En México se pregunta, cada vez con más frecuencia, por qué las nuevas generaciones no quieren tener hijos, o deciden tener solo uno. Se cita el descenso de la fecundidad, de 1.9 a 1.2 hijos por mujer entre 2019 y 2024, un crecimiento poblacional de apenas 0.7 por ciento: una edad promedio que subió de 29 a 32 años. Se pide entender el fenómeno “sociológicamente”, con psicología social, con todas las especialidades necesarias, antes de mover cualquier política pública. Casi siempre la respuesta se busca en dos lugares: la economía y el mercado laboral. Casi nunca se pregunta qué tanto pesan, además, un sistema de salud que no acompaña ni el embarazo ni la crianza, y una inseguridad que convierte cualquier plan de futuro en una apuesta.
La parte económica ya es conocida y está documentada: salarios que no alcanzan, rentas y colegiaturas que suben más rápido que los ingresos, mujeres que trabajan más y por eso postergan la maternidad, parejas que hacen cuentas y deciden que no les alcanza para uno más. Nadie discute seriamente que ese factor existe.
Lo que casi no se nombra es la salud. Tener un hijo en México puede significar control prenatal insuficiente, un parto en un hospital saturado o distante, semanas de licencia de maternidad que no siempre se respetan, y después, si algo sale mal, un sistema público que no siempre tiene la capacidad de responder. Decidir no tener hijos, o tener menos, también es una respuesta a esa incertidumbre: a la pregunta de quién te va a atender si algo se complica, y con qué recursos.
Y luego está lo que menos se menciona de todo: la violencia, y el miedo muy concreto de traer a alguien a un país que no siempre puede garantizar que va a crecer. El 24 de septiembre 2026, Margarita López, fundadora del colectivo Buscando Cuerpos en Todo México, dio a conocer que desde 2021 las madres buscadoras han recuperado alrededor de 1,600 dientes de leche en un predio de Zacapu, Michoacán, un sitio que ellas mismas señalan como posible punto de incineración clandestina. Todo empezó con humo cerca de un basurero y una pieza dental diminuta que personal pericial identificó como infantil. Desde entonces, con tamices, siguieron cribando tierra durante años. Las autoridades locales dijeron no tener registro oficial del hallazgo, los estudios forenses y genéticos siguen pendientes, y hasta hoy nadie sabe con certeza a quién pertenecían esos dientes, cuántas vidas representan ni cómo terminaron ahí.
No hace falta forzar una causalidad única para notar que estas tres cosas, la economía, la salud y la inseguridad no ocurren por separado, ocurren juntas, encima de las mismas personas, y las tres pesan cuando alguien decide si quiere o no ser madre o padre en este país. Preguntar “¿por qué no quieren tener hijos?” sin nombrar esa combinación es una pregunta incompleta, casi ingenua, formulada desde un lugar donde ese miedo no se vive en carne propia.
Esto tampoco es un asunto ajeno a la agenda de género. Es, de hecho, parte central de ella: el cuerpo de las mujeres sigue siendo el territorio donde se buscan respuestas demográficas cuántos hijos, cuándo, por qué no mientras el mismo sistema no logra garantizar salud, seguridad económica ni protección para los hijos que ya nacieron. Se nos pide explicar nuestra fertilidad con detalle sociológico, pero no se exige la misma precisión para explicar por qué miles de familias, muchas encabezadas por mujeres, tienen que convertirse en peritas, rastreadoras y forenses improvisadas para encontrar lo que las instituciones no buscaron.
Tampoco se trata de convertir el hallazgo en Zacapu en una cifra sin verificar, las propias buscadoras han insistido en que la identidad y el origen de esos restos todavía no están confirmados, y esa cautela importa tanto como la denuncia. Se trata de otra cosa: de notar que cuando se habla de por qué bajan los nacimientos, casos como este casi nunca entran en la conversación, aunque para muchas personas sean, silenciosamente, parte de la respuesta.
Margarita López lleva años tamizando tierra con las manos. Nadie le pidió un estudio de psicología social para justificar por qué busca. Busca porque nadie más lo hizo. Y mientras el país discute por qué hay menos cunas, en Zacapu siguen contando dientes de leche, uno por uno, tratando de ponerle un nombre a lo que todavía nadie quiere o puede nombrar.
Ninguna cifra de natalidad va a subir mientras seguir con vida, cuidar la salud y criar sin miedo sigan siendo, para tantas familias, un privilegio y no un derecho garantizado. Esa es la pregunta completa que falta hacer.
Referencias
ADN40. (2026, 23 de septiembre). Madres buscadoras hallan más de 1,600 dientes de leche en fosas de Michoacán. https://www.adn40.mx/noticia/opinion/2026-09-23/madres-buscadoras-hallan-mas-de-1600-dientes-de-leche-en-fosas-de-michoacan/
Azteca Morelos. (2026, 24 de septiembre). El desgarrador hallazgo de madres buscadoras en Zacapu, Michoacán: 1,600 dientes de leche en fosas clandestinas. https://www.aztecamorelos.com/noticias/el-desgarrador-hallazgo-de-madres-buscadoras-en-zacapu-michoacan-1600-dientes-de-leche-en-fosas-clandestinas/
Crónica. (2026, 23 de septiembre). Cae a 1.2 la fecundidad en México; Sheinbaum pide analizar las causas. https://www.cronica.com.mx/nacional/2026/09/23/cae-a-12-la-fecundidad-en-mexico-sheinbaum-pide-analizar-las-causas/
El Sol de Zamora. (2026, 24 de septiembre). Margarita López reportó 1,600 dientes de leche en Zacapu; FGE no tiene registro. https://oem.com.mx/elsoldezamora/local/margarita-lopez-reporto-1-600-dientes-de-leche-en-zacapu-fge-no-tiene-registro-32256902
La Jornada. (2026, 23 de septiembre). Sheinbaum pide a Inegi y a la Agencia de Transformación Digital hacer estudio sobre la baja natalidad en México. https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/09/23/politica/sheinbaum-pide-a-inegi-y-a-la-agencia-de-transformacion-digital-hacer-estudio-sobre-la-baja-natalidad-en-mexico
Revista Fortuna. (2026, 23 de septiembre). Sheinbaum descarta campañas para aumentar natalidad: primero hay que entender por qué los jóvenes tienen menos hijos. https://revistafortuna.com.mx/2026/09/23/sheinbaum-descarta-campanas-para-aumentar-natalidad-primero-hay-que-entender-por-que-los-jovenes-tienen-menos-hijos/

