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Jueves 13 de Junio de 2024

Los guardianes de Latinoamérica

Desde la mitología griega hasta el cine hollywoodense, la humanidad ha reconocido por generaciones el heroísmo, la valentía y el coraje de los personajes que vigilan, conservan y guardan la importancia y valor de lo que nos rodea.

28 de Mayo de 2024 - 19:45

Los guardianes de Latinoamérica

Por Andrea Navarro

¡Qué sería del mundo sin guardianes! 

Desde la mitología griega hasta el cine hollywoodense, la humanidad ha reconocido por generaciones el heroísmo, la valentía y el coraje de los personajes que vigilan, conservan y guardan la importancia y valor de lo que nos rodea. Sea esto un recurso natural, una comunidad con valores y costumbres propias o una causa que requiere ser atendida por el grave impacto que tendría para presentes y futuras generaciones.

Pero, ¿qué significa ser un guardián en estos días? Como sabemos, la presente década ha iniciado con una serie de eventos más que desafortunados, empezando por los estragos del calentamiento global y una crisis sanitaria sin precedentes. Ya ni hablar de la excesiva explotación, contaminación y despojo de recursos de primera necesidad, así como del impacto ambiental a costa de proyectos inmobiliarios, de movilidad o con fines de fabricación.

Sin duda esta situación ha exacerbado los síntomas de una sociedad internacional en eterno conflicto por visiones contradictorias (históricas o recientes), así como problemáticas aparentemente distintas, pero con un origen en común: el deterioro de la conservación del planeta y el aumento de enfermedades por un precario medio ambiente.

Diversos especialistas en salud, medio ambiente y psiquiatría alrededor del mundo han realizado una serie de investigaciones que confirman la relación climática (temperatura del ambiente, contaminación, aumento de enfermedades por virus o bacterias, acceso a recursos como el agua, alimentos nutritivos, conservación de ecosistemas, entre otros factores) con el grado de tolerancia entre individuos y, por ende, con posibles detonantes de conflictos entre comunidades. La misma Organización Mundial de la Salud, un ente al que poco se le ha sabido escuchar y tomar con la suficiente seriedad que merece, se ha encargado de difundir la relación que tiene la salud de la humanidad con la extrema situación climática actual, lanzando advertencias por los estragos por venir sin que realmente suceda algo significativo para cambiarlo.

Los guardianes del pasado y del presente lo saben, y no solo por documentación holística, sino también -por supuesto- por empirismo en campo y por mera intuición. América Latina se distingue por ser una región vasta y rica en recursos naturales y en conservación histórica de la memoria de la humanidad. Desde zonas arqueológicas que nos recuerdan el origen de nuestras sociedades, hasta increíbles ecosistemas en donde se encuentra el 40% de la diversidad biológica del mundo entero… o se encontraba.

Previo a la pandemia por COVID-19, seis países de la región (Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela) fueron calificados como “megadiversos” del mundo, debido a que concentran el 70% de la biodiversidad global (CAF, 2018). Sin embargo, en los últimos años organizaciones como el Foro Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) han advertido que existe una tendencia acelerada en la región de Latinoamérica y el Caribe, donde se registra el declive del 94% de poblaciones monitoreadas, confirmando que es la región con la mayor pérdida de biodiversidad en menos de 4 años.

Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) advierte que desde el 2019 se ha acentuado la estadística de enfermedades relacionadas con la calidad del aire y la contaminación de las fuentes de hidratación, alimentación y vivienda de los habitantes en las Américas, siendo que hoy más de 250 millones de personas vivimos en comunidades de LATAM con mala calidad de aire y padeciendo cada vez más frecuentes enfermedades mortales como el cáncer.

Al mismo tiempo, pese a la gravedad de esta situación sanitaria y medio ambiental, la organización Global Witness ha reportado que América Latina es la región más violenta y peligrosa para los guardianes medioambientales ya que en menos de 5 años, cerca de 1313 defensores del medio ambiente en México, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Venezuela, Perú y Brasil (casualmente los 6 países megadiversos con tendencias catastróficas en pérdidas de biodiversidad), han perdido la vida por alzar la voz, dar visibilidad y por sobre todo, defender lo más valioso que nuestra región pudiera tener.

Si hablamos de los guardianes mitológicos, uno esperaría que los personajes actuales se vieran como monstruos de tres cabezas encadenados a una cueva para evitar que el desafiante atente contra un material precioso; sin embargo, aunque los guardianes tienen que conservar una actitud de protección y confrontación, ellos se encuentran en personas tan humanas como cualquier otra. La única diferencia es que, por ser su misión principal y última, están dispuestos a aceptar el costo de tener que enfrentarse a cualquier desafío con tal de preservar y cuidar. 

Como nos podemos dar cuenta, muchos de los problemas actuales como lo son las olas de calor extremas y sequías, contaminación e intoxicación, aumento de las enfermedades más mortales y de alto contagio, pérdida de biodiversidad y del equilibrio de ecosistemas, y claramente altos costos de inversión en salud y atención sanitaria, son originados por una sociedad que no escucha y protege a sus guardianes, quienes son los únicos que nos recuerdan lo que es vital para nuestra supervivencia. Esperemos que no sea muy tarde para los guardianes que aún se mantienen firmes en América Latina.


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