió que el bienestar del felino está por encima de los derechos de sus dueños. La disputa por el gato Perseo, un michi naranja de cinco años, terminó en un fallo inédito en Chile: la Corte Suprema lo reconoció […]

Tras más de un año de pleito entre una expareja por su custodia, el máximo tribunal decidió que el bienestar del felino está por encima de los derechos de sus dueños.

Foto de Jacalyn Beales en Unsplash
  • Un gato, tres tribunales: el caso empezó en un juzgado de Osorno, en Chile, que ordenó entregar a Perseo cada mes en una comisaría de Carabineros, y terminó más de un año después en la Corte Suprema.
  • El estrés pesó en la decisión: su tutora argumentó que cada mudanza le provocaba temblores, maullidos de miedo y episodios en los que se orinaba.
  • En México, la ley va a medias: el Senado aprobó el 29 de septiembre una ley general que reconoce a los animales como seres sintientes, pero falta la Cámara de Diputados.

La disputa por el gato Perseo, un michi naranja de cinco años, terminó en un fallo inédito en Chile: la Corte Suprema lo reconoció como un ser sintiente cuyo bienestar está por encima de los derechos de sus dueños. Con eso negó la custodia compartida que pedía uno de sus tutores tras separarse.

¿Qué pasó con el gato Perseo?

Perseo fue adoptado en 2021, con un mes de vida, por una pareja de Osorno, una ciudad a unos 900 kilómetros al sur de Santiago. Cuando la relación terminó, el gato se quedó con ella, y él la demandó para pedir un régimen compartido, como si se tratara de la custodia de un hijo.

En primera instancia, un juzgado de Osorno le dio la razón y fijó un protocolo: cada mes, Perseo cambiaría de casa, y el traspaso se haría en la guardia de una comisaría de Carabineros.

Ella después dejó de cumplir ese régimen, y el caso llegó a la Corte de Apelaciones de Valdivia. Ahí argumentó que las mudanzas mensuales le causaban al gato un estrés agudo, con temblores, vocalizaciones y episodios en los que se orinaba de miedo, algo que su expareja negó. La corte revocó la sentencia y concluyó que someterlo a ese ir y venir atentaba contra su estabilidad.

¿Por qué el fallo del gato Perseo es inédito?

El lunes 2 de noviembre, los cinco integrantes de la sala civil de la Corte Suprema rechazaron por unanimidad el último recurso de la expareja y dejaron a Perseo de forma definitiva con su tutora.

Lo inédito está en el argumento. Para el Código Civil chileno, los animales son “bienes muebles semovientes”, es decir, cosas que se mueven por sí mismas, igual que cualquier propiedad. La Corte dijo que eso no basta: aunque ambos fueron sus tutores, Perseo debe analizarse como “un ser sintiente cuyo bienestar debe ser objeto de protección por sobre el interés y derecho de sus dueños”.

Además, la Corte señaló que la “alta conflictividad” entre ambos descartaba cualquier garantía de bienestar para el gato con una custodia compartida.

¿Qué significa que una mascota sea un “ser sintiente”?

Que puede sentir dolor, miedo o estrés, y que eso debe pesar cuando un juez decide sobre su vida, no solo quién es su dueño.

Carolina Leiva, doctora en Derecho y especialista en derecho animal de la Universidad de Santiago, explicó a La Tercera que la idea no es nueva en Chile: desde 2009, la Ley 20.380 de protección animal reconoce que los animales son seres que sienten. A eso se suma la llamada Ley Cholito, de tenencia responsable de mascotas. Según Leiva, lo que hicieron los jueces fue leer esas leyes en conjunto.

Lo que no existe en Chile son reglas sobre qué hacer con una mascota cuando una pareja se separa. España, por ejemplo, reformó su Código Civil en 2021 para que, en un divorcio, el juez decida también el destino del animal.

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La polémica: ¿mascotas al nivel de los hijos?

No todos lo celebran. En una columna de opinión publicada en La Tercera, un abogado de familia acusó a la Corte de modificar las leyes “de manera arbitraria” y de suplantar el papel de los legisladores.

Su crítica principal es que el fallo usa conceptos del derecho de familia, pensados para proteger a niñas y niños, y con eso pone en el mismo nivel a los hijos y a los animales. También plantea una pregunta que el fallo deja abierta: si el criterio es ser sintiente, ¿dónde está el límite? ¿Entran también los ratones o las arañas?

¿Y en México cómo estamos?

En México, el reconocimiento llegó por la vía legislativa, y apenas va a medias. El 29 de septiembre, el Senado aprobó la Ley General de Bienestar, Cuidado y Protección de los Animales, que los reconoce como seres sintientes y sujetos de cuidado.

En la práctica, obliga a quienes tienen animales a darles alimento, agua, atención veterinaria y un lugar adecuado para vivir. Para perros, gatos y otras especies de compañía establece la tutela responsable, y plantea dejar de usarlas en investigación y enseñanza.

El tema importa: según el Inegi, en 2021 el 69% de los hogares del país convivía con una mascota, alrededor de 80 millones de animales. Y solo en la Ciudad de México, la procuraduría ambiental local registró más de 10,000 denuncias por maltrato entre 2024 y 2026, de acuerdo con la presidenta de la Comisión de Medio Ambiente del Senado.

Pero la ley todavía no está vigente: falta que la apruebe la Cámara de Diputados. Y en lo que se ha dado a conocer del dictamen, no hay reglas sobre qué pasa con una mascota cuando su familia se separa. Así que la pregunta queda abierta: si mañana hubiera un Perseo mexicano, ¿quién decidiría por él?

Con información de El País, La Tercera, Animal Político, el Poder Judicial de Chile y el Senado de la República.