La fragilidad blanca hace referencia a las reacciones defensivas que las personas blancas manifiestan ante estímulos que entienden como intolerables, dichas reacciones se expresan desde la ira, el desacuerdo, la invalidación o el silencio. En palabras más simples, la fragilidad blanca no cuestiona ninguna estructura desigual sino que es una expresión de poder que se activa toda vez que las circunstancias no favorecen a las personas blancas. Este término fue acuñado por la socióloga Robin DiAngelo.
Uno de los torneos de tenis más prestigiosos a nivel internacional está en el centro de una polémica. Las atletas Naomi Osaka y Sorana Cirstea se enfrentaron en el Abierto de Australia, para Cirstea este partido representaba su última participación en dicha competencia, tras anunciar su retiro deportivo. Ganó Osaka. En la cancha el partido terminó con una escena ríspida entre las tenistas, mientras que en las redes sociales diversas opiniones encontradas fueron el techo –una vez más– de comentarios racistas en contra de la vencedora Naomi Osaka.
El momento de tensión fue este: durante el set hubo distintos momentos donde Naomi lanzó gritos de ánimo para sí misma “Come on!”, esto molestó a su contrincante, quien incluso preguntó a la árbitro si aquello estaba permitido, la respuesta fue un sí. Sorana Cirstea quiso apelar a que le parecía que las reglas marcaban otra cosa, no obstante, la árbitro explicó que no se estaba infringiendo ninguna norma.
Al final del juego, cuando las jugadoras se acercaron a la red para darse el apretón de manos protocolario, fue evidente la inconformidad de Sorana Cirstea. Según los expertos en las reglas del tenis, existen reglas muy claras sobre la importancia del silencio en ciertos momentos de los partidos, pues los gritos suelen desconcentrar a los jugadores. Sin embargo, en el contexto del torneo australiano, los gritos de auto ánimo de Naomi Osaka no habían interferido las jugadas de Cirstea.
Entonces, ¿cómo es que una molestia deportiva se convierte en un ejemplo de la fragilidad blanca? y sobre todo, ¿por qué es importante mantener una lectura antirracista sobre lo ocurrido? La socióloga Robin DiAngelo explica que la fragilidad blanca alude a sentidos de superioridad y supremacismo que están profundamente interiorizados en las personas que se desarrollaron en entornos donde la blanquitud, como modelo social, predominaba.
En las competencias deportivas siempre hay victorias y derrotas. El hecho pudo haber sido simplemente ese: la frustración de la Sorana Cirstea ante el triunfo de Naomi Osaka en el que debió de haber sido un partido glorioso que sirviera para coronar un retiro exitoso del tenis, pero no fue así. En su lugar, no aceptar la derrota y apelar a que se habían transgredido reglas deportivas, dio pie a que los comentarios racistas atacaran a Naomi Osaka.
Aquí viene la importancia de entender la clave antirracista: históricamente, las mujeres negras han sido construidas desde las emociones desmesuradas (gritonas, histéricas, enojadas), si el contexto del disgusto hubiera sido al revés, es decir, si Naomi Osaka hubiese sido quien cuestiona por qué la otra jugadora no racializada grita para darse ánimos, los preconceptos raciales habrían tachado a Naomi de irracional. En cambio, el enojo y el desplante de Sorana Cirstea ha tenido respaldo de los expertos en reglamentos de tenis, en ningún momento su emoción ha sido centro de cuestionamiento; hay un esfuerzo por comprenderla y respaldarla. No dudan de que es un sentimiento legítimo y tampoco hay una intención por reconocer lo evidente: el enojo que causa la derrota.
La fragilidad necesita del privilegio. En la teoría antirracista, Reni Edo-Lodge define el privilegio blanco como “la ausencia de las consecuencias negativas del racismo. La ausencia de discriminación estructural, la ausencia de que tu raza sea vista sobre todo y en primer lugar como un problema, la ausencia del premio al «menos probable que triunfe por su raza». Es la ausencia de miradas raras dirigidas a ti por estar en lo que los demás creen que es el lugar equivocado, la ausencia de expectativas culturales, la ausencia de violencia ejercida sobre tus ancestros por el color de su piel, la ausencia de una vida entera de sutiles marginaciones y alienaciones, de que te excluyan de la narrativa del ser humano. Describir y definir esa ausencia equivale, hasta cierto punto, a cuestionar el papel central de la blanquitud, y a recordar a las personas blancas que su experiencia no es la norma para el resto de nosotros.”
En lo que al deporte respecta, existen innumerables ejemplos sobre cómo se manifiesta el racismo y la aversión anti-negra. El enojo es una emoción válida, siempre y cuando su gestión no implique la reproducción de violencias sistémicas o las agresiones directas. Para combatir el racismo necesitamos tener conversaciones incómodas.
Fuentes:
DiAngelo, R. (2021). Fragilidad blanca. Biblioteca Afroamericana Madrid. España.
Eddo-Lodge, R. (2021). ¿Por qué no hablo con blancos sobre racismo?. Ediciones Península.

