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Jueves 13 de Junio de 2024

Furiosa: Peligrosamente real

Furiosa sí es una película política y cuyo trasfondo a todas y a todos debería revolvernos las tripas.

26 de Mayo de 2024 - 14:12

Furiosa: Peligrosamente real

Por Hauvery Cetina

Furiosa es una de las mejores películas para ir al cine en medio del periodo electoral. No sólo por ser una cinta sumamente política —o que no intenta fingir ser otra cosa, al menos—, sino porque toca temas profundamente relevantes para la coyuntura en que nos encontramos (y que las candidatas se han esforzado tanto en ignorar). 

Y esa pedrada —irrelevante, lo sé— es la que tiro porque me forzaron a ver propaganda electoral en mi lugar sagrado. Los odio. 

Pero no lo digo en vano: Furiosa sí es una película política y cuyo trasfondo a todas y a todos debería revolvernos las tripas. Manteniéndose al nivel de la entrega anterior de Mad Max, construye una historia intensa, emotiva y estimulante, con imágenes preocupantes del futuro al que vamos tan decididamente. 

Y aún así, no es por ese mundo porque brilla, sino por desarrollarlo no en sí mismo, sino mediante una historia de venganza, amor y supervivencia, a través de los ojos de Furiosa (que en Fury Road vimos encarnada por Charlize Theron), interpretada magníficamente por una Anya Taylor-Joy que no queda nada a deber.

Un mundo rico no hace una historia

El año pasado tuve el lujo de convivir con muchísimas escritoras y escritores. Todos y todas trabajando colectivamente para adentrarnos a este oficio. En ese proceso, uno de los problemas más comunes en quienes buscaban escribir ciencia ficción y fantasía fue que había mucha información para sus mundos ficticios, y muy poco tema o personajes para sostenerlo. Sus historias, por lo mismo, se tornaban aburridas, casi que pobres, porque el valor emocional está justamente en lo que estaban buscando evadir.

Afortunadamente, este no es el caso con Furiosa. Sí, el universo de Mad Max es rico en lore y se está volviendo progresivamente más real con cada ola de calor. Es un mundo que da gusto ver, porque ha servido para enmarcar historias brillantes, duras y humanas. Pero lo que brilla es eso: la historia. Y eso es lo que hace brille otra vez, con otra entrega: porque ver historias de personas que se aman, que sufren, que quieren venganza siempre va a resonar con nosotros. 

Y lo que más disfruto, personalmente, de todas las entregas es que no busca construir héroes vacíos en cruzadas morales. Son personas que se saben defectuosas, que se saben despiadadas, y tienen que decidir qué hacer con eso en que han tenido que convertirse. Y qué rico, la verdad. 

Madre, Zizek pudrió a tu hijo

Cada vez que veo o leo una historia en un mundo distópico siento a Zizek gritándome en la nuca que vivimos en una sociedad que está más dispuesta a imaginar el fin del mundo, que el fin del capitalismo. Minuto uno, minuto en que ese viejito esloveno me deprimió en el cine. 

Y creo que George Miller está consciente de esta verdad, y no se tienta la mano para expresarlo. A ver, ya referencié a Zizek en una columna, me puedo dar el lujo de ser el analista pretencioso que quiere fingir entender qué quiso decir el artista. Pero es que, en medio de esa historia que ya comenté, Miller sí se da el lujo de construir su crítica a los síntomas del capitalismo tardío en que vivimos. 

Critica, muy evidentemente, el final del túnel al que vamos a llegar con la crisis climática. Hace un comentario, quizá más indirecto -o más indirecto que en Fury Road- a lo peligroso que hay detrás de las figuras mesiánicas y los líderes de culto, que tan indiscretamente están creciendo en nuestros días. 

También sé que son temas muy presentes últimamente en las historias que consumimos (Dune Parte II me parece el ejemplo reciente más cercano). Y qué bueno que usen estos temas para contar nuestras historias, y más cuando lo hacen como Furiosa, sin tapujos y sin miedo a ser tan peligrosamente real.   

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